Perder peso puede parecer, a simple vista, una cuestión de números en la báscula. News Medical destaca que las personas de mediana edad que atraviesan repetidos ciclos de pérdida y aumento de peso, a veces por las dietas, pueden perder más masa muscular que aquellas cuyo peso permanece relativamente estable. El estudio invita a mirar más allá del peso total y prestar atención a qué ocurre con los tejidos corporales durante las distintas etapas de una dieta y su posterior recuperación de kilos.
El estudio, publicado en la revista Radiology, analizó durante cuatro años a 1.433 participantes de mediana edad incluidos en la Osteoarthritis Initiative, una investigación centrada en adultos con riesgo de desarrollar artrosis de rodilla. Los investigadores utilizaron resonancias magnéticas y herramientas de inteligencia artificial para observar los cambios producidos en los músculos de los muslos y en diferentes depósitos de grasa. Los resultados mostraron una diferencia notable: quienes experimentaron fluctuaciones repetidas de peso para adelgazar y dietas perdieron aproximadamente un 3,7% del volumen muscular del muslo, frente a alrededor de un 1% entre quienes mantuvieron un peso más estable. La diferencia se mantuvo tras considerar factores como edad, sexo, índice de masa corporal, actividad física y alimentación.
La pérdida de músculo en las dietas
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación es que perder kilos no significa necesariamente perder únicamente grasa. Según News Medical, durante los periodos de descenso de peso también puede desaparecer tejido muscular.
El problema aparece cuando, después, se recupera el peso perdido: en Clínica Cormillot destaca que el tejido que vuelve a acumularse puede ser principalmente grasa.
Este fenómeno convierte el conocido efecto «sube y baja» en algo que va más allá de una cuestión estética. Si una persona repite durante años ciclos de adelgazamiento y recuperación de peso, puede terminar con una proporción diferente entre grasa y músculo, incluso aunque la báscula marque una cifra similar a la inicial.
Por eso, el volumen muscular se presenta como un indicador que merece atención. La investigación dirigida por Thomas Link señala que proteger los músculos durante la pérdida de peso debería formar parte de más investigaciones, especialmente si centran en una etapa en la que los tratamientos contra la obesidad están adquiriendo cada vez mayor protagonismo.
¿Qué relación existe la dieta y la sarcopenia?
La Clínica Cormillot relaciona la pérdida de músculo y el exceso de grasa con la llamada obesidad sarcopénica, una situación caracterizada por la combinación de un exceso de peso y una cantidad insuficiente de masa muscular.
“Aunque el envejecimiento puede favorecer la pérdida progresiva de músculo, los cambios corporales asociados a los ciclos de peso pueden convertirse en otro elemento que conviene vigilar”, sugieren los expertos.
Según Rosana Parra, coach nutricional, la sarcopenia implica una pérdida progresiva de masa, fuerza y calidad muscular que puede aparecer con la edad. “El músculo es un tejido metabólicamente activo, por lo que reducir su cantidad también puede disminuir las necesidades energéticas del organismo en reposo”, asegura.
Esto ayuda a comprender por qué algunas personas perciben que mantener el peso se vuelve más difícil con los años. Con menos masa muscular, el cuerpo puede gastar menos energía y resultar más sencillo acumular grasa si los hábitos de alimentación y actividad física no se adaptan a los cambios corporales.
¿Cómo cuidar la masa muscular?
Los datos no significan que toda pérdida de peso por hacer dietas vaya a provocar necesariamente una reducción importante de músculo. El mensaje principal es que la composición corporal importa y que adelgazar debería verse desde una perspectiva más amplia que la cifra que aparece en la báscula.
La Clínica Cormillot señala dos pilares para ayudar a conservar o recuperar masa muscular: ejercicio de resistencia y una alimentación suficientemente rica en proteínas. El entrenamiento puede realizarse mediante ejercicios sencillos, como sentadillas o movimientos con pesas, incluso en casa, mientras que la alimentación debe aportar los nutrientes necesarios para mantener los tejidos.
Rosana Parra coincide en la importancia de combinar una alimentación adecuada con movimiento y trabajo muscular. Desde esta perspectiva, el objetivo no consiste simplemente en perder kilos, sino en conservar una estructura corporal que permita mantener fuerza, movilidad y autonomía.
Una nueva forma de mirar el peso
El estudio de News Medical plantea una reflexión para quienes han pasado por numerosas dietas. Dos personas pueden terminar con un peso parecido y, sin embargo, presentar diferencias importantes en la cantidad de músculo y grasa que componen ese peso.
Por ello, la evolución corporal no debería valorarse únicamente mediante la báscula. La Clínica Cormillot destaca la utilidad de herramientas como la bioimpedancia para conocer la composición corporal y observar los cambios de grasa y músculo durante un proceso.
Cuidar la masa muscular adquiere todavía más importancia a medida que pasan los años. Mantenerla contribuye a conservar capacidades físicas necesarias para las actividades cotidianas.
