Cine

Guerra interna en Netflix: los desacuerdos con la ‘Narnia’ de Greta Gerwig desencadenan el despido del responsable de cine

La tensión con Greta Gerwig y los choques con otros nombres ilustres habrían sido el detonante para despedir a Lin

'Narnia: El sobrino del mago' se perfila como la segunda película más cara de toda la historia de Netflix

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Greta Gerwig.
Paula M. Gonzálvez

La industria del streaming atraviesa un momento de recalibración acelerada con el que Netflix ha vivido un terremoto corporativo sin precedentes. La fulminante salida de Dan Lin, que ocupaba la dirección de la división de cine de la compañía, ha puesto al descubierto una tensa batalla cultural e ideológica en el corazón de la plataforma. Lo que comenzó como un intento de reestructurar la estrategia del catálogo se ha convertido en una auténtica guerra interna, donde la multimillonaria e impetuosa adaptación de Las Crónicas de Narnia (Narnia: El sobrino del mago), bajo la dirección de Greta Gerwig, ha ejercido como el gran detonante simbólico de la crisis.

La llegada de Dan Lin a Netflix buscaba imponer un modelo estricto de disciplina presupuestaria e indiscutible prioridad para la distribución digital. Lin defendía férreamente mantener el foco primario en los estrenos dentro del propio catálogo de la plataforma. Sin embargo, la estrategia chocó frontalmente con las aspiraciones de cineastas de renombre y con la propia cúpula del estudio.

En el caso de Greta Gerwig, Netflix accedió a hacer una excepción histórica: otorgarle una ventana de exhibición exclusiva en salas de cine tradicionales e IMAX antes de desembarcar en el servicio de streaming. Esta brecha en el modelo ortodoxo de la compañía situó a Lin en una postura incómoda. Según publica Variety, el ejecutivo fue incapaz de hallar el equilibrio exacto exigido por la directiva entre permitir estos ambiciosos experimentos en salas de cine y preservar el modelo central del catálogo digital.

Aunque las fuentes consultadas señalan que no existe una estricta relación causa-efecto de carácter único entre Gerwig y la destitución de Lin, la tensa relación entre ambos fue un punto de inflexión crítico. El conflicto alcanzó su culmen durante una reunión a través de Zoom a principios de año, en la que se analizaba el progreso de Narnia. De acuerdo con las informaciones reveladas, Lin mostró una actitud sumamente «despectiva» hacia Gerwig respecto a los avances del proyecto.

El roce en aquella reunión provocó un eco inmediato en las oficinas centrales de Netflix. La noticia de que la llamada había derivado en una discusión desafortunada se propagó con rapidez. Pocos días después, Dan Lin fue apartado sigilosamente de la supervisión de la cinta de Gerwig. Las riendas del proyecto fueron transferidas al vicepresidente de cine, Doug Belgrad, como el nuevo ejecutivo al mando de la superproducción.

El proyecto de Narnia -concebido para adaptar El sobrino del mago- ha acumulado una presión desmedida desde sus inicios. Con estimaciones que sitúan su presupuesto de producción entre los 250 y los 280 millones de dólares, la cinta se perfila como la segunda más cara de toda la historia de Netflix.

Semejante volumen de inversión trajo consigo un intenso control creativo que terminó restringiendo la plena autonomía de la directora. Fuentes de la industria filtraron informes que delataban que los primeros visionados de prueba de la película no obtuvieron la recepción esperada entre los espectadores seleccionados. Esta falta de entusiasmo en los pases preliminares obligó a la producción a programar una fase de regrabaciones durante el verano para corregir el rumbo, con lo que sembraron serias dudas en la directiva sobre la capacidad de Lin para liderar un proyecto de semejante envergadura sin perjudicar las relaciones con la realizadora.

Por si fuera poco, los rumores de tensión alcanzaron niveles críticos tras divulgarse informaciones que apuntan a que los desacuerdos sobre el montaje y los desorbitados costes han llevado tanto a Netflix como a Sony Pictures -distribuidora fuera del mercado norteamericano- a cuestionar drásticamente los planes a largo plazo de la franquicia, y a barajar incluso la cancelación de futuras entregas planificadas tras esta primera cinta.

El distanciamiento con Greta Gerwig no representó un caso aislado en la trayectoria de Dan Lin al frente del departamento cinematográfico. La gestión de Lin colisionó de forma sistemática con la visión tradicional de Hollywood, caracterizada por otorgar una marcada libertad creativa a sus directores consagrados. Durante su mandato, trascendió que el ejecutivo sostuvo roces y discrepancias de gran calado con otras figuras de la talla de David Fincher y Ben Affleck.

La acumulación de choques con nombres ilustres de la industria terminó por persuadir a la cúpula directiva de Netflix de que el estilo gerencial de Lin estaba erosionando gravemente la reputación de la empresa y deteriorando sus lazos con el gran talento creativo de Los Ángeles.

La destitución de Lin se ha producido en el marco de una reestructuración de gran alcance en la dirección de la compañía. Esta verdadera limpieza en la cúpula ejecutiva ha alcanzado a otros altos mandos, que incluye la salida de la jefa de contenido, Bela Bajaria, y la del propio Doug Belgrad, que había asumido temporalmente el timón de Narnia. Netflix parece buscar así una profunda redefinición de su rumbo estratégico, para dejar atrás un convulso capítulo marcado por batallas de ego, presupuestos récord y un difícil encaje en la era del streaming.