El Real Madrid cierra un mercado de sobresaliente… a falta de la guinda
El conjunto blanco ha invertido cerca de 225 millones de euros para remodelar la plantilla de Mourinho y ha financiado buena parte del gasto gracias a La Fábrica
Bernardo Silva, Konaté, Diomandé, Cucurella, Dumfries y Espí refuerzan al Madrid, que sólo se quedó sin Rodrigo Hernández como guinda del proyecto
Mourinho tiene lo que quería
El Real Madrid pone punto final a uno de los mercados de fichajes más completos de los últimos años. La entidad blanca ha remodelado profundamente la plantilla de José Mourinho, ha solucionado buena parte de los problemas que arrastraba el equipo y, al mismo tiempo, ha conseguido financiar gran parte de la inversión gracias a las ventas. El balance en Valdebebas es de sobresaliente. No llega al diez porque faltó la guinda que habría completado definitivamente el proyecto: Rodrigo Hernández.
El Real Madrid ha invertido alrededor de 225 millones de euros y ha incorporado seis jugadores. Yan Diomandé fue la gran apuesta económica del verano, mientras que Marc Cucurella y Denzel Dumfries llegaron para renovar los laterales. Ibrahima Konaté, libre tras finalizar su etapa en el Liverpool, reforzó el centro de la defensa y Bernardo Silva fue otra de las grandes oportunidades del mercado al llegar sin coste de traspaso. Carlos Espí completa una lista de incorporaciones que ha permitido a Mourinho disponer de una plantilla mucho más profunda.
La Fábrica paga la fiesta
Pero tan importante como lo que ha fichado el Real Madrid es todo lo que ha vendido. La Fábrica se ha convertido en una auténtica máquina de generar dinero. Nico Paz dejó alrededor de 60 millones, Gonzalo García 40, Víctor Muñoz 20, Álvaro Rodríguez 15 y César Palacios 10. También salieron Dani Ceballos y Fran García, mientras Franco Mastantuono se marchó cedido a la Fiorentina. Dani Carvajal y David Alaba pusieron punto final a su etapa como madridistas tras terminar sus contratos.
La clave del modelo está, además, en que el Real Madrid vende sin desprenderse completamente de muchos de sus jóvenes. En diferentes operaciones conserva porcentajes sobre futuras ventas, derechos de tanteo o mecanismos que le permiten mantener cierto control sobre el futbolista. Es la fórmula que permite ingresar dinero inmediatamente, dar minutos a los canteranos fuera de Valdebebas y seguir beneficiándose si terminan explotando.
Las cifras explican el éxito de la operación. Los ingresos del verano procedentes de canteranos, ventas y porcentajes en torno a los 199 millones de euros, frente a unos 225 millones invertidos en fichajes. Es decir, el Madrid ha realizado una remodelación importante de su plantilla con un impacto neto muy inferior al volumen total de sus incorporaciones.
Rodri fue la guinda que faltó
Para completar el mercado sólo faltó Rodrigo Hernández. El centrocampista era visto como el broche perfecto para el nuevo proyecto, aunque Mourinho nunca lo consideró una necesidad imprescindible. El portugués quería al jugador y valoraba enormemente todo lo que podía aportar, pero siempre entendió su llegada como un lujo que mejoraría una plantilla que ya consideraba preparada para competir por todo.
Su fichaje terminó frustrándose después de una operación que durante parte del verano pareció encaminada. El Real Madrid tenía confianza en hacerse con el centrocampista, pero las negociaciones cambiaron de rumbo y el jugador acabó decantándose por el Barcelona. Mourinho, lejos de convertir su ausencia en un problema, siguió adelante con la plantilla construida.
Por eso, en Valdebebas la valoración final es extraordinariamente positiva. El Real Madrid ha rejuvenecido y reforzado su defensa, ha añadido talento y experiencia al centro del campo, ha generado una cantidad enorme de dinero con La Fábrica y ha mantenido el control sobre buena parte de los jóvenes que han salido. Mourinho tiene prácticamente todo lo que quería. Faltó Rodri para alcanzar la matrícula de honor, pero el mercado blanco termina siendo de sobresaliente.
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