Espí ya da puntos… pero Mourinho tiene mucho trabajo
Carlos Espí salió desde el banquillo y dio la victoria al Real Madrid con un gol en el tiempo de descuento
Mourinho tiene mucho trabajo y Vinicius debe cambiar su actitud
Espí lo arregla todo
Carlos Espí, que entró en el segundo tiempo, ya da puntos al Real Madrid. El máximo goleador de la pretemporada madridista dio la victoria a los madridistas con un gol en el tiempo de descuento. El valenciano aprovechó un balón suelto en el área para controlar, revolverse y definir como lo hace un delantero de verdad para darle la victoria a los blancos.
Eso sí, que los tres puntos no tapen que Mourinho en este Real Madrid tiene mucho trabajo. Los blancos firmaron un partido pobre, donde fueron de más a menos para terminar mostrándose impotentes contra un Espanyol que si llega a tener un poquito más de puntería, podría haber hecho más daño.
Sólo se salva Güler
Arda Güler fue uno de los jugadores más activos del Real Madrid durante la primera mitad. El turco, situado en la banda derecha dentro del 4-2-3-1 de Mourinho, necesitó apenas nueve minutos para dejar su primera huella en el partido. Ejecutó con precisión una falta lateral y puso el balón perfecto para que Jude Bellingham apareciese en el área y rematase para hacer el gol. Una asistencia que confirmó el buen pie de un Güler que, partiendo desde la derecha, tuvo libertad para abandonar la banda y aparecer por dentro.
Más allá de la asistencia, Güler tuvo peso en la construcción ofensiva del Real Madrid. Buscó constantemente los espacios entre líneas y trató de ofrecer soluciones cuando los blancos tenían la pelota, asociándose especialmente con Denzel Dumfries por el costado derecho y con Bernardo Silva en posiciones interiores. Con Bellingham como mediapunta, Vinícius arrancando desde la izquierda y Mbappé como referencia, el turco fue una pieza móvil, participativa y con mucha presencia en el juego. Mourinho le dio confianza desde el inicio y Güler respondió en los primeros 45 minutos.
Vinicius no cambia
Vinicius sigue siendo Vinicius. Renovado, sí. Con una importante mejora de sueldo, también. Pero con su esencia intacta. Y no precisamente para bien. En Cornellá, el brasileño no se fue de nadie, apenas generó peligro y estuvo mucho más pendiente de otras guerras que de jugar al fútbol. Recibió cinco faltas, fue el principal objetivo de la intensidad defensiva del Espanyol, pero terminó entrando de lleno en el partido que querían los locales. Protestas, enfrentamientos y una amarilla que le convirtió en el primer jugador del Real Madrid amonestado esta Liga. Lo han adivinado: fue por protestar.
Todo terminó de calentarse en el minuto 31. Vinicius se enzarzó con Álex Calatrava y el árbitro decidió cortar de raíz el enfrentamiento mostrando tarjeta amarilla a ambos futbolistas. La reacción del brasileño volvió a ser excesiva. Se marchó directamente hacia el colegiado para protestar con vehemencia y fueron sus propios compañeros los que tuvieron que aparecer para sujetarle, pedirle calma y alejarle de una situación que amenazaba con complicarse todavía más. Con una amarilla ya encima, cualquier nueva protesta podía poner en serios problemas al Real Madrid.
Y Vinicius tampoco quiso olvidarse de la grada. El brasileño respondió a los aficionados del Espanyol con gestos irónicos, invitándoles a continuar con los cánticos y alimentando todavía más un ambiente que ya estaba caliente. Cornellà respondió aumentando los silbidos y convirtiendo cada intervención del brasileño en una batalla. Mucho ruido y muy poco fútbol. Porque esa fue la peor noticia para el Real Madrid: mientras Vinicius libraba su particular guerra con rivales, árbitro y grada, su incidencia ofensiva durante la primera mitad fue prácticamente inexistente.
Mourinho tiene trabajo
El Real Madrid se derrumbó y lo pagó caro. El empate del Espanyol en el minuto 29 dejó una fotografía que no gustará absolutamente nada a José Mourinho. Javi Hernández encontró demasiadas facilidades para progresar por el perfil izquierdo, levantar la cabeza y poner un balón atrás que terminó encontrando a Álex Calatrava completamente solo. Demasiado sencillo. La defensa blanca reculó, nadie salió con contundencia para impedir el centro y la jugada terminó convirtiéndose en una sucesión de errores que dejó completamente vendido a Courtois.
El problema no estuvo únicamente en la defensa. Konaté y Huijsen se hundieron demasiado, pendientes de los movimientos de los atacantes del Espanyol, pero nadie interpretó la llegada desde segunda línea. Ni Valverde ni Bernardo Silva acompañaron la carrera de Calatrava, que apareció por el corazón del área sin un solo jugador del Real Madrid cerca. El centro atrás se convirtió prácticamente en un penalti en movimiento para el futbolista perico, que solamente tuvo que ajustar su remate para superar a un Courtois que poco podía hacer.
Fue un gol de los que enfadan especialmente a Mourinho. Faltó concentración, contundencia y comunicación, tres conceptos prácticamente sagrados para el entrenador portugués. El Espanyol no necesitó ninguna genialidad individual para hacer daño al Real Madrid: simplemente aprovechó los espacios y la pasividad de un equipo blanco que defendió mal toda la acción. Demasiadas facilidades para un conjunto que pretende construir buena parte de su éxito esta temporada desde la seguridad defensiva.
Las notas del Real Madrid
- Courtois: 5
- Dumfries: 6
- Konaté: 5
- Huijsen: 5
- Carreras: 5
- Valverde: 5
- Bernardo: 5
- Güler: 8
- Bellingham: 6
- Vinicius: 2
- Mbappé: 4
- Cucurella: 5
- Diomande: 5
- Trent: 5
- Espí: 8
- Camavinga: 5
- Mourinho: 6