Está bien ir al gimnasio, pero los mayores de 65 años con andadores también pueden ganar movilidad sin salir de casa

Entrenar varias veces por semana mejora de forma directa la fuerza y la movilidad con el paso del tiempo

Hombre, andador

Recreación de un hombre con un andador.

Con el paso de los años, el cuerpo empieza a responder de otra manera a cosas que antes no costaban. Caminar cuesta un poco más, aparece la inseguridad y, en muchos casos, llega el andador. Eso no significa que haya que quedarse quieto ni asumir una vida sedentaria. Significa, simplemente, que toca adaptarse y buscar otras formas de moverse.

En este artículo se explican dos ejercicios muy sencillos que se pueden hacer en casa, en pocos minutos y con total seguridad. Están pensados para mayores de 65 años que usan andador y quieren mantener la fuerza y la movilidad sin complicaciones, cuidando el cuerpo y ganando confianza día a día.

Estos son los mejores ejercicios para mayores de 65 años que usan andador y quieren ganar movilidad desde casa

Indesmed destaca dos ejercicios que ayudan a ganar movilidad y fuerza sin salir de casa. La clave es que se pueden hacer sentado, usando el andador como apoyo y como resistencia, en pocos minutos y sin complicarse.

1. Prensa de piernas con andador (sentado)

2. Estiramiento dorsal y lumbar con andador (sentado)

Es importante recordar que estos ejercicios sentados deben hacerse con el cuerpo bien apoyado y centrado en la silla para reducir al máximo el riesgo de caída, sobre todo en el estiramiento hacia delante.

Por qué es importante hacer ejercicio a partir de los 65 años si usas andador

El cuerpo no empeora por cumplir años, sino por dejar de moverse. El andador aporta estabilidad, pero no impide entrenar. Bien utilizado, se convierte en un apoyo para mantenerse activo con mayor seguridad.

Mover las piernas con regularidad frena la pérdida de masa muscular. Eso se traduce en algo muy concreto: levantarse mejor de la silla, caminar con más seguridad y depender menos de ayuda externa. Además, una musculatura activa responde mejor ante un tropiezo y reduce la probabilidad de caídas graves.

También hay un beneficio claro en las articulaciones. El movimiento suave mantiene la flexibilidad y reduce la rigidez, especialmente en rodillas, caderas y espalda baja. A nivel mental, la rutina de ejercicio rompe la sensación de pasividad y mejora el estado de ánimo, algo que muchas veces se pasa por alto.

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