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El colorete perfecto existe: la técnica María Antonieta para lucir mejillas jugosas como en ‘Los Bridgerton’

  • Gemma Meca
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La serie de moda se combina con un personaje histórico que lució unas mejillas jugosas antes de la invención del maquillaje que conocemos hoy en día. Tenemos por delante una serie de peculiaridades que pueden acabar siendo las que nos marcarán de cerca. Con algunas novedades que pueden acabar siendo lo que nos acompañará en estos días que tenemos por delante, un cambio de tendencia que puede ser esencial en estas jornadas que tenemos en mente.

Podemos lucir esa imagen de lo más especial, con algunos detalles que se han convertido en toda una novedad. Sin duda alguna habrá llegado el momento de apostar claramente por un cambio de tendencia a la hora de lucir un maquillaje perfecto en estos días que tenemos por delante y que pueden ser claves. Esta técnica que lleva años y años siendo una realidad vuelve con la ayuda de una de las series que nos enganchan desde el primer episodio. Esta técnica profesional nos ha dado más de una sorpresa inesperada y quizás nos ayude a lucir un aspecto digno de la realeza.

Existe el colorete perfecto

Antes que nada, deberemos empezar a prepararnos para un cambio de tendencia que puede ser esencial, en estos días que tenemos que apostar por un giro que puede ser esencial. Por lo que, habrá llegado el momento de apostar por lo que puede pasar en estos días en los que realmente puede ser esencial.

El colorete tiene una historia que debemos conocer, tal y como nos explican los expertos de es3ina: «El blush es más antiguo que el concepto mismo del maquillaje. Hace más de dos mil años ya se extraía directamente de la tierra. Los egipcios, griegos y romanos tenían cada uno su propia versión. Los egipcios mezclaban ocre rojo con aceites para dar color a sus labios y mejillas (un auténtico 2 en 1 mucho antes de que existieran productos multiuso). Los griegos preferían el zumo de moras, mientras que los romanos, conocidos por su amor al dramatismo, utilizaban bermellón, un pigmento rojo brillante que contenía mercurio, muy común entonces pero afortunadamente en desuso hoy. No se trataba solo de parecer saludable, sino de demostrar estatus. Una piel pálida con mejillas sonrosadas significaba que podías permitirte no salir al sol ni trabajar en el campo. Las personas de clase trabajadora, bronceadas por estar continuamente al aire libre, rara vez usaban colorete. El colorete no era solo maquillaje. Era poder».

Siguiendo con la misma explicación: «En la Edad Media los ideales de belleza cambiaron radicalmente. La piel pálida y sin color era la máxima expresión de belleza: nada de rubor ni de brillo. El colorete pasó a considerarse tabú, asociado a actores, cortesanas y personas consideradas «poco respetables». Sin embargo, las mujeres encontraron formas discretas de seguir usándolo, pellizcando sus mejillas o dando un paseo rápido antes de aparecer en público. Durante los siglos XVII y XVIII, el colorete regresó con fuerza. En las cortes francesas, hombres y mujeres pintaban sus mejillas con tonos intensos de rosa y rojo. Algunas de estas fórmulas contenían plomo —algo habitual en la época y, por suerte, totalmente descartado hoy en día—. María Antonieta era famosa por sus mejillas rosadas, que conseguía con pigmentos de carmín, extraídos de insectos, demostrando así lo mucho que han evolucionado los ideales de belleza. Después llegó la Revolución Francesa y la percepción del colorete volvió a cambiar. De repente, ir demasiado bien vestido, demasiado empolvado o con mucho colorete te hacía parecer de la aristocracia, algo desde luego no muy bueno».

La técnica de María Antonieta para lucir unas mejillas jugosas

Los expertos del blog de maquillaje de Angela Navarro nos explican una serie de trucos que podemos empezar a tener en cuenta en estos días. Unas mejillas jugosas y una piel perfecta en este tipo de elementos que pueden ser claves:

Si quieres que tu piel absorba y aproveche al máximo el agua que aporta tu crema, exfóliala una vez a la semana y líbrala de las células muertas que hacen “efecto tapón”.

Elige una crema hidratante acorde a tu tipo de piel y si es con factor de protección, mejor que mejor.

Guarda tu hidratante en la nevera y cuéntanos cómo es esa sensación de aplicarla en el rostro por la mañana después de la ducha.

Aplícala a toquecitos con las yemas de los dedos e incide con amor en zonas como los pliegues de las aletas de la nariz y las patas de gallo para que penetre el producto.

Utiliza el dúo infalible sérum-crema. Porque actúan en sinergia potenciándose uno al otro. Aprovecha para elegir el sérum que corresponde a tu piel. Puedes incluso mezclarlas en la palma de la mano.

Utiliza la hidratante con ‘efecto mascarilla’. ¿Cómo? Aplica una capa un poco más gruesa y déjala actuar durante dos horas. Pasado este tiempo, retira el exceso y descubre el efecto tú misma.

Aplica la hidratante también en el contorno de los labios y deja actuar 15 minutos. La barra de labios se fijará mejor.

Truco de la casa para sellar la base de maquillaje (y la hidratación que lleva debajo) una vez aplicada, pulveriza un poco de agua por todo el rostro o bien utiliza una bruma (si es con protección solar, mejor que mejor).

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