Baño de masas de Santiago Abascal en Palma: más de 10 minutos para recorrer apenas 150 metros entre vítores y fotografías
Más de 2.000 personas se congregaron en el Mirador de la Seu, a los pies de la Catedral de Palma, para asistir al mitin del líder de VOX
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Santiago Abascal protagonizó este sábado un multitudinario recibimiento en Palma. El líder de VOX reunió a miles de simpatizantes en el Mirador de la Seu, a los pies de la Catedral de Palma, donde más de 2.000 personas se concentraron para asistir al mitin. La afluencia de público desbordó el espacio disponible y centenares de personas no pudieron acceder al recinto.
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la llegada de Santiago Abascal al lugar de celebración. A las 12:05 horas, el vehículo policial y el furgón en el que se desplazaba llegaron a las inmediaciones del Palacio de la Almudaina, en un despliegue marcado por las fuertes medidas de seguridad. La expectación era evidente entre los asistentes, muchos de los cuales aguardaban su llegada para saludarlo y conseguir una fotografía con el dirigente político.
Nada más bajar del vehículo, Abascal se encontró con una multitud de simpatizantes que lo recibió entre aplausos, saludos y gritos de apoyo. El recorrido hasta el escenario, situado a apenas 150 metros, se convirtió en una de las escenas más llamativas del acto. Lo que en circunstancias normales habría sido un trayecto de apenas unos minutos se prolongó durante más de diez minutos, debido a las continuas paradas para atender a las personas que se acercaban a saludarlo.
Escoltado por numerosos agentes de policía y miembros de su equipo de seguridad, el líder de VOX avanzó lentamente entre los asistentes. A lo largo del recorrido, se detuvo en repetidas ocasiones para hacerse fotografías, estrechar manos y saludar a los simpatizantes que trataban de acercarse a él.
Los gritos de «¡Presidente, presidente!» acompañaron buena parte de su desplazamiento hasta el escenario. La multitud se agolpaba a su paso mientras los asistentes buscaban la oportunidad de fotografiarse con él o intercambiar unas palabras. La llegada terminó convirtiéndose en un recibimiento multitudinario que concentró buena parte de la atención antes incluso del comienzo del mitin.
La presencia de los equipos de seguridad fue constante durante todo el trayecto, en el que Abascal avanzó acompañado por sus escoltas y por los agentes encargados de mantener despejado el recorrido. Pese a las dificultades para avanzar entre el público, el dirigente de VOX continuó atendiendo a los asistentes hasta alcanzar el escenario.
La concentración en el Mirador de la Seu de Palma evidenció la elevada asistencia registrada durante la convocatoria. Más de 2.000 personas acudieron al entorno de la Catedral de Palma para seguir el acto político, mientras que centenares se quedaron fuera ante la falta de espacio disponible.
La afluencia obligó a muchos de los asistentes a permanecer en los alrededores, sin poder acceder al lugar desde el que estaba previsto seguir el mitin. La concentración de público convirtió el entorno del Palacio de la Almudaina y de la Catedral en uno de los puntos de mayor actividad durante la celebración del acto.
La llegada del líder nacional de VOX fue, además, uno de los principales focos de atención para quienes se habían desplazado hasta el lugar. Muchos asistentes aprovecharon esos minutos previos al mitin para intentar acercarse a Abascal, fotografiarse con él y mostrarle su apoyo.
Entre las imágenes que dejó el recibimiento destacó también la presencia de numerosos jóvenes entre los asistentes. Su participación contribuyó al ambiente que acompañó la llegada del dirigente político, marcado por los aplausos, los saludos y las muestras de apoyo.
La movilización de este sector del público fue especialmente visible durante el recorrido hacia el escenario, cuando numerosos simpatizantes trataron de acercarse al líder de VOX. Las fotografías y los saludos se sucedieron mientras Abascal avanzaba lentamente entre la multitud, rodeado en todo momento por su equipo de seguridad.
El recibimiento se convirtió así en uno de los momentos centrales de la convocatoria en Palma. Antes de que comenzara el mitin, la llegada de Santiago Abascal a Palma ya había dejado una de las escenas más destacadas de la jornada: más de diez minutos para recorrer apenas 150 metros, entre fotografías, saludos y gritos de «¡Presidente, presidente!», ante una multitud congregada a los pies de la Catedral.