Vinicius ya no puede ser intocable para Mourinho
El brasileño dejó dos acciones decisivas contra el Betis, pero volvió a mostrarse irregular, impreciso y demasiado pendiente del árbitro
La meritocracia que defiende Mourinho también debe alcanzar a una estrella que tiene competencia y condiciona el dibujo ofensivo
El Real Madrid no se explica lo que pasó en La Cartuja
El partido de Vinicius Junior contra el Betis volvió a dejar luces y sombras. El brasileño fue capaz de inventarse un pase antológico con el exterior para la chilena de Carlos Espí, anulada posteriormente por un fuera de juego milimétrico, y provocó en el descuento el penalti que Mbappé terminó desperdiciando. Dos acciones de futbolista diferencial que pudieron cambiar la historia del encuentro, pero que no esconden otra actuación marcada por la irregularidad y la falta de continuidad.
Durante demasiados minutos, Vinicius estuvo desconectado. El Betis consiguió reducir su influencia, le cerró los espacios y evitó que pudiera desequilibrar con frecuencia en el uno contra uno. El brasileño asistió a Mbappé en su clamorosa doble ocasión, pero volvió a mostrarse impreciso en varias decisiones finales y apenas amenazó la portería de Álvaro Valles. Cuando el francés tuvo la pólvora mojada, el Real Madrid necesitaba que su otra gran estrella asumiera la responsabilidad y encontrara el camino hacia el gol. No lo hizo.
Debe dar más
Su indiscutible calidad no puede convertirse en impunidad táctica. Mourinho ha construido su nuevo Real Madrid alrededor de la meritocracia y ese criterio debe aplicarse a todos, también a Vinicius. Arda Güler volvió a demostrar en La Cartuja que puede generar fútbol con criterio y Carlos Espí necesitó muy pocos minutos para estar cerca de rescatar un punto. Hay jugadores preparados para ofrecer soluciones diferentes y ningún nombre debería tener garantizada la titularidad independientemente de su rendimiento.
La condición de intocable del brasileño también limita las posibilidades del entrenador. Su presencia obliga al Real Madrid a cargar gran parte del ataque sobre la izquierda y empuja a Mbappé hacia el centro, donde en determinados encuentros encuentra menos espacios. Liberar a Mourinho de esa obligación permitiría variar el dibujo, construir un frente ofensivo más asociativo o utilizar al propio Vinicius como revulsivo cuando el contexto lo requiera.
Cuestionar su condición de indiscutible no significa discutir su enorme talento ni pedir su salida del once de manera permanente. Significa exigirle como lo que es: una de las grandes estrellas del Real Madrid. Vinicius puede ganar cualquier partido, pero debe entender que su puesto también se conquista cada semana. Si Mourinho quiere que la meritocracia sea creíble, el brasileño tampoco puede ser intocable.