Por qué hay que botar a Sánchez, quedan 24 días: tres años sin nuevos Presupuestos
Por primera vez en la historia democrática, una legislatura concluye sin aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado

El 1 de enero de 2024 comenzó la primera prórroga de los Presupuestos Generales del Estado de 2023. Lo que el Gobierno de Pedro Sánchez presentó como una solución provisional terminó convirtiéndose en una situación sin precedentes en la democracia española. Tres años después, España sigue funcionando con unas cuentas aprobadas en diciembre de 2022, sin que el Ejecutivo haya sido capaz de sacar adelante unos nuevos Presupuestos. Sánchez ha terminado una legislatura completa sin aprobar ni siquiera presentar un proyecto presupuestario al Congreso, evidenciando su incapacidad para reunir una mayoría parlamentaria que respalde su política económica.
La primera prórroga entró en vigor el 1 de enero de 2024. El Gobierno justificó entonces la ausencia de nuevas cuentas por el retraso en la formación del Ejecutivo tras las elecciones generales del 23 de julio de 2023. Sin embargo, aquella explicación pronto dejó paso a una sucesión de excusas.
En marzo de 2024, Sánchez renunció definitivamente a presentar los Presupuestos de ese ejercicio después del adelanto electoral en Cataluña. Su Gobierno anunció entonces que concentraría sus esfuerzos en preparar los de 2025, que tampoco llegaron al Congreso.
El 1 de enero de 2025 comenzó la segunda prórroga. El Ejecutivo volvió a recurrir a las cuentas de 2023 ante la falta de apoyos parlamentarios. Y la misma situación se repitió el 1 de enero de 2026, cuando España inició su tercer año consecutivo sin nuevos Presupuestos.
Lejos de reconocer el fracaso, Sánchez llegó a defender públicamente esta situación. El 19 de noviembre de 2025 aseguró en el Congreso que los Presupuestos prorrogados «le sientan bien a la economía y a la sociedad española», mientras continuaba prometiendo unas nuevas cuentas que nunca llegaron a aprobarse.
Un conflicto que llegó al Constitucional
La reiteración de las prórrogas terminó provocando incluso un conflicto institucional. El 24 de febrero de 2026, el Tribunal Constitucional admitió a trámite el conflicto de atribuciones planteado por el Senado contra el Gobierno por no presentar los proyectos de Presupuestos correspondientes a 2024, 2025 y 2026.
El artículo 134 de la Constitución establece que el Gobierno debe presentar anualmente los Presupuestos al Congreso y permite su prórroga automática cuando no se aprueban unas nuevas cuentas. Sin embargo, lo que debía ser un mecanismo excepcional se ha convertido durante la legislatura de Sánchez en una práctica habitual.
Aunque estas prórrogas permiten mantener el funcionamiento de la Administración y atender las obligaciones públicas, también dificultan la planificación de nuevas inversiones y la adaptación de las prioridades de gasto a las necesidades actuales. Sobre todo, evitan que el Congreso pueda debatir y votar unas cuentas completas que reflejen el programa económico del Gobierno.
Una legislatura entera sin Presupuestos
El último intento tampoco llegó a materializarse. Sánchez anunció en junio de 2026 que iniciaría los trámites para presentar las cuentas de 2027, pero el 1 de octubre volvió a incumplirse el plazo constitucional para remitirlas al Congreso.
Cinco días después, con la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre, quedó definitivamente enterrada cualquier posibilidad de aprobar unos nuevos Presupuestos durante la legislatura.
El resultado es un hecho inédito: por primera vez en la historia democrática, una legislatura ha concluido sin aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado. Y la convocatoria electoral aboca a España a una cuarta prórroga de las cuentas de 2023 en enero de 2027, salvo que se aprobaran otras antes.
Sánchez ha conseguido mantenerse al frente del Gobierno durante estos años, pero no ha logrado reunir los votos necesarios para aprobar la principal ley económica del Estado. Tres ejercicios sin nuevas cuentas y una legislatura presupuestaria en blanco que reflejan el fracaso de su política de alianzas y su debilidad parlamentaria.