Un batacazo que duele

El primer gran examen deja cinco asignaturas pendientes al Real Madrid

El conjunto de Mourinho generó ocasiones suficientes para ganar, pero sus errores individuales terminaron condenándolo en La Cartuja

Mbappé, Vinícius, el centro del campo, las protestas y la falta de alternativas dejaron varios avisos antes de recibir al Inter

El Real Madrid no se explica lo que pasó en La Cartuja

El Real Madrid suspendió su primer gran examen de la temporada. La derrota por 1-0 contra el Betis no debe interpretarse como una crisis, pero sí como una seria advertencia para el proyecto de José Mourinho. Los blancos compitieron, generaron ocasiones suficientes para ganar y estuvieron muy cerca de puntuar incluso en una noche gris. Sin embargo, el primer rival capaz de llevarlos hasta el límite dejó al descubierto varios problemas que las victorias anteriores habían ocultado.

El Real Madrid no perdió por falta de oportunidades. Firmó 18 remates, se estrelló dos veces contra la madera, vio cómo anulaban un gol a Carlos Espí y dispuso de un penalti en el tiempo añadido. Perdió por su falta de eficacia, por algunos errores individuales, por no saber controlar las emociones y por la ausencia de soluciones colectivas cuando el encuentro se atascó.

Mbappé suspendió en eficacia

La principal asignatura pendiente tuvo como protagonista a Kylian Mbappé. El delantero dispuso de ocasiones suficientes para decidir el partido, pero estuvo especialmente desacertado. Primero protagonizó un doble fallo difícil de explicar cuando tenía todo a su favor y, en el tiempo añadido, desperdició el penalti que podía haber rescatado un punto.

Nadie cuestiona su condición de estrella ni su capacidad goleadora, pero precisamente por eso hay que exigirle. Cuando un partido se endurece y cada ocasión cuesta un mundo, el Real Madrid necesita que Mbappé marque las diferencias. En La Cartuja tuvo la posibilidad de hacerlo y perdonó demasiado.

Vinicius, decisivo y desconectado

Vinicius firmó un partido lleno de contradicciones. El brasileño asistió a Mbappé en una de las ocasiones más claras, provocó el penalti y se inventó un pase antológico con el exterior para la media chilena de Carlos Espí. Tres acciones que pudieron cambiar completamente la historia del encuentro.

Sin embargo, el brasileño también pasó demasiados minutos desconectado. Volvió a caer en las protestas, perdió continuidad y no consiguió imponer su fútbol con regularidad. Vinícius es capaz de generar varias ocasiones decisivas incluso sin completar una buena actuación, pero Mourinho necesita que permanezca concentrado durante todo el partido.

Músculo sin gobierno en el centro

Valverde y Camavinga aportaron energía, recorrido y capacidad para recuperar, pero al Madrid le faltó un futbolista capaz de gobernar el encuentro cuando el Betis comenzó a crecer. Los blancos dominaron el arranque, aunque fueron perdiendo claridad a medida que avanzaron los minutos.

La suplencia de Bernardo Silva dejó al equipo sin su principal organizador. Bellingham tampoco encontró los espacios necesarios para recibir entre líneas y el Madrid acabó acelerando demasiadas posesiones. Hubo músculo en la medular, pero faltaron pausa, dirección y control.

Las protestas alejaron al Madrid del partido

El conjunto blanco también desperdició demasiada energía discutiendo con Hernández Hernández. Vinicius protestó de manera reiterada, Arda Güler fue amonestado y el propio Mourinho terminó viendo la tarjeta amarilla desde el área técnica.

El entrenador portugués tiene la obligación de defender a sus jugadores, pero también deberá impedir que el arbitraje los saque del encuentro. Cada protesta innecesaria rompe la concentración, alimenta al rival y aumenta el riesgo de terminar con un futbolista expulsado. En Sevilla, el Real Madrid perdió por momentos el control emocional.

Sin un plan claro para el atasco

Cuando el planteamiento inicial dejó de funcionar, el Madrid dependió demasiado del talento individual, de los centros al área y de los arreones finales. Carlos Espí ofreció una alternativa diferente desde el banquillo y llegó a marcar una media chilena espectacular que fue anulada por un fuera de juego milimétrico. Su entrada demostró que el equipo puede necesitar un delantero de área cuando el partido exige otro registro.

La derrota no derrumba todo lo construido por Mourinho, pero sí señala el trabajo que queda por hacer. El Madrid generó ocasiones suficientes para ganar incluso jugando por debajo de su nivel. Tiene talento y recursos, aunque todavía debe aprender a controlar los momentos complicados. El suspenso de Sevilla admite una recuperación inmediata: el Inter de Milán será el siguiente examen.

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