Adiós al gimnasio: el ejercicio en el parque recomendado para que los mayores de 65 años fortalezcan sus piernas

Expertos en gerontología insisten en que lo importante es el trabajo constante

Estiramientos jubilados

El ejercicio en el parque más recomendado para ganar fuerza en las piernas son los estiramientos. (Freepik)

Cumplir años no tiene por qué ser sinónimo de encerrarse entre cuatro paredes para cuidar el físico. A menudo, los mayores de 65 años perciben los gimnasios como entornos hostiles, ruidosos o ajenos a sus necesidades reales. Además, existe la falsa idea de que para ganar fuerza hay que levantar grandes pesas o trabajar con aparatos, pero la realidad es distinta. Los parques al aire libre son el escenario perfecto (y gratuito) para entrenar.

El objetivo no es trabajar la funcionalidad, y el parque del barrio ofrece todo lo necesario para realizar el ejercicio definitivo que garantiza la autonomía de los mayores. Aunque a menudo se considera este ejercicio como una práctica menor, la realidad es que debería ser protagonista para quienes desean unas piernas fuertes.

¿Qué actividad al aire libre multiplica tu potencia real?

Muchas personas ignoran que un músculo acortado es un músculo débil. La verdadera fuerza nace de la capacidad de la fibra muscular para trabajar en todo su recorrido. Por eso, los estiramientos del tren inferior son excelentes para los adultos que están en la tercera edad. Al realizar estiramientos específicos tras una caminata, por ejemplo, permites que las piernas funcionen con total eficiencia.

Los expertos de la Clínica Mayo explican que la flexibilidad es fundamental para una buena salud física. Sin ella, el tejido se vuelve rígido y propenso a lesiones. La recomendación es aprovechar el calor corporal tras un paseo suave para elongar isquiotibiales, cuádriceps y pantorrillas. Al hacerlo, devuelves a la musculatura su longitud óptima, lo que se traduce directamente en una zancada más potente y segura.

¿Por qué los expertos insisten en hacer estiramientos?

La rigidez puede sentirse como un freno de mano invisible. Cuando los mayores de 65 años no estiran, sus articulaciones pierden rango de movimiento. Esto provoca que tareas sencillas, como subir escaleras o levantarse de una silla, requieran un gran esfuerzo. El ejercicio de estirar libera esa tensión, ya que al eliminar la resistencia interna del propio cuerpo, la fuerza que tienes se aprovecha mucho mejor.

Según los datos médicos, mantener la elasticidad ayuda a preservar el equilibrio. Unas piernas ágiles reaccionan rápido ante un tropiezo, evitando caídas graves. El gimnasio no siempre trabaja esta agilidad reactiva. En cambio, una rutina de movilidad en el parque conecta el cerebro con el cuerpo, mejorando la propiocepción y la confianza en cada paso que das sobre el asfalto o la tierra.

¿Cómo usar los parques a tu favor?

La naturaleza y el mobiliario de los parques son más que suficientes para estirar. No hace falta equipamiento costoso. Un banco del parque sirve de soporte perfecto para estirar la parte posterior del muslo sin forzar la espalda. El tronco de un árbol es ideal para trabajar los gemelos y el tendón de Aquiles. Integrar estos movimientos en el entorno hace que la rutina sea amena y sostenible en el tiempo.

Además, realizar este ejercicio bajo la luz natural reduce los niveles de estrés. La tensión mental a menudo se acumula en los músculos, creando contracturas. Al respirar aire fresco mientras realizas tus estiramientos, atacas el problema desde dos frentes: el físico y el emocional. Es una medicina natural que revitaliza el organismo y mejora el descanso nocturno.

¿Qué impacto tiene esto en la independencia de los adultos mayores?

La rutina es el secreto. Dedicar diez minutos diarios a estirar es la mejor inversión para el futuro inmediato. No busques agotarte, busca sentirte libre. Al priorizar la longitud y salud de tus tejidos frente a la carga bruta, aseguras que tus piernas te lleven a donde quieras ir durante muchos años más.

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