Contenido
- 0.1 La desconocida habilidad que puede hacer a los niños más inteligentes, avalada por expertos en educación infantil
- 0.2 El juego de mesa recomendado por una medallista paralímpica española para las personas con problemas de visión
- 0.3 Belén Picado, psicóloga sobre las profecías autocumplidas: «Las experiencias se convierten en creencias»
- 1 Esta es la habilidad que deberían aprender los niños para ser más inteligentes, según los expertos
- 2 Cómo aplicar esta forma de aprendizaje para que los niños desarrollen su inteligencia
La educación de los niños es uno de los asuntos que más inquieta a los padres. Entre lo que siempre se ha hecho y lo que se va descubriendo con nuevos estudios, surgen dudas. Elegir bien qué habilidades fomentar durante la infancia marca una distancia clara entre memorizar contenidos y aprender a pensar.
Algunos recomiendan aprender un idioma, leer mucho o apuntarlos a algún deporte. Todo eso tiene sentido y aporta beneficios. Sin embargo, cada vez más expertos señalan otra habilidad concreta que apenas se conoce en España y que ofrece resultados muy sólidos cuando se aplica bien.
Esta es la habilidad que deberían aprender los niños para ser más inteligentes, según los expertos
Según Prodigy Game, la habilidad clave está en el aprendizaje basado en proyectos. El planteamiento es que los niños aprenden mejor cuando trabajan sobre retos reales, con un objetivo claro y un problema que resolver.
En lugar de limitarse a escuchar explicaciones, el alumno investiga, toma decisiones, contrasta información y propone soluciones. El aprendizaje deja de ser abstracto. Diseñar un parque, analizar una receta, reconstruir un hecho histórico o calcular el coste de un producto obliga a usar matemáticas, lenguaje, lógica y creatividad al mismo tiempo.
Este enfoque cambia la relación con el error. Fallar no se vive como un fracaso, sino como parte del proceso. El niño ajusta, corrige y vuelve a intentarlo. Así se refuerzan la autonomía, la concentración y la capacidad para enfrentarse a situaciones nuevas.
Además, el aprendizaje basado en proyectos rompe las barreras entre asignaturas. En la vida real no existen compartimentos estancos, y el cerebro funciona mejor cuando conecta ideas. Por eso, los expertos destacan que este método mejora la comprensión profunda y la retención a largo plazo.
Cómo aplicar esta forma de aprendizaje para que los niños desarrollen su inteligencia
El punto de partida puede ser algo cercano. Por ejemplo, pedir al niño que piense cómo mejorar un espacio del colegio, que calcule el presupuesto de una comida familiar o que investigue de dónde vienen los alimentos que consume a diario.
El papel del adulto resulta clave. Conviene guiar sin dirigir en exceso. Hacer preguntas, sugerir caminos y dejar espacio para que el niño se equivoque. Esa libertad controlada estimula el pensamiento crítico y refuerza la confianza en sus propias decisiones.
En el aula, muchos docentes ya lo utilizan con buenos resultados. Los alumnos participan más, entienden mejor lo que hacen y muestran mayor implicación. En casa, este enfoque ayuda a que aprender no se perciba como una obligación externa, sino como algo útil y cercano.
Por otro lado, aplicar este enfoque no quiere decir que haya que eliminar libros, idiomas o deporte. Se trata de darles contexto. Leer para resolver un problema, usar un idioma para investigar, aplicar el movimiento para construir algo. Todo encaja mejor cuando existe un propósito claro.
El aprendizaje basado en proyectos no promete niños prodigio ni resultados inmediatos, lo que ofrece es algo más realista y valioso: niños que saben pensar, que entienden lo que hacen y que no se bloquean ante lo desconocido.






