Crear en tiempos de guerra: de la Universidad ucraniana de Lviv a ADEMA Bellas Artes
Ocho estudiantes y tres docentes de la universidad ucraniana Lviv Polytechnic National University han participado en una residencia artística en Mallorca
Como resultado del Premio del Público obtenido en la University Art Biennial de ADEMA
Lo que comenzó como un encuentro artístico entre universidades de diferentes partes del mundo durante la University Art Biennial–Art Week de ADEMA en 2024, ha terminado convirtiéndose en una nueva experiencia de creación, convivencia e intercambio en Mallorca.
Ocho estudiantes y tres docentes procedentes de Lviv Polytechnic National University, en Ucrania, han participado en una residencia artística vinculada a ADEMA y al entorno creativo del artista alemán Christian Awe, como resultado del Premio del Público obtenido durante la Bienal.
Según ha explicado Bellas Artes de ADEMA, los coordinadores de Bellas Artes, el doctor Dan Norton y la doctora Mónica Galván, «la estancia supone una nueva etapa de una colaboración iniciada durante aquel encuentro internacional y confirma uno de los principales objetivos de la Bienal, generar vínculos capaces de transformarse posteriormente en experiencias académicas, artísticas y profesionales». Pero la residencia ha permitido también acercarse a una realidad mucho más compleja: cómo se crea, se estudia y se construye una identidad artística en un país que vive en guerra.
Durante varios días, la delegación ucraniana ha compartido espacios de trabajo, conversación y creación con estudiantes y docentes del Grado en Bellas Artes de ADEMA, además de desarrollar diferentes sesiones en el entorno creativo del artista Christian Awe en Palma.
Uno de los momentos centrales de la estancia fue una exposición-conversación con alumnado de segundo y cuarto curso de Bellas Artes de ADEMA. Durante el encuentro, estudiantes y profesoras ucranianas explicaron cómo es desarrollar una trayectoria artística y académica en un contexto marcado por el conflicto bélico.
El doctor Dan Norton ha señalado que durante la sesión se abordaron distintas perspectivas sobre la manera en que la guerra condiciona la vida cotidiana, los estudios y la práctica artística. «Hablaron del estrés, de la incertidumbre y de las dificultades que acompañan el día a día, así como de la manera en que esas circunstancias terminan influyendo también en los procesos creativos», ha explicado.
La guerra puede aparecer de manera directa en las obras, pero también de una forma mucho más silenciosa. La memoria, el territorio, la identidad, la ausencia, el desplazamiento o los cambios experimentados en la vida cotidiana terminan formando parte de los temas y preocupaciones de una generación que desarrolla su formación artística en unas circunstancias excepcionales. Sin embargo, uno de los mensajes que dejó el encuentro fue precisamente que el arte ucraniano contemporáneo no puede reducirse únicamente a la guerra.
Estudiantes y docentes continúan desarrollando investigaciones, proyectos y líneas de trabajo muy diversas, relacionadas también con la cultura contemporánea, la identidad, los nuevos lenguajes artísticos y la experimentación. El conflicto forma parte inevitablemente de su contexto, pero no constituye el único relato desde el que construyen su obra.
Para el alumnado de ADEMA, la conversación supuso la posibilidad de acercarse de primera mano a una realidad que habitualmente conocen a través de imágenes que les llegan por diferentes canales audiovisuales desde Ucrania. En esta ocasión, fueron los propios jóvenes artistas y sus docentes quienes pusieron voz a lo que significa continuar estudiando, produciendo obra y pensando en una trayectoria profesional en medio de la incertidumbre.
De las aulas de ADEMA a La Célula
Los estudiantes y docentes ucranianos también han desarrollado varias jornadas de trabajo en La Célula, espacio de creación y residencia artística de Christian Awe en Palma. La relación con el artista alemán forma parte también de las conexiones generadas alrededor de la University Art Biennial, concebida precisamente como un punto de encuentro entre universidad, creación contemporánea y ámbito profesional.
El trabajo entre ambos espacios ha permitido que los participantes combinen la actividad académica con la experiencia en un entorno artístico profesional y entren en contacto con otras metodologías, discursos y formas de aproximarse a la creación.
Mallorca se convierte así en algo más que el escenario de una residencia. Durante estos días ha funcionado como un espacio de producción, intercambio y diálogo entre artistas y estudiantes procedentes de realidades culturales muy distintas.
Para las ocho estudiantes y tres docentes ucranianas, la residencia ha supuesto también la posibilidad de desarrollar temporalmente su práctica artística lejos de las condiciones que marcan actualmente su vida cotidiana.
Cambiar de ciudad, de espacio de trabajo y de entorno académico introduce nuevas referencias y permite contemplar el propio trabajo desde otra perspectiva. La distancia no elimina la realidad que viven en Ucrania, pero ofrece un contexto distinto desde el que observarla y trabajar sobre ella.
En el caso de la delegación de Lviv, esa experiencia permite además explicar cómo el conflicto influye en sus vidas y en su creación sin convertir la guerra en el único discurso posible sobre el arte que producen.