Graduada en Estudios Ingleses por la UA. Tras estudiar el Máster en Comunicación de Moda y Belleza (VOGUE) por la UC3M empecé a escribir para Glamour y Vogue, en ‘print’ y en digital, aunque terminé queriéndome enfocar en el sector del lujo. Por este motivo empecé mi andadura en COOL the lifestyle. Y aquí me encuentro, ejerciendo de redactora y periodista multimedia, especializada en belleza, moda, viajes y estilo de vida. Además, en mi afán por aprender y compartir lo que más me gusta, en junio de 2023 finalicé el Máster en Formación para profesora en la Universidad CEU San Pablo. Puedes seguirme en Instagram @martamoralesb.
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Mientras muchos siguen eligiendo los mismos destinos de invierno, existe un rincón de la República Dominicana que permanece como un secreto bien guardado entre artistas, viajeros sofisticados y amantes del Caribe en su estado más puro. Este municipio, llamado Samaná, abrazado por una de las bahías más deslumbrantes del país, tiene una magia tan especial que conquistó incluso al cantante Ricardo Montaner, quien decidió hacerlo su hogar. Te contamos todos sus secretos por si tienes pensado hacerte unas vacaciones de invierno en este paraíso.
Este enclave del nordeste dominicano sorprende por su equilibrio: montañas verdes que se precipitan hacia el mar, carreteras costeras con vistas infinitas, calas escondidas y una vegetación exuberante que lo envuelve todo. Aquí no hay prisa. Se puede pasar el día entre playas tranquilas, excursiones suaves o simplemente contemplando el paisaje. Y precisamente ese ritmo pausado es lo que lo ha convertido en un imán para la jet set que busca lujo sin artificios.
La casa de Ricardo Montaner en Samaná es conocida por reflejar tranquilidad, conexión con la naturaleza y un estilo caribeño acogedor. Rodeada de exuberante vegetación y con vistas al mar, la residencia transmite paz y privacidad, convirtiéndose en un refugio ideal para el artista.
(Foto: @montaner)
Naturaleza en estado puro: qué hacer en la zona
Samaná ofrece planes para todos los gustos. Una de las excursiones imprescindibles es la visita en barco al Parque Nacional de Los Haitises, un santuario natural de manglares, islotes y cuevas con arte rupestre. Navegar entre sus canales es entender qué son los manglares: ecosistemas costeros donde el agua dulce y salada se mezclan, creando paisajes únicos y una biodiversidad impresionante.
(Foto: Getty Images)
Muy cerca se encuentra Caño Hondo, famoso por sus piscinas naturales de agua fresca, y la idílica isla de Cayo Levantado, perfecta para pasar el día entre playas de arena blanca y aguas tranquilas.
Para los más activos, hay rutas a pie o a caballo hasta cascadas como El Limón o el espectacular Salto de la Jalda, la caída de agua más alta del Caribe, una experiencia que combina selva, aventura y paisajes inolvidables.
Avistamiento de ballenas: un espectáculo estacional
Entre enero y marzo, la bahía se transforma en uno de los mejores lugares del Caribe para el avistamiento de ballenas jorobadas. Durante estos meses, los cetáceos llegan a aguas cálidas para reproducirse, ofreciendo un espectáculo natural impresionante. Es importante saber que fuera de esta temporada no es posible verlas, lo que convierte la experiencia en algo aún más especial para quienes viajan en esas fechas. Podréis disfrutarla de la mano de Civitatis.
(Foto: Civitatis)
Gastronomía con identidad caribeña
En la mesa dominicana no puede faltar La Bandera, el plato nacional, compuesto por arroz blanco, habichuelas guisadas y carne (pollo, res o cerdo), acompañado de ensalada y, muchas veces, plátanos fritos. El plátano es protagonista absoluto de la cocina local: se disfruta en forma de mangú en el desayuno, tostones crujientes o mofongo, machacado con ajo y chicharrón.
En el país existen varios tipos de plátanos y guineos, cada uno con usos específicos. El plátano verde es el más utilizado para cocinar y es la base de platos tradicionales como el mangú, los tostones y el mofongo. Cuando madura y se torna amarillo, se consume frito o hervido como acompañamiento. El plátano burro o plátano macho también se emplea principalmente para cocinar. En cambio, los guineos –como el guineo maduro, el guineo manzano y el guineo niño– se consumen sobre todo como fruta fresca, por su sabor dulce y su textura suave, aunque algunos también se utilizan en postres y recetas dulces. Esta diversidad refleja la importancia del plátano y el guineo como pilares de la alimentación dominicana.
Los sabores del mar ocupan un lugar central en la gastronomía de República Dominicana. Pescados y mariscos frescos se preparan con coco, limón y hierbas aromáticas, dando vida a platos como el pescado con coco o el locrio de mariscos, una versión criolla del arroz meloso cargado de sabor. Las empanadas, el sancocho –un guiso abundante de carnes y tubérculos– y los dulces a base de leche, coco y guayaba completan una cocina rica y reconfortante.
Dónde alojarte en el corazón del viaje
(Foto: Eurostars Grand Cayacoa)
Si buscas hotel, qué mejor que hacerlo en uno de recién apertura. En este contexto cobra especial protagonismo el Eurostars Grand Cayacoa 5 estrellas, el primer hotel de Eurostars Hotel Company en República Dominicana. Situado en una colina con vistas panorámicas a la bahía, el resort se integra en el entorno respetando la esencia natural y el espíritu caribeño del edificio original, recientemente renovado.
El hotel cuenta con 284 habitaciones, muchas de ellas con vistas abiertas al mar, dos piscinas integradas en el paisaje tropical, acceso directo a una playa privada mediante ascensor y una completa zona wellness con spa, sauna, baño de vapor y tratamientos pensados para el descanso profundo. Todo está diseñado para que el hotel sea algo más que un alojamiento: un verdadero punto de partida –y de regreso– tras cada jornada.
(Foto: Eurostars Grand Cayacoa)
Además cuenta con tres restaurantes que combinan cocina internacional con especialidades dominicanas: Xamaná Panoramic, Vista Bárbara y Los Cayos. A ellos se suman el Alisios Lobby Bar y el Ocean Beach Bar, ideales para disfrutar de un cóctel al atardecer frente al mar. Producto fresco, recetas locales y un entorno privilegiado convierten cada comida en una parte esencial del viaje, donde la gastronomía se vive como una celebración del Caribe.