Contenido
- 0.1 Test de personalidad: si tu dedo pulgar tiene esta forma, eres una persona más equilibrada que el promedio
- 0.2 ¿Qué significa saludar a alguien estando sentado, según la psicología?
- 0.3 ¿Qué significa ponerse siempre triste los domingos por la tarde, según la psicología?
- 1 La aversión a disfrazarse, según la psicología
- 2 ¿Por qué la infancia puede afectar a nuestro gusto por el Carnaval, según los psicólogos?
- 3 La pertenencia y el carnaval, según la psicología
El Carnaval es una de las fiestas más esperadas y celebradas en toda España. Por ello, muchos lo tienen marcado en el calendario como un momento de diversión y desinhibición. ¿Pero qué dice la psicología de las personas que viven en una ciudad con gran tradición carnavalera, pero no son aficionados a disfrazarse?
Mientras que algunos lo ven como una simple preferencia personal, otros psicólogos lo consideran un patrón digno de estudio y que puede desvelar mucho sobre la personalidad.
¿Tú eres de los que prefiere disfrazarse o de los que no? Sea cual sea tu caso, es muy útil saber qué puede desvelar sobre nuestra forma de ser.
La aversión a disfrazarse, según la psicología
La forma en que cada persona se relaciona con las normas sociales puede estar influenciada por su personalidad. El caso de disfrazarse en Carnaval no iba a ser diferente.
Por ejemplo, según la teoría de los Cinco Grandes Rasgos de la Personalidad, existen dimensiones como la extraversión y la apertura a la experiencia que pueden influir en la predisposición a participar en este tipo de fiestas.
Las personas con bajos niveles de extraversión suelen sentirse incómodas con situaciones en las que se requiere una interacción social intensa, como el Carnaval.
De la misma manera, quienes puntúan bajo en apertura a la experiencia tienden a evitar actividades que impliquen salir de su rutina habitual o adoptar roles distintos a los que desempeñan en su vida cotidiana.
Por otro lado, hay estudios que afirman que quienes tienen una personalidad más estructurada y con una alta necesidad de control pueden rechazar los disfraces porque representan una pérdida momentánea de su identidad habitual.
En este sentido, el hecho de vestirse de otra persona o personaje podría generar una sensación de vulnerabilidad en quienes prefieren mantener siempre una imagen coherente y predecible.
También hay que tener en cuenta que las experiencias previas juegan un papel clave en la construcción de nuestras actitudes hacia ciertos eventos sociales.
En el caso del Carnaval, las experiencias infantiles pueden ser determinantes a la hora de desarrollar una inclinación o rechazo hacia los disfraces. Por eso, es muy importante que no juzguemos la decisión de quien prefiere no disfrazarse.
Por ejemplo, una persona puede haber sido ridiculizada durante la infancia por usar determinado disfraz, no haber disfrutado siendo el centro de atención o ser obligado a participar en Carnaval sin quererlo. Por este motivo, ha generado una resistencia inconsciente a repetir la experiencia siendo adulto.
La tradición familiar también juega un papel muy importante. Quizás en tu familia disfrazarse se haya percibido como algo positivo y divertido, por lo que te han empujado a hacerlo. Sin embargo, esto no siempre ocurre.
Habrá casos donde el mensaje sobre el Carnaval haya sido el contrario o, simplemente, no se valora y fomenta de la misma manera. Por esa razón, la personalidad se amolda y tampoco quieren participar disfrazándose.
En la mayoría de los casos, el Carnaval se celebra por tradición y sentimiento de pertenencia. Lo que a algunas personas les impulsa a disfrazarse, a otras les genera justo lo contrario: no participar es una forma de diferenciarse.