Espí, Güler y Endrick

La rebeldía del ‘Baby Madrid’ tira la puerta

Arda Güler, Carlos Espí y Endrick rescatan al equipo de Mourinho en Roma y reclaman más protagonismo después de revolucionar el partido desde el banquillo

Espí suma tres goles en 42 minutos esta temporada y Endrick marca en sus primeros 37: los jóvenes aprovechan sus oportunidades y aprietan a los titulares

El Madrid es inmortal

El baby Madrid derribó la puerta en Roma. Cuando el equipo de José Mourinho caminaba hacia una derrota dolorosa, Arda Güler, Carlos Espí y Endrick cambiaron una noche que parecía sentenciada. Con el 3-1, los titulares habían dejado al descubierto demasiadas carencias. Los jóvenes aportaron las soluciones, la energía y el fútbol necesarios para transformar el desastre en una victoria por 3-4. Una reacción que les da argumentos para pedir mucho más que unos minutos al final de los partidos.

Los tres respondieron en un escenario que exigía personalidad. El Real Madrid estaba desordenado, sufría cada vez que la Roma aceleraba y apenas encontraba motivos para creer. Sin embargo, los cambios de Mourinho modificaron la dinámica. Güler puso claridad, Espí encendió la remontada y Endrick firmó el empate antes de que Rüdiger culminase el vuelco en el minuto 90. El banquillo sostuvo a un equipo que se había quedado sin respuestas.

Arda fue el cerebro de la reacción. El turco encontró los espacios que el Madrid no había sabido aprovechar y dio sentido a los ataques cuando más urgencia había. Terminó con dos asistencias y una participación decisiva en la remontada. Su actuación recordó a Mourinho que dispone de un futbolista capaz de aportar pausa y precisión incluso cuando el partido invita a precipitarse.

El Madrid necesitaba jugar mejor, además de correr más, y Güler ofreció esa alternativa. Bellingham había tenido poco peso en la creación y el equipo no conseguía instalarse con peligro cerca del área italiana. Con el turco, los ataques encontraron mejores caminos. Su aportación fue determinante para que la entrada de los dos delanteros tuviera premio.

Espí y Endrick aprovechan cada minuto

Carlos Espí necesitó cinco minutos para devolver la esperanza. Entró por Diomande en el 78 y marcó el 3-2 en el 83 después de anticiparse dentro del área y resolver con frialdad. Su presencia dio al Madrid una referencia distinta, incomodó a los centrales y abrió una posibilidad que hasta entonces parecía lejana: rescatar el partido.

Sus cifras esta temporada explican por qué reclama más oportunidades. Según los datos aportados, suma tres goles en seis encuentros oficiales y apenas 42 minutos, una media de un tanto cada 14 minutos. Marcó ante el Espanyol y el Elche y volvió a hacerlo en Roma. Es una muestra pequeña, pero suficiente para demostrar que está aprovechando al máximo el tiempo que recibe.

Endrick también respondió. Sustituyó a un Vinicius frustrado, cuya pérdida había originado el segundo gol italiano, y aportó una amenaza que el Madrid necesitaba. En el minuto 85 firmó el 3-3 y terminó de cambiar el ánimo del encuentro. El brasileño pasó de disponer de pocos minutos a protagonizar una de las acciones decisivas de la noche.

Con ese tanto, Endrick suma un gol y una asistencia en sus dos apariciones oficiales del curso, con 37 minutos disputados según las cifras facilitadas. Su estreno goleador llegó en plena emergencia y ante una defensa que ya había visto cómo Espí recortaba distancias. Los dos delanteros convirtieron las oportunidades en goles cuando el margen de error era mínimo.

Un mensaje para Mourinho

La remontada abre un debate que Mourinho tendrá que gestionar. Güler, Espí y Endrick han demostrado que pueden influir en partidos importantes y ofrecer alternativas cuando el once inicial se atasca. Roma les da argumentos para entrar con mayor frecuencia en sus planes y aumentar la competencia dentro de la plantilla.

El portugués destacó después la lucha de sus jugadores hasta el final y la rebeldía emocional que permitió sacar el encuentro. Buena parte de esa respuesta nació en el banquillo. Los jóvenes hicieron mucho más que acompañar la reacción: la dirigieron. El baby Madrid derribó la puerta en el Olímpico y ahora quiere sitio en el once.

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