Los veterinarios lo recomiendan: en los días de lluvia, lo recomendable para evitar hongos es cepillar al perro con regularidad y mantener su cama seca
La humedad y las salidas bajo la lluvia pueden complicar el cuidado de la piel de los perros, especialmente cuando el pelo tarda en secarse o la cama acumula humedad.
Para reducir el riesgo de problemas cutáneos, los veterinarios recomiendan mantener una rutina de cepillado, secar bien al animal después de los paseos y procurar que descanse sobre una superficie limpia y seca.
El cuidado diario es muy importante durante los periodos lluviosos, cuando el agua puede quedarse atrapada en el pelaje y favorecer condiciones propicias para la proliferación de determinados microorganismos.
¿Por qué la humedad favorece los hongos en los perros?
La humedad persistente puede contribuir a crear un entorno favorable para ciertos problemas dermatológicos. Entre ellos figura la dermatitis por Malassezia, una afección asociada a la proliferación excesiva de una levadura que normalmente habita en la piel de muchos perros.
Esta dermatitis puede provocar picor, enrojecimiento, descamación y un olor característico. Por otra parte, puede afectar a zonas como las orejas, los pliegues cutáneos, las patas y las áreas con mayor humedad.
No obstante, la lluvia no causa por sí sola todas las infecciones por hongos. La aparición de estos problemas también depende de factores como la salud de la barrera cutánea, las alergias y otras enfermedades que alteran el equilibrio de la piel. Por eso, conviene distinguir entre las medidas preventivas de higiene y el tratamiento veterinario de una infección.
¿Cómo cepillar y secar a tu mascota para evitar problemas cutáneos?
El cepillado regular ayuda a retirar suciedad, desenredar el pelo y detectar posibles alteraciones de la piel. Durante los días lluviosos, es importante adaptar esta rutina al tipo de pelaje del animal y prestar atención a las zonas que retienen agua, como las patas, el abdomen y los pliegues cutáneos.
Después de cada paseo, lo recomendable es secar al perro con una toalla limpia, sin frotar con fuerza. Si tiene el pelo largo o denso, hay que comprobar que la humedad no permanezca cerca de la piel. El secado debe ser cómodo y evitar temperaturas excesivas.
Además, es fundamental revisar las almohadillas y los espacios entre los dedos, donde la humedad puede acumularse. Si el animal se lame las patas de forma insistente, presenta enrojecimiento o muestra molestias, hay que observar su evolución y consultar con un profesional si los síntomas persisten.
La cama del perro debe permanecer limpia y seca
El lugar donde duerme el animal necesita la misma atención que su higiene después de los paseos. Una cama húmeda puede prolongar el contacto del pelaje con la humedad y favorecer la acumulación de suciedad. Por ello, hay que lavar las mantas con regularidad, secarlas completamente y evitar que el perro descanse sobre tejidos mojados.
La ventilación de la zona de descanso y la limpieza de los accesorios ayudan a mantener un entorno adecuado. Si el perro se moja con frecuencia, es preferible disponer de una manta de recambio para evitar que permanezca sobre una superficie húmeda durante horas.
¿Qué síntomas pueden indicar una infección por hongos?
Según los expertos de PetMD , algunos signos destacados son el picor persistente, el enrojecimiento, la piel grasa, la descamación, la pérdida de pelo y el mal olor. Las orejas, las patas y los pliegues cutáneos aparecen entre las zonas que pueden presentar alteraciones.
Ante estos síntomas, el veterinario puede examinar la piel y recoger muestras para identificar el microorganismo responsable. El diagnóstico es relevante porque las infecciones por levaduras, las enfermedades alérgicas y otros trastornos dermatológicos pueden compartir manifestaciones similares.
Por último, no es conveniente aplicar antifúngicos, champús medicados ni remedios caseros sin orientación profesional. El tratamiento depende de la causa y, en ocasiones, exige controlar una enfermedad subyacente para reducir las recaídas.