Contenido
- 1 1. El vello de los dedos deja de crecer
- 2 2. Cambios repentinos en la forma del pie o en el arco
- 3 3. Uña encarnada roja, inflamada o con secreción
- 4 4. Hinchazón repentina en un pie o en la pierna
- 5 5. Dolor repentino en el dedo gordo del pie
- 6 6. Sensación de hormigueo, ardor o falta de tacto en los pies
- 7 7. Mancha oscura o línea negra bajo la uña
- 8 Escuchar a los pies también es prevención
Los pies suelen ser los grandes olvidados del cuerpo. Aguantan nuestro peso a diario, pasan horas encerrados en zapatos incómodos y, aun así, apenas les prestamos atención. Sin embargo, los especialistas coinciden en algo muy claro: muchos problemas de salud dan la cara primero en esta zona del cuerpo, incluso antes de que aparezcan otros síntomas más evidentes. Por ello, es importante tener en cuenta varios cambios en los pies que nunca deberías pasar por alto.
De hecho, para los podólogos, revisar los pies no es sólo una cuestión de dolor local o de uñas mal cortadas. Cambios en los pies que tienen que ver con la piel, la forma, la sensibilidad o incluso el color pueden estar avisando de alteraciones circulatorias, metabólicas o neurológicas que conviene detectar cuanto antes. Toma nota entonces, porque estas son son siete cambios en los pies que los médicos consideran una alerta clara y que nunca deberían pasarse por alto.
1. El vello de los dedos deja de crecer
No es algo en lo que casi nadie repare, pero hay podólogos que lo miran siempre. Si al observar los dedos del pie se ve una piel lisa, sin rastro de vello, no suele ser casualidad. Ese tipo de cambio suele aparecer cuando la circulación ya no funciona como debería en las zonas más alejadas del corazón, y el cuerpo empieza a priorizar otras funciones.
Si además los pies están fríos con frecuencia, tienen un aspecto muy pálido o brillante, conviene consultar. En muchos casos, esta señal está relacionada con enfermedades vasculares o con diabetes.
2. Cambios repentinos en la forma del pie o en el arco
Notar que un pie se aplana de repente, se inflama o duele sin haber sufrido un golpe previo no es normal. Este tipo de cambio es frecuente en mujeres a partir de los 40 años y puede estar relacionado con fallos en los tendones que sostienen el arco plantar.
Cuando no se trata a tiempo, el problema puede avanzar y requerir tratamientos más complejos, incluida cirugía. Por eso, cualquier cambio visible en la forma del pie merece una revisión médica.
3. Uña encarnada roja, inflamada o con secreción
Las uñas encarnadas son muy comunes, pero también uno de los motivos más habituales de consulta tardía. Cuando hay enrojecimiento, dolor al caminar, supuración o sangrado, la infección ya está presente.
Manipular la uña en casa suele empeorar la situación. Los podólogos advierten de que una uña encarnada infectada puede complicarse rápidamente, sobre todo en personas con diabetes o problemas circulatorios.
4. Hinchazón repentina en un pie o en la pierna
Una inflamación brusca, especialmente si afecta sólo a una pierna y no mejora al elevarla, es motivo de urgencia médica. Puede tratarse de una trombosis venosa profunda, un coágulo que requiere atención inmediata.
Este riesgo aumenta tras cirugías, viajes largos o periodos prolongados de inmovilidad. En estos casos, no conviene esperar ni “ver si se pasa”.
5. Dolor repentino en el dedo gordo del pie
Hay personas que se acuestan sin molestias y, horas después, se despiertan con un dolor muy localizado en el dedo gordo del pie, sin haberse dado ningún golpe. La zona suele estar caliente, enrojecida y extremadamente sensible, hasta el punto de que apoyar el pie o rozarlo resulta casi imposible.
Este tipo de episodio no debería tomarse a la ligera ni achacarse al calzado o a una mala postura al dormir. Detrás puede haber un problema inflamatorio que necesita valoración médica para evitar que se repita y termine afectando a la articulación de forma permanente.
6. Sensación de hormigueo, ardor o falta de tacto en los pies
Cuando los pies empiezan a dar sensación de cosquilleo, quemazón o pérdida de sensibilidad, especialmente al final del día o durante la noche, conviene prestar atención. No siempre duele, pero sí altera la percepción normal y puede ir a más con el tiempo.
Los podólogos advierten de que estos síntomas suelen ser una de las primeras señales de alteraciones nerviosas, muy habituales en personas con problemas metabólicos que aún no han sido diagnosticados. Por eso, este tipo de cambios en la sensibilidad no deberían normalizarse ni dejarse pasar.
7. Mancha oscura o línea negra bajo la uña
Una línea oscura vertical o un cambio de color bajo la uña que no desaparece con el tiempo debe revisarse siempre. Aunque es poco frecuente, puede tratarse de melanoma subungueal, un tipo de cáncer de piel que aparece bajo la uña.
Detectado a tiempo, tiene buen pronóstico. Por eso, los podólogos recomiendan observar los pies con regularidad, especialmente si se suele llevar esmalte que pueda ocultar cambios.
Escuchar a los pies también es prevención
Muchas de estas señales no provocan dolor intenso al principio, y precisamente por eso se ignoran. Sin embargo, los expertos insisten en que los pies actúan como un espejo del estado general de salud.
Ante cualquier cambio persistente, lo más sensato es consultar con un profesional. Detectar a tiempo un problema en los pies puede evitar complicaciones mayores y, en algunos casos, revelar enfermedades que aún no habían dado la cara.
