Valverde, un capitán de derechas
"Es el mejor lateral derecho de la plantilla", aseguran en el Real Madrid, donde su rendimiento ante el Sevilla refuerza la apuesta por situarlo en ese costado
Mourinho cuenta con el uruguayo para dar recorrido y equilibrio desde el lateral o desde una posición más adelantada que permita introducir más talento en la medular
El plan de Mourinho para el Clásico
Valverde está llamado a jugar en la banda derecha del Real Madrid. Ya sea como lateral o desde una posición más adelantada, ese costado aparece como el lugar desde el que puede ofrecer su mejor versión y ayudar a Mourinho a ordenar el equipo. «Es el mejor lateral derecho de la plantilla», aseguran en el club. Una valoración que ganó fuerza después de su actuación contra el Sevilla y que va más allá de resolver una necesidad puntual.
El uruguayo ha firmado algunas de sus mejores etapas partiendo desde la derecha. Allí encuentra metros para correr, espacio para conducir y una perspectiva que le permite intervenir en muchas fases del juego. Puede aparecer arriba, acompañar una transición o regresar para proteger al compañero. Su influencia crece cuando dispone de recorrido y el Real Madrid encuentra en ese despliegue una manera de sostener a los futbolistas que necesitan más libertad.
La idea es que siga ligado a esa banda. Su altura dependerá del partido, del rival y de quienes le acompañen. Puede empezar junto a los centrales o unos metros por delante, con un lateral a su espalda. Mourinho tiene esas dos posibilidades para aprovechar a un jugador cuya presencia considera fundamental. La actuación frente al Sevilla dejó argumentos para desarrollar ambas.
Un lateral que cambia el centro del campo
Colocar a Valverde en defensa tiene consecuencias en todo el equipo. La más importante aparece en la medular, donde se abre un sitio para un futbolista de mayor capacidad asociativa. Contra el Sevilla lo ocupó Güler y el Real Madrid ganó claridad para avanzar, conectar con Bellingham y encontrar a Mbappé. Fede mantuvo su influencia desde otro lugar y el conjunto pudo reunir más recursos con el balón.
Desde atrás, el uruguayo ofrece una salida y tiene potencia para superar la primera presión mediante la conducción. Si encuentra metros, puede llevar la jugada hasta campo contrario y obligar al rival a retroceder. También aporta profundidad para que el atacante situado por delante abandone la banda y busque posiciones interiores. Con Endrick ocurrió ante el Sevilla: el brasileño pudo acercarse al área mientras Fede amenazaba por fuera.
En defensa, su velocidad permite corregir y competir a campo abierto. Tiene capacidad para regresar después de incorporarse, perseguir desmarques y sostener duelos exigentes. El puesto requiere atención a las distancias, coordinación con los centrales y lectura de las marcas. Su físico le da herramientas para responder a esas obligaciones y su compromiso facilita el resto.
«No es fácil dejar en el banquillo a dos laterales derechos», reconoció Mourinho después del encuentro. El portugués eligió a Valverde por delante de Trent y Dumfries porque entendía que su recorrido podía mejorar aquella alineación. La respuesta del capitán reforzó la decisión.
Más arriba también sostiene al Madrid
Si juega con un lateral detrás, Valverde mantiene buena parte de esas ventajas. Desde la derecha puede ayudar por dentro, acompañar la presión y regresar para cerrar el costado. Esa capacidad de intervenir en varias zonas permite al Madrid ajustar su dibujo durante el partido y protegerse mejor cuando pierde el balón.
En ataque aporta desmarques, llegada y disparo. Puede empezar abierto y terminar en la frontal, aparecer desde atrás o acompañar a Mbappé en una transición. Su amenaza está en la potencia con la que ocupa los espacios y en la continuidad de sus esfuerzos. Para el lateral que juega a su espalda, además, supone una ayuda constante.
Mourinho resumió su importancia con una frase: «Si tuviéramos cuatro Valverdes, uno jugaría en cada posición». Sólo tiene uno y quiere encontrarle el lugar desde el que más mejore al equipo. La derecha ofrece una respuesta: recorrido para Fede, protección para sus compañeros y espacio en el centro del campo para quienes ponen el último pase. De lateral o unos metros más arriba, el uruguayo está llamado a hacerse dueño de ese costado.