Conforme empiezan a hacerse mayores y se convierten en preadolescentes o adolescentes es normal que los niños quieran tener móvil o incluso salir por ahí hasta más tarde. Tú marcas los límites, por lo que si escuchas a tu hijo decir cosas como «Quiero salir de noche y a todos mis amigos les dejan» no debes preocuparte.
Estas frases las formulan para presionarte y no debes dudar, culparte ni tener miedo por estar siendo demasiado estricto como padre. En la mayoría de los casos la situación es muy distinta: si tu hijo repite esta queja con frecuencia, es muy probable que estés haciendo las cosas mejor de lo que piensas.
Por qué no debes preocuparte si tu hijo se queja porque no le dejas salir de noche
Educar no es complacer. La función de los padres no es hacer que sus hijos estén siempre contentos, sino enseñarles a vivir en sociedad, a respetar las normas y a protegerse.
Ese periodo educativo implica en ocasiones aprender a decir que no. Especialmente en temas tan peliagudos como la edad en la que deben empezar a salir de noche. Cada vez es más pronto y las calles son más peligrosas.
No podemos engañarnos: salir de noche no es algo inofensivo cuando aún no se tiene la madurez suficiente para gestionar lo que ocurre fuera de casa. No es cuestión de desconfiar del hijo, sino de entender que el entorno puede suponer riesgos.
Y si como padre o madre te mantienes firme en esa decisión, aunque tu hijo proteste, estás ejerciendo una función clave: poner límites con afecto y seguridad.
Por eso, aunque a veces te sientas el malo de la película, si escuchas esa queja tan repetida, puede que debas interpretarla como una señal positiva porque estás marcando el camino.
Por qué los hijos piden salir de noche demasiado pronto
Para bien o para mal salir de noche ya no es como cuando tú eras joven y en la educación es importante que aprendas a empatizar con tu hijo. Seguro que te preguntas por qué ya quiere salir hasta tarde si todavía lo ves como un niño, pero debes comprenderlo.
Siempre ha ocurrido que los niños quieren crecer rápido, pero ahora ese fenómeno se ha agravado influenciados por las redes sociales, por lo que ven en su entorno o por la necesidad de sentirse mayores. Por eso cada vez es más común que a edades muy tempranas quieran hacer cosas de adolescentes o adultos.
Tienes que entenderlos, pero también saber dónde poner el límite. Salir de noche implica asumir responsabilidades y es algo que muchos no ven. Para que tu hijo pueda hacerlo de forma segura debe tener la madurez, el sentido común y el autocuidado necesario.
Sólo tú como padre puede saber cuándo el niño tiene la experiencia necesaria para dar este paso en su independencia, por lo que es fundamenta que mantengas tu criterio, aunque suponga protestas.
Cuando se pospone una salida nocturna o se niega por considerarla inapropiada, no se está reprimiendo al niño, se le está protegiendo. Y ese mensaje, con el tiempo, cala. Quizás hoy lo ven como un castigo, pero mañana lo agradecerán.