Cucurella desquicia a Croacia: «Es el enemigo público número 1»
El lateral recibió una sonora pitada en Poljud después de la acción que terminó con la expulsión de Perisic y precedió al gol de la victoria de Merino
Bilić reconoció su calidad, pero criticó su capacidad para provocar: el madridista vuelve a Mourinho con confianza y su carácter competitivo intacto
Cucurella vuelve revitalizado
Marc Cucurella desquició a Croacia. A sus jugadores, a su seleccionador y a una afición que terminó pitándole cada vez que tocaba el balón. El lateral español fue protagonista de una de las acciones que marcaron el desenlace del encuentro en Split: la falta de Perisic que supuso su segunda amarilla cuando el marcador reflejaba el 1-1. España aprovechó la superioridad numérica para buscar la victoria y Merino completó la remontada en el minuto 88. Cucurella salió de Poljud con el triunfo, la clasificación para cuartos y el enfado de los locales.
La jugada concentró buena parte de las protestas croatas. Cucurella se colocó por delante de Perisic, recibió el contacto y cayó al suelo. Después reclamó la tarjeta al colegiado, que mandó al autor del primer gol al vestuario. Los locales discutieron tanto la decisión arbitral como la reacción del lateral. Desde ese momento, la grada la tomó con él y convirtió sus últimas intervenciones en un concierto de silbidos. El madridista tuvo que convivir con ese ambiente hasta el final.
El malestar continuó después del partido. Modric consideró que la expulsión había condicionado el resultado y evitó reproducir su conversación con Cucurella. Bilić, por su parte, mezcló el reconocimiento al futbolista con las críticas a su comportamiento. «¿Quién no se enfada con Cucurella si no pertenece a su equipo? Es un gran jugador, lo admiro. Defiende a su equipo con todo lo que tiene, pero por supuesto, también provoca», señaló el seleccionador croata. Una valoración que explica la incomodidad que genera el lateral cuando está enfrente.
Las quejas locales
La prensa local también puso el foco en la acción. Las críticas cuestionaron la facilidad de su caída y la severidad de la segunda amarilla a Perisic. Cucurella se convirtió en uno de los nombres de la noche, aunque el triunfo español tuvo otros protagonistas fundamentales: Unai Simón mantuvo al equipo dentro del partido con sus paradas y Merino decidió con un doblete. La expulsión abrió un escenario favorable que España supo aprovechar.
Ese carácter competitivo ayuda a entender por qué Cucurella encaja en el perfil de futbolista que aprecia Mourinho. Intenso, incómodo para el adversario y dispuesto a disputar cada balón, el lateral también sabe manejar los momentos de tensión. En Split volvió a mostrar esa faceta. La capacidad para competir cuando el ambiente se vuelve hostil es un recurso valioso para un Madrid que necesita reaccionar después de un comienzo de temporada complicado.
Ahora regresa a Valdebebas con confianza antes de recibir al Villarreal. Con España encuentra los automatismos y la continuidad que todavía está construyendo en el conjunto blanco. Cucurella ya ha reconocido que necesita tiempo para adaptarse y que quiere trasladar al Madrid su rendimiento con la selección. En Poljud dejó una muestra de su personalidad: soportó la presión de la grada, siguió compitiendo y terminó celebrando. Un soldado para Mourinho que en Croacia dejó pocos amigos.