Contenido
- 0.1 Ni juegos ni idiomas: el hábito paterno que hace a los niños más inteligentes, según un estudio psicológico
- 0.2 Llega a España la misogamia: la nueva tendencia que rompe los esquemas de las relaciones
- 0.3 El significado de que no soportes que te hablen cuando te despiertas, según la psicología
- 1 La técnica de subrayar en el aire para destacar ideas
- 2 Por qué es importante jerarquizar el mensaje visualmente
- 3 Cuándo y cómo aplicar este recurso de oratoria
La comunicación no verbal constituye uno de los gestos de poder que te permiten conectar con el público. Muchas veces nos centramos demasiado en el contenido de las diapositivas o en memorizar el texto, pero olvidamos que el cuerpo envía mensajes constantes.
Fernando Miralles, reconocido experto español en comunicación, explica que existen movimientos corporales poderosos capaces de transformar una presentación monótona en un discurso memorable. Dentro de su análisis sobre el lenguaje corporal, destaca una acción diseñada para recuperar el foco de la audiencia en los instantes críticos.
Lograr que el mensaje llegue con claridad requiere dominar estas herramientas visuales. Cuando un orador acompaña sus palabras con la gesticulación adecuada, facilita que el cerebro del espectador procese y jerarquice la información. En el ámbito de la oratoria, no todo tiene la misma relevancia, ya que hay frases que merecen un tratamiento especial para que nadie pierda el hilo de la intervención.
La técnica de subrayar en el aire para destacar ideas
La respuesta para captar el interés radica en un movimiento muy gráfico: subrayar en el aire. Tal y como detalla el especialista en su vídeo de YouTube, este gesto consiste en simular que tenemos un bolígrafo en la mano y trazar una línea imaginaria frente a nosotros. Esta acción debe realizarse justo en el momento en que pronunciamos esa frase o concepto que consideramos vital dentro del discurso.
Al ejecutar este movimiento, enviamos una señal visual potente. Le indicamos a la audiencia que lo que acabamos de decir posee una importancia superior al resto del contenido. Fernando Miralles señala que podemos hacerlo únicamente con el dedo o fingiendo sujetar un objeto de escritura. Lo esencial es que el movimiento demuestre claramente que estamos subrayando esa idea en el espacio, como si estuviéramos marcando un texto en un papel.
Este recurso resulta fundamental para enfatizar. Miralles sugiere que, al ver este gesto, el público entiende inconscientemente que es un momento clave. Es la forma física de decir «tomemos nota» sin necesidad de verbalizar la orden. Si quieres que tu público preste atención y retenga un dato específico, acompáñalo de este subrayado invisible pero deliberado.
Por qué es importante jerarquizar el mensaje visualmente
El uso de este tipo de recursos permite romper la linealidad de una charla. Si todo se comunica con la misma intensidad, el espectador tiende a desconectar. La oratoria eficaz necesita picos de atención. Al utilizar la técnica de subrayar una frase importante, creamos una estructura mental en quien nos escucha. Ellos sabrán distinguir entre la información de relleno y los pilares fundamentales de tu argumentación.
Según la explicación de Fernando Miralles, su efectividad reside en la capacidad de resaltar lo «importantísimo». Ya sea para destacar una conclusión, una cifra de ventas o un cambio estratégico, la mano debe actuar como un rotulador que guía la mirada y el entendimiento de los asistentes.
Cuándo y cómo aplicar este recurso de oratoria
La implementación de esta técnica es sencilla y no requiere utilería. Puedes usar el dedo índice o la mano en posición de escritura. Lo crucial es la sincronización. El movimiento de la mano debe coincidir con la palabra o frase que deseas grabar en la mente de las personas.
Sin embargo, el abuso de este recurso podría restarle eficacia. Resérvalo para esos momentos donde la información sea verdaderamente trascendente. El experto en oratoria hace hincapié en que este tipo de acciones marcan la diferencia entre un orador promedio y uno que domina la escena. Al final, se trata de facilitar el trabajo a tu audiencia, dándoles pistas visuales claras sobre qué deben recordar al salir de la sala.






