Entrevista OKDIARIO

Antonio Campoy, campeón del mundo de kickboxing: «Mi lucha más importante es contra el cáncer infantil»

El campeón del mundo de Kickboxing atiende a OKDIARIO para contarnos su último proyecto solidario

"Disciplina, respeto, humildad, sacrificio y trabajo", son los valores que el Kickboxing ha aportado a la vida de Antonio Campoy

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Francisco Rabadán
  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

Antonio Campoy, alias El Flamenco, es uno de esos deportistas cuya historia merece ser contada. Nacido en Barcelona, pero con raíces andaluzas, este luchador ha marcado un antes y un después en el kickboxing español por su capacidad para dar difusión a este deporte muchas veces ignorado por el gran público.

Campoy se ha convertido en todo un fenómeno gracias a su capacidad de emprendimiento con su propia escuela de luchadores y por su solidaridad intentando ayudar a los que más sufren. Hoy nos cuenta una historia inspiradora para conocer de primera mano que los deportes de lucha son muchísimo más que violencia.

PREGUNTA: Ahora que viene de competir, ¿qué planes tiene para los próximos meses?

RESPUESTA: Ahora quiero descansar, estar con mi familia y disfrutar de mis aficiones. De cara al año que viene tengo varias propuestas importantes y ganas de asumir nuevos retos. También quiero volver a disputar la defensa del título mundial, que tenía que haber hecho este año, pero no pude por una lesión. Espero recibir pronto la oferta y aceptarla con la misma ilusión de siempre.

R: Como campeón del mundo, ¿cómo vive el auge de las MMA en España?

P: Respeto mucho las MMA, pero no me atraen tanto como el kickboxing. Quizá sea porque nunca las he probado, pero no puedo decir que no me gusten sin haberlas practicado. Me parece un deporte tan digno como el mío y me alegra que la gente lo practique y lo sigan. Creo que necesitamos más deportes de contacto en la sociedad, porque transmiten valores que a veces no se reconocen lo suficiente.

P: ¿Qué valores le ha enseñado el kickboxing?

R: Disciplina, respeto, humildad, sacrificio y trabajo. Para mí, el deporte me ha dado algunos de los mejores años de mi vida. He conocido a gente maravillosa y he viajado mucho. En el gimnasio se respiran armonía, compañerismo, cariño y ganas de ayudar a los demás. Si tuviera que señalar algo negativo, serían las lesiones; todo lo demás suma.

P_: El corte de peso también es una parte muy dura de la competición. ¿Cómo se afronta?

R: Es probablemente una de las partes más complicadas para un competidor profesional. Pactas una categoría y tienes que dar el peso el día anterior al combate. Es una transición muy exigente: hay que perder muchos kilos en pocos días y después estar fuerte para pelear. Yo estoy en 74 kilos habitualmente y tengo que bajar a 64,5. Desde hace años me ayuda David Rojas, un gran profesional de la nutrición. Delego esa parte en él porque tengo que compaginar la carrera, el gimnasio y la paternidad.

P: ¿Cómo ha cambiado su vida ser padre y seguir compitiendo al máximo nivel?

R: Antes estaba centrado únicamente en el deporte. Ahora, aunque siga siendo profesional, siempre tengo a mis hijos en la cabeza. Si pasa cualquier cosa, te preocupas, y además las noches no siempre permiten descansar. Mi familia es lo primero. La paternidad supone tiempo y desgaste, pero también tengo que mantener mi carrera y el sustento de casa. Me cuesta más que antes, aunque intento llevarlo lo mejor posible.

P: Además de competir, tiene su propio gimnasio. ¿Cómo nació el proyecto?

R: Empecé a practicar deportes de contacto muy joven y, con algunos alumnos que ya tenía, surgió la idea de montar mi propio centro. Llevo unos seis o siete años y estoy muy contento. Hay competidores que han conseguido grandes resultados, pero de lo que más orgulloso estoy es del grupo que hemos creado: gente sana, buena y con un gran corazón. Hemos formado una familia muy bonita. Ahora compagino el gimnasio, mi carrera deportiva y un evento que estoy preparando para apoyar la lucha contra el cáncer infantil.

P: ¿Se puede vivir del kickboxing?

R: Sí, se puede vivir del deporte, pero hay que entenderlo en sentido amplio. No solo cuentan los combates: también están el gimnasio, los cursos, los seminarios, las colaboraciones con marcas y las redes sociales. Vivir únicamente de pelear es mucho más complicado, porque no tenemos suficiente apoyo mediático ni presencia en televisión para que los deportistas cobren buenas bolsas. Hay peleadores que lo consiguen, pero hay muchos más que sobreviven.

P: Le conocen como El Flamenco. ¿De dónde viene ese apodo?

R: Soy catalán, pero tengo raíces andaluzas: mi familia procede de Granada y Córdoba. En casa siempre se escuchó flamenco, copla y folclore andaluz. Mi padre nos regaló una guitarra a mi hermano y a mí, y empezamos a tocar. Cuando competía, salía al ring con flamenco de verdad de Fernando Terremoto, Pansequito, Manolo Caracol, Rafael Farina o Camarón de la Isla…

El apodo surgió en una pelea en Lyon, Francia. El speaker me preguntó si tenía un nombre de guerra. Le dije que no, que era Antonio Campoy, y me preguntó qué me gustaba. Cuando le respondí que el flamenco, me dijo: «Pues tú vas a ser El Flamenco». Ese día salí con una canción de José Mercé, hice un gran combate y el sobrenombre se quedó conmigo.

P: El kickboxing ha estado cerca de convertirse en deporte olímpico. ¿Le gustaría que lo consiguiera?

R: Sería bonito. Por edad, probablemente ya no me tocaría a mí, pero sí a las nuevas generaciones. En España hay muchísimo nivel y jóvenes con ambición, ganas y preparación para destacar en unos Juegos Olímpicos. Me encantaría que el kickboxing fuera olímpico y tuviera más visibilidad. Desde mi carrera y mis redes sociales intento aportar mi granito de arena.

P: ¿Cuál es la clave para triunfar en este deporte?

R: En mi caso, la disciplina, el trabajo, la humildad y el respeto han sido fundamentales. También hay que ser educado, optimista y hacer las cosas con ilusión y cariño. Luego los resultados llegan o no, pero es importante rodearte de personas que te aporten y te hagan bien. Eso vale para el deporte y para la vida.

P: ¿Qué se puede hacer para que la sociedad conozca mejor el kickboxing y sus valores?

R: Precisamente he creado un evento que se celebrará en Mataró el 1 de noviembre para recaudar fondos destinados a la lucha contra el cáncer infantil. También quiero dar visibilidad al kickboxing, porque a veces se nos estigmatiza y se nos ve únicamente como personas agresivas.

Quiero mostrar que los luchadores también podemos hacer cosas bonitas y ayudar a la sociedad. El evento incluirá un documental sobre mi carrera, para que los jóvenes conozcan el valor del sacrificio y la constancia, además de humor y música. Lo he llamado ‘Mi lucha más importante’ porque, si tengo que elegir un combate, me quedo con este: la lucha contra el cáncer infantil. Es una causa que, de una manera u otra, nos toca a todos y en la que debemos implicarnos.

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