Ni genética ni suerte: el hábito que podría rejuvenecer tu cerebro 8 años, según un estudio científico

Incluir este sencillo gesto en tu rutina diaria es una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar para proteger tu cerebro a largo plazo

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Recreación de una mujer estresada.

Recreación de una mujer estresada.

Para muchas personas, la edad biológica avanza al mismo ritmo en todo el cuerpo, incluido el cerebro. Sin embargo, un estudio liderado por la Universidad de Florida cuestiona esa idea y apunta a que la «edad real» del cerebro puede cambiar según cómo vivas.

Los investigadores lo comprobaron con resonancias magnéticas y modelos avanzados capaces de estimar la edad cerebral. Detectaron que quienes acumulaban varios hábitos saludables presentaban cerebros hasta ocho años más jóvenes de lo esperado, incluso en personas con dolor crónico.

Este es el hábito que podría rejuvenecer tu cerebro 8 años, según un estudio científico

Entre todos los factores analizados hay uno que destaca: el manejo efectivo del estrés. No hablamos del enfado puntual tras un atasco, sino de esa tensión que se instala a diario y termina formando parte de la rutina.

El estrés crónico modifica el cerebro. El exceso de cortisol impacta en el hipocampo, pieza clave en la memoria y el aprendizaje, y puede reducir su tamaño. Al mismo tiempo, la amígdala, relacionada con el miedo y la respuesta de alerta, se vuelve más sensible. El resultado se percibe en el día a día: despistes frecuentes, mente dispersa, irritabilidad sin causa clara.

La corteza prefrontal también se ve afectada. Esta región, que interviene en la toma de decisiones y el autocontrol, pierde eficacia cuando la presión se mantiene en el tiempo. Pensar con calma cuesta más. A eso se suma la inflamación que genera el estrés sostenido, un proceso que acelera el desgaste cognitivo y aumenta la vulnerabilidad frente a patologías neurodegenerativas.

Lo bueno es que el cerebro no es una estructura rígida. Tiene capacidad para adaptarse. Cuando reduces la tensión, bajan los niveles de cortisol y se refuerzan las conexiones neuronales. El ejercicio, el descanso adecuado, la respiración consciente o aprender a desconectar del trabajo influyen de forma directa en esa recuperación.

En el estudio, quienes reunían más factores protectores arrancaron con cerebros que parecían hasta ocho años más jóvenes que su edad real. Y durante los dos años de seguimiento, esa ventaja se mantuvo, pues su envejecimiento cerebral avanzó a un ritmo más lento.

Otros hábitos que ayudan a que tu cerebro envejezca más despacio

El control del estrés marca la diferencia, pero no actúa solo. Dormir bien resulta decisivo. Mientras descansas, el cerebro elimina residuos y reorganiza la información del día. Cuando el sueño falla de forma crónica, esa limpieza no se completa y el deterioro se acelera.

El peso corporal también influye. El exceso mantenido favorece la inflamación sistémica, y esa inflamación acaba afectando al tejido cerebral. Cuidar la alimentación y moverse con regularidad protege tanto la salud cardiovascular como la mental.

Asimismo, evitar el tabaco y mantener relaciones cercanas de apoyo refuerza el efecto protector. Sentirse acompañado reduce la carga de estrés y actúa como escudo frente al deterioro cognitivo. No se trata de cantidad, sino de calidad en los vínculos.

Los resultados se publicaron en la revista Brain Communications y refuerzan una idea sencilla: cada hábito saludable cuenta. No hace falta un giro radical. Cambios sostenidos en el tiempo pueden traducirse en un cerebro más joven de lo que indica el calendario.

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