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Alba Flores (40 años): «La Navidad en casa era una rave flamenca. Mi abuela no se cortaba, una vez contrató un grupo de música cubana en el salón de casa»

Alba Flores pertenece a una de las familias más importantes del mundo del corazón

La actriz siempre ha tenido muy buena relación con su familia, sobre todo con sus días Lolita y Rosario

"Mi abuela no se cortaba, una vez contrató un grupo de música cubana con sus amplis", ha explicado

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Alba Flores posando. (Foto: EP)

Alba Flores ha compartido algunos datos de su vida durante la promoción de Flores para Antonio. La actriz ha desvelado cómo eran las fiestas navideñas en casa de Lola Flores y El Pescaílla, con música en directo, invitados inesperados y una celebración que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada.

La Navidad siempre ha tenido un significado especial para la familia Flores. Durante décadas, la casa de Lola Flores y Antonio González, conocido artísticamente como El Pescaílla, fue uno de esos lugares en los que la música, las reuniones multitudinarias y las celebraciones formaban parte de la vida.

La actriz, que a sus 40 años atraviesa una etapa especialmente vinculada al recuerdo de su padre, Antonio Flores, visitó Cuarto Milenial, el pódcast presentado por Lalachus y Andrea Compton en Podium. Allí ha hablado de Flores para Antonio, el proyecto audiovisual dedicado al cantante, fallecido el 30 de mayo de 1995 cuando tenía tan sólo 33 años.

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Alba Flores en un programa. (Foto: TVE)

Alba ha descrito aquellas celebraciones como acontecimientos difíciles de reproducir en la actualidad. «No creo que vayamos a vivir una cosa igual en la vida», ha reconocido antes de explicar cómo se organizaban las reuniones familiares en casa de sus abuelos.

Una Navidad que parecía una fiesta

La descripción que ha ofrecido la actriz resulta bastante reveladora del ambiente que se respiraba en aquellas reuniones. Lejos de las celebraciones familiares más convencionales, las Navidades de los Flores estaban marcadas por la llegada constante de invitados, la música y las ganas de compartir.

«La Navidad era una rave, una rave flamenca, pero una rave. Muchísima gente. Al principio unas buenas mesas y luego empezaba a llegar gente de otras cenas», ha explicado entre risas.

En aquel ambiente, Lola Flores tenía un papel protagonista. La artista era conocida por su carácter espontáneo y su generosidad con las personas de su entorno, dos características que, según ha recordado su nieta, también estaban presentes durante las celebraciones navideñas.

Alba ha contado una anécdota que refleja perfectamente aquella manera de entender las fiestas. Cuando tenía aproximadamente cuatro o cinco años, su abuela decidió contratar a un grupo de música cubana para que actuara en el salón de la vivienda. No se trataba de una pequeña actuación improvisada, sino de una auténtica puesta en escena, con amplificadores y todo el equipo necesario.

Los recuerdos de Alba Flores

Aunque han pasado muchos años desde aquellas Navidades, Alba conserva imágenes muy concretas de las celebraciones. De hecho, uno de los recuerdos que más le emociona tiene que ver con su infancia y con la libertad con la que los pequeños podían disfrutar de aquellas reuniones.

«Era muy mítico todos de fiesta y yo, una niña, en el sofá o encima de alguien durmiendo», ha contado. Mientras los adultos continuaban con la celebración, ella terminaba vencida por el sueño en cualquier rincón de la casa, rodeada de voces, conversaciones y música.

Para la actriz, lo verdaderamente importante de aquellas fechas no era únicamente la fiesta, sino la posibilidad de reunir a personas que formaban parte de su vida. «Me lo pasé tan bien en aquellas Navidades, esos años, era compartir no solo con tu familia de sangre sino con toda la gente que quieres, que tienes cerca», ha recordado.

Alba recoge el testigo de Lola Flores

Con el paso del tiempo, la actriz ha terminado convirtiéndose en anfitriona de sus propias celebraciones. Especialmente durante la Nochevieja, cuando mantiene abierta su casa para recibir tanto a familiares como a amigos y personas de su entorno.

«Yo lo sigo haciendo, sobre todo, en Nochevieja. Desde hace años quien quiera que venga a mi casa, es algo heredado, mi abuela también hacía eso. La paso con gente de mi familia y con gente random», ha explicado.

Se trata de una tradición que mantiene vivo el espíritu de aquellas reuniones familiares en las que las puertas parecían estar siempre abiertas. Alba no pretende reproducir exactamente las fiestas de su infancia, pero sí conservar esa idea de compartir la mesa con personas diferentes y disfrutar de la compañía.

Una tradición musical que no cambia

La comida es otro de los elementos que forman parte de la identidad navideña de los Flores. Alba ha desvelado que el menú tradicional comienza con «sopa de puchero con arrocito de primero y pavo de segundo». Una combinación que se ha mantenido con el paso de los años y que continúa siendo protagonista de las reuniones familiares.

«Ya no saben qué ponerme. Por eso me llevo mi propia comida para que no les explote la cabeza», ha contado con humor. Una solución práctica que evita complicaciones y permite que cada uno disfrute de las celebraciones sin modificar demasiado las costumbres de la familia.

Entre recuerdos de su infancia, anécdotas de Lola Flores y tradiciones que han sobrevivido al paso del tiempo, Alba ha mostrado una faceta especialmente cercana de su familia. Un legado que no se limita a la música o al apellido, sino que también se transmite a través de pequeños gestos. Para ella, mantener la casa abierta y compartir las fiestas con quienes quiere es, probablemente, la mejor manera de seguir sintiendo cerca a quienes marcaron su infancia.