El Real Madrid no entiende a Mbappé
El club continúa denunciando el «pésimo arbitraje» del derbi y no entiende que el francés rebaje públicamente unos errores que considera decisivos
Su postura aumenta el malestar después de lo sucedido con la camiseta de apoyo a Ceuta, cuando también decidió alejarse del camino institucional
Mbappé no cumple
En el Real Madrid alucinan con Kylian Mbappé. El delantero francés ha vuelto a desmarcarse públicamente de la línea marcada por el club, esta vez con motivo del arbitraje sufrido en el derbi ante el Atlético. Mientras la entidad mantiene viva su denuncia por todo lo ocurrido en el Metropolitano, su principal estrella ha optado por restar importancia a la actuación de Miguel Ángel Ortiz Arias.
Mbappé reconoce que existieron errores, pero recuerda que los árbitros son humanos, evita criticarlos y asegura que prefiere concentrarse en el trabajo deportivo. Un discurso conciliador que no ha sentado bien dentro del Real Madrid. El club no le exige que convierta cada intervención pública en una protesta, pero sí esperaba una postura más cercana a la de la entidad y sus compañeros después de una derrota condicionada por decisiones muy polémicas.
El club mantiene su ofensiva
La diferencia entre ambos discursos es evidente. Dos días después del encuentro, la página oficial del Real Madrid continúa abriendo con la crónica del derbi bajo un titular contundente: «Un pésimo arbitraje decide el derbi». La publicación está acompañada por las imágenes de las dos acciones que más indignación han provocado: la entrada de Kang-in Lee sobre el tobillo de Fede Valverde y el pisotón de Cuti Romero a Jude Bellingham.
Valverde terminó con un traumatismo severo en el tobillo izquierdo y deberá someterse a nuevas pruebas. El club también considera que la expulsión de Dean Huijsen y el posterior penalti cambiaron por completo un partido que el equipo tenía controlado hasta ese momento.
La indignación no terminó sobre el césped. Dentro del vestuario también causó sorpresa el comportamiento del colegiado en el túnel, donde varios jugadores sufrieron unas formas innecesarias y una actitud impropia. Por eso el Real Madrid no entiende que Mbappé se coloque voluntariamente al margen de una denuncia que considera fundamental.
Otra vez lejos del camino del club
No es la primera vez que el francés toma una decisión distinta a la posición institucional del Real Madrid. Ya sucedió con la camiseta de apoyo a Ceuta. El club aceptó participar en la iniciativa «Todos somos caballas» como gesto de respaldo a la ciudad autónoma, pero Mbappé decidió no lucir el mensaje.
El delantero consideró que aquella camiseta podía vincularlo a una determinada posición política y prefirió mantenerse al margen. El Real Madrid respetó entonces la libertad individual de cada futbolista, aunque su decisión llamó especialmente la atención por tratarse de una iniciativa asumida institucionalmente por la entidad.
Ahora vuelve a suceder algo parecido. Mbappé mide cada mensaje, evita las polémicas que puedan perjudicar su imagen y construye un discurso personal que no siempre coincide con el del club. Frente a los árbitros ha vuelto a escoger un camino propio.
Dentro del Real Madrid entienden que centrarse en el fútbol y evitar las excusas es una actitud defendible. El problema aparece cuando esa prudencia supone rebajar públicamente unos hechos que la entidad considera graves. El equipo debe jugar mejor y realizar autocrítica, pero eso no puede esconder lo ocurrido en el Metropolitano.
Mbappé llegó para ser el gran referente del Real Madrid dentro y fuera del terreno de juego. Sin embargo, en asuntos importantes, vuelve a caminar por separado. Primero fue Ceuta y ahora son los árbitros. Dos episodios distintos que dejan una misma sensación dentro del club: cuando el Real Madrid fija una posición, su principal estrella prefiere mantenerse a distancia.
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