Siempre le dices esta frase a tus hijos por quedar bien, pero no te la crees ni tú: la crianza respetuosa la desaconseja

Obligar a los hijos a compartir sólo por ser pequeños no fomenta su generosidad, sino su sumisión

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Niños en el parque.

Hay frases que indican que lo haces bien como padre si se las escuchas a los hijos, pero hay otras que seguro que como padre repites muchas veces e igual no son tan positivas O al menos eso es lo que defienden los psicólogos infantiles y defensores de la crianza respetuosa.

Por sorprendente que te parezca nos referimos a la frase «Tienes que compartir». Seguro que se la has dicho mil veces a tus hijos, pero obligar a los niños a ceder sus cosas incluso a desconocidos, no enseña necesariamente generosidad, sino sumisión.

Este pensamiento no es una locura y si le das una vuelta vas a comprenderlo. ¿Compartirías tu móvil con un extraño en el metro? ¿Dejarías tu coche a cualquier compañero de trabajo? Entonces por qué vas a exigirle a los más pequeños que hagan lo que tú no harías sólo por ser menores.

Psicólogos y defensores de la crianza respetuosa señalan la frase que no debes decir a los hijos

La escena es muy habitual: un niño está jugando tranquilo con su camión, aparece otro y su madre suelta la frase como un resorte: «Venga, deja que lo use él también, hay que compartir».

El mensaje parece positivo, pero en realidad transmite algo muy distinto: que sus deseos no importan, que debe ceder aunque no le apetezca y que, si no lo hace, es egoísta.

Por ello desde la psicología infantil se insiste en que esta presión temprana hacia los hijos anula su derecho a decidir sobre sus pertenencias.

Es decir, le desconecta de sus emociones y le empuja a cumplir normas sociales que ni siquiera entiende. Además, ¿cuántas veces la has usado sin convencimiento? En el fondo, muchas veces decimos esa frase más por no quedar mal delante de otros adultos que por un interés real en educar.

Por qué no debes confundir que tus hijos compartan con obligarlos a ceder bajo presión

Lo normal en educación había sido que los niños aprendiesen a compartir mediante la obligación, pero en la crianza respetuosa se pone el foco en enseñar con empatía y sin imposiciones.

Compartir no debe ser una obligación, sino una elección. Si el niño se siente seguro y respetado, será mucho más probable que algún día decida, por voluntad propia, ofrecer su juguete.

Una alternativa más sana que forzarle a entregar su juguete es invitar a que integre al otro niño en el juego, pero sin quitarle lo suyo. Por ejemplo, si está jugando con una pala, puedes sugerirle que hagan juntos un agujero. De esta manera el niño sigue teniendo el control y no siente que haya perdido algo valioso.

En resumidas cuentas debes aprender que si a tu hijo le cuesta un poco compartir no es un síntoma de que será mala persona, sino que tiene una mayor tendencia a establecer límites y valorar lo que tiene.

No impongas en la crianza lo que tú mismo no harías

La educación está cambiando hasta el punto de que hay pediatras que defienden que los castigos no son efectivos. De hecho, obligar a compartir es una de las grandes incoherencias que cometen los padres con sus hijos.

Obligamos a los niños a ceder su cochecito, su muñeca o su camión como si fuera lo más natural, mientras nosotros no prestamos el móvil, el portátil ni la bici ni a amigos cercanos. Los niños ven, copian y aprenden. Si no practicas lo que predicas, lo notarán.

La crianza respetuosa no se basa en el capricho, sino en la coherencia. No se trata de criar pequeños tiranos, sino de enseñar respeto empezando por respetarlos a ellos.

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