Contenido
- 0.1 Las personas que no quieren madurar tienen un problema y la psicología lo explica sin complicaciones
- 0.2 Las personas más inteligentes siempre tienen en cuenta este truco en sus relaciones sociales, según los expertos
- 0.3 Por raro que suene, lo avala la ciencia: si dices más palabrotas podrías mejorar tu rendimiento físico y deportivo
- 1 Qué dice la psicología sobre aceptar críticas en el trabajo
- 2 Habilidades sociales clave para manejar el feedback laboral
Aceptar las críticas en el trabajo es una capacidad clave para desenvolverse en entornos profesionales y, según la psicología, cuando una persona reacciona mal o se pone a la defensiva suele estar mostrando carencias en sus habilidades sociales. Estas competencias influyen de manera directa en la forma en que nos comunicamos, interpretamos a los demás y gestionamos los intercambios cotidianos dentro de un equipo.
Lejos de ser un rasgo fijo de la personalidad, las habilidades sociales se aprenden y se entrenan. La manera en que una persona escucha, responde y procesa una devolución laboral dice mucho sobre su capacidad para relacionarse, manejar desacuerdos y adaptarse a contextos que exigen cooperación y diálogo constante.
Qué dice la psicología sobre aceptar críticas en el trabajo
Desde el enfoque psicológico, las habilidades sociales son un conjunto de comportamientos aprendidos que permiten interactuar con los demás de forma efectiva, tanto a nivel verbal como no verbal. En el ámbito laboral, estas competencias son indispensables para recibir feedback, evaluar sugerencias y responder sin convertir una crítica en un conflicto personal.
Un metaanálisis que revisó 64 estudios encontró una correlación moderada entre el apoyo social y la salud mental, lo que refuerza la idea de que la calidad de los vínculos influye directamente en el bienestar psicológico. En el trabajo, este apoyo se construye a través de intercambios sanos, donde la crítica cumple una función de mejora y no de ataque.
Cuando una persona no logra aceptar observaciones sobre su desempeño, suele faltar escucha activa, empatía o asertividad. En lugar de atender el contenido del mensaje, reacciona desde lo emocional, se siente atacada o invalida al otro. Esto dificulta la comunicación, afecta el trabajo en equipo y puede generar tensiones sostenidas en el tiempo.
Aceptar una crítica de manera adecuada implica escuchar con atención, pedir aclaraciones si es necesario y evaluar la información recibida sin perder de vista el objetivo común. Estas conductas están directamente relacionadas con habilidades sociales complejas que se desarrollan con la práctica y la experiencia.
Las habilidades sociales se dividen en básicas y complejas, y ambas intervienen cuando una persona recibe una crítica en el trabajo.
Entre las habilidades sociales básicas se destacan la escucha activa, la capacidad de iniciar y sostener una conversación, formular preguntas y agradecer. Escuchar de verdad —y no solo oír— permite comprender el punto de vista del otro y evitar respuestas impulsivas. Agradecer una devolución, incluso cuando no resulta cómoda, es una señal de respeto y madurez profesional.
En el plano de las habilidades sociales complejas, la asertividad y la empatía son centrales. Ser asertivo implica defender la propia postura sin descalificar al otro, mientras que la empatía permite entender la intención de la crítica y no quedarse únicamente con la forma. También entran en juego la regulación emocional y la capacidad de reconocer errores, dos aspectos clave para crecer dentro de cualquier organización.
Un ejemplo típico es el manejo de una crítica constructiva tras presentar un proyecto. En lugar de reaccionar a la defensiva, una persona con habilidades sociales desarrolladas escucha, pide precisiones y evalúa cómo aplicar las sugerencias. Esta actitud no solo mejora el desempeño, sino que fortalece los vínculos laborales.
La dificultad para aceptar críticas suele estar asociada a problemas en estos componentes: autoconciencia limitada, baja tolerancia a la frustración o escasa capacidad para interpretar señales sociales. Con el tiempo, estas falencias pueden derivar en conflictos recurrentes o aislamiento dentro del equipo.
Aprender a aceptar críticas en el trabajo no es resignarse, sino incorporar herramientas sociales que permiten crecer, comunicarse mejor y desenvolverse con mayor seguridad en cualquier entorno profesional.






