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Ni francesa ni de color rojo: la manicura que se lleva este año según Rania de Jordania

Este estilo crea un efecto aterciopelado que parece cambiar de intensidad según la luz

Las uñas velvet se caracterizan por un acabado brillante, profundo

El resultado es parecido a los tejidos iridiscentes como el terciopelo,

En los últimos años, las tendencias de manicura han evolucionado hacia acabados más sensoriales, texturas novedosas y efectos visuales que transforman por completo la apariencia de las manos. Entre estas propuestas, las llamadas uñas velvet han emergido como una de las opciones más solicitadas en salones de belleza y redes sociales, y entre las royals como Rania de Jordania. Este estilo crea un efecto aterciopelado que parece cambiar de intensidad según la luz, aportando un brillo profundo y suave que recuerda al terciopelo o al acabado de ciertos tejidos metalizados. Aunque a primera vista pueden parecer resultado de un esmalte glitter tradicional, su mecanismo y sus matices son mucho más sofisticados.

Parte del atractivo de esta manicura reside en que combina una estética lujosa con un acabado sorprendentemente versátil: se adapta a tonos neutros, a gamas frías como los azules o los verdes, o a clásicos invernales como el borgoña y el negro. Además, su popularidad coincide con un auge global de texturas soft glam, presentes tanto en maquillaje como en moda. Instituciones como la European Chemicals Agency (ECHA) han señalado en varios informes sobre cosméticos que la innovación en acabados seguros y regulados está impulsando una nueva generación de esmaltes magnéticos y pigmentos que permiten estos efectos con total seguridad en el uso doméstico y profesional.

Qué son exactamente las uñas velvet que lleva Rania de Jordania

Las uñas velvet se caracterizan por un acabado brillante, profundo y aterciopelado que cambia con la luz. El efecto no se consigue mediante purpurina tradicional, sino a través de esmaltes magnéticos o pigmentos especiales que reaccionan a un imán, concentrando las partículas metálicas en diferentes direcciones. Es este movimiento interno lo que genera la apariencia de “pelito”, “suavidad visual” o terciopelo iluminado desde dentro.

El resultado es parecido a los tejidos iridiscentes como el terciopelo, el lamé o el satén grueso, especialmente cuando se utilizan tonos fríos como verde bosque o azul noche. Durante el invierno, este acabado se vuelve especialmente popular porque combina a la perfección con estilismos festivos, prendas metalizadas y maquillaje luminoso.

Cómo se consigue este efecto en el salón

La técnica suele desarrollarse en varias capas. Primero se aplica una base, normalmente en gel, sobre la que se coloca el esmalte magnético. Antes de curar el esmalte en lámpara, la profesional acerca un imán especial que reordena las partículas internas. Dependiendo de cómo se coloque el imán —en diagonal, recto, circular o en puntos concretos— se consigue un efecto más suave, más difuso o más marcado. Esta personalización hace que cada manicura velvet sea ligeramente diferente.

Muchas especialistas combinan la técnica con tonos de base oscuros, lo que intensifica la profundidad del brillo. Otros estilos recurren a tonos pastel, que crean un acabado más dulce y sutil, perfecto para quienes buscan un resultado elegante pero no tan llamativo.

Los tonos más populares de la temporada

Aunque prácticamente cualquier color puede trabajar con la técnica velvet, las uñas que muestra Rania de Jordania destacan más por cómo reflejan la luz:

  • Verde esmeralda: uno de los favoritos de las redes porque recuerda al terciopelo clásico.
  • Azul medianoche: aporta un efecto cósmico que parece moverse con cada gesto.
  • Burdeos profundo: ideal para invierno y celebraciones.
  • Oro champán o plata lunar: un enfoque más luminoso y festivo.
  • Rosa palo o malva frío: opciones suaves para quienes prefieren un estilo delicado.

Todos estos tonos se potencian especialmente con la técnica velvet porque el pigmento magnético resalta su dimensión interna.

Ventajas de elegir la manicura velvet

Una de las razones por las que este estilo que encandila a Rania de Jordania se ha vuelto tan popular es su capacidad para transformar la manicura sin necesidad de diseños complejos. Es un acabado elegante por sí mismo, lo que permite lucir unas uñas llamativas sin recurrir a piedras, dibujos o elementos en relieve. Además, combina muy bien con uñas cortas y largas, algo poco frecuente en algunas tendencias más extremas.

Otro punto a favor es que, al basarse en esmaltes en gel magnéticos, suele ofrecer una duración prolongada y resistente. Esto la convierte en una opción práctica para quienes buscan un acabado sofisticado que no requiera retoques constantes.

Cómo cuidar las uñas velvet para que duren más

A pesar de su durabilidad, conviene seguir algunas recomendaciones básicas:

  • Hidratar cutículas: los aceites específicos ayudan a mantener el brillo y evitan que la uña se reseque.
  • Usar guantes al limpiar: los productos químicos pueden opacar el efecto aterciopelado.
  • Aplicar top coat adecuado: uno demasiado mate cancelaría el efecto, por lo que conviene utilizar un top coat específico para esmaltes magnéticos.
  • Evitar golpes fuertes: como cualquier manicura en gel, los impactos pueden generar pequeñas fisuras.

Por qué esta tendencia seguirá vigente

Las uñas velvet de Rania de Jordania han encontrado su espacio en la estética actual porque conectan con varias tendencias simultáneas: el gusto por lo sensorial, el retorno a los acabados ricos en textura y el aumento de técnicas sofisticadas que no requieren diseños complejos.

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