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¿Se te cae más el pelo mientras duermes? Si has notado esto en las últimas semanas puede que te preocupe aunque lo primero que debes tener en cuenta, es que no siempre significa un problema, porque el cabello se cae a diario. Sin embargo, cuando coincide con semanas de estrés o de sueño raro, es normal preguntarse qué está pasando. A veces ni siquiera sabemos si es casualidad o si tiene algo que ver con cómo estamos durmiendo últimamente.
Los dermatólogos insisten en que no suele haber una única explicación. El cabello responde a muchas pequeñas cosas: el descanso, la postura al dormir, los materiales que rozan con la cabeza, incluso esos hábitos nocturnos que hacemos sin pensar. Y, con el tiempo, todo suma. Podemos decir entonces que lo que ocurre mientras dormimos influye más de lo que imaginamos, y el pelo no es una excepción.
En España, especialistas como David Saceda, dermatólogo y experto en tricología del Grupo Pedro Jaén, llevan tiempo explicando que el descanso tiene un papel mucho más relevante del que solemos atribuirle. En una entrevista reciente, Saceda afirmaba que «hay algunos estudios que sí relacionan la falta de sueño o un mal descanso con un deterioro del cabello, incluso con una aceleración de la alopecia común». Es decir, si dormimos mal, el pelo lo nota antes que nosotros.
Caída del pelo al dormir: el hábito nocturno que podría estar debilitando tu cabello
Según cuenta Saceda, el sueño juega un papel más relevante del que parece. Cuando dormimos mal durante semanas, las células que se encargan de renovar el cabello no trabajan al mismo ritmo y la melena se resiente. De hecho, comenta que en estudios con personas que hacen turnos rotatorios se analizaron muestras del cuero cabelludo y aparecieron cambios en los mecanismos que controlan el crecimiento capilar. No es un dato menor, porque podría explicar por qué quienes viven con horarios irregulares notan que el pelo pierde densidad o brillo con más facilidad.
A esto se suma el papel del estrés, que tiende a desbordarse cuando no dormimos bien. Saceda detalla que actúa directamente sobre el cortisol, la hormona que debería elevarse por la mañana para ayudar a activarse y descender por la noche. Pero cuando una persona vive estresada, los niveles permanecen altos en momentos en los que deberían estar bajos. “Esta hormona impide la correcta regeneración del cabello”, señala el especialista. Y si el ciclo natural se interrumpe, el folículo no funciona igual.
La fricción: el factor silencioso que también importa
Aunque hablar de sueño es esencial, no es lo único que influye. Otro aspecto importante es la fricción entre el cabello y la almohada. Los tejidos más comunes, como el algodón, absorben humedad y generan rozamiento durante la noche. No provocan alopecia como tal, pero sí pueden aumentar la rotura del cabello en personas con melena fina, sensibilizada o con tratamientos químicos.
Aquí sí existen estudios. Laboratorios textiles han demostrado que las telas de seda generan hasta un 30–35% menos fricción que las de algodón, lo que reduce la rotura en movimientos nocturnos repetidos. Esa diferencia, sostenida en el tiempo, puede hacer que el cabello amanezca más quebradizo o con más cabellos sueltos sobre la almohada.
No se trata de que una funda cause caída clínica del cabello, porque esa depende de factores internos, pero sí puede agravar la fragilidad. Y, si además la persona duerme mal o sufre estrés, el efecto acumulado se nota más.
Otros hábitos nocturnos que pueden estar influyendo
Más allá del sueño y la fricción, hay comportamientos que repetimos sin pensarlo y que, según los dermatólogos, no ayudan:
- Dormir con el cabello húmedo, por ejemplo, es un clásico. La fibra capilar mojada es más frágil, se estira con facilidad y se deforma con cualquier roce. Si a eso se suma una funda áspera o movimientos constantes, el resultado suele ser un cabello que se parte más y pierde densidad visual.
- También influye la forma de peinarse para dormir. Las coletas tensas, trenzas apretadas o accesorios que tiran del folículo favorecen la llamada alopecia por tracción, un problema relativamente frecuente que se agrava cuando la tensión es continua.
- Incluso la postura tiene su papel. Dormir siempre sobre el mismo lado puede debilitar zonas concretas por presión repetida. No causa alopecia por sí misma, pero sí puede dejar mechones más debilitados o con mayor rotura.
Qué puedes hacer para reducir la caída nocturna
No hace falta transformar toda tu rutina. A veces basta con hacer pequeños cambios:
- Elegir una funda suave, preferiblemente de seda o satén, reduce el rozamiento. Es un gesto sencillo y que muchas personas notan en pocas semanas, sobre todo quienes tienen el cabello largo, fino o tratado.
- Secar el cabello completamente antes de acostarte es otro hábito básico. Una melena seca tiene menos riesgo de estirarse, quebrarse o deformarse.
- Optar por peinados sueltos o trenzas muy flojas ayuda a liberar tensión del folículo. Y, si te cuesta dormir bien, quizá no venga mal revisar horarios, dispositivos nocturnos y rutinas previas a acostarte.
El descanso, como insiste Saceda, es esencial. Cuando se altera, «se dificulta la regeneración del cabello», y todo lo demás se suma. Cuidar cómo duermes es también cuidar cómo crece y se fortalece tu pelo.
Hay alopecias de origen hormonal, hereditario o autoinmune que nada tienen que ver con cómo dormimos. Pero sí es cierto que el sueño, la fricción y algunos hábitos nocturnos pueden empeorar una caída ya existente o dar la sensación de que el cabello se pierde más rápido. Por ello, si la caída del pelo al dormir es repentina, abundante o persiste durante varias semanas, lo más recomendable es acudir a un dermatólogo especializado en tricología. Y si no es el caso, revisar cómo dormimos puede ser un buen primer paso para mejorar la salud capilar desde el descanso.
