Vox se querella contra el delegado socialista del Gobierno en Baleares por permitir la protesta contra Abascal en Mahón
Lo acusa de un delito electoral, un delito de odio y contra el derecho de reunión
Reclama que se faciliten los expedientes de las órdenes del dispositivo policial

Vox ha presentado una querella contra el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, por permitir la protesta que el viernes tuvo lugar contra la presencia del líder del partido, Santiago Abascal, en Mahón.
La formación, según ha informado a través de sus redes sociales, acusa al delegado del Gobierno de un delito electoral, un delito de odio y un delito contra el derecho de reunión.
Se da la circunstancia de que Rodríguez abandonará el cargo la semana próxima después de anunciar hace unas fechas su dimisión para centrarse en su candidatura a la Alcaldía de Calvià. Será relevado en el cargo por el senador socialista Pere Joan Pons.
El partido considera que, después de los incidentes ocurridos los días previos en actos similares celebrados en La Coruña y Avilés, Rodríguez «conocía el riesgo» de permitir una protesta de colectivos antifascistas en las inmediaciones de su mitin.
El delegado, según el escrito ante el Tribunal de Instancia de Mahón, tampoco dispuso de los medios policiales suficientes para garantizar que el acto político pudiera desarrollarse con seguridad.
En el caso de que se abran diligencias previas, Vox ha reclamado que se faciliten los expedientes de las convocatorias, los informes de riesgo y las órdenes del dispositivo policial.
La querella recoge que los concentrados, a quienes también piden investigar, abandonaron el lugar autorizado, bloquearon las salidas de la plaza y lanzaron sillas y otros objetos contra los agentes. También relata que el vehículo de Abascal fue rodeado y golpeado y recibió el impacto de una silla.
La Policía Nacional decidió cargar para dispersar a los entre 200 y 300 manifestantes. Una de ellas, una mujer de 32 años, tuvo que pasar la noche en el Hospital Mateu Orfila tras ser atendida por politraumatismos.
Los separatistas culpan a la Policía
Por su parte, Més per Menorca ha condenado la «represión contra los movimientos que salen a la calle de forma pacífica para defender una Menorca antifascita».
«Menorca es tierra de paz y convivencia. El fascismo de la ultraderecha es una amenaza para los derechos humanos, la libertad y nuestra identidad como pueblo», ha escrito el partido en su cuenta oficial de la red social X.