Contenido
- 0.1 Aunque no le prestes atención, está avalado por la ciencia: el sencillo hábito que mejora tu inteligencia emocional
- 0.2 Suena extraño, pero la psicología lo avala: si das demasiadas explicaciones es porque tienes baja autoestima
- 0.3 Qué significa que una persona siempre quiera estar sola: lo que dice la psicología
- 1 ¿Por qué ocupar menos espacio en el lugar destruye tu carisma en segundos?
- 2 ¿Por qué es importante ocupar espacio sin miedo?
Sentarse en el borde de la silla o encogerse para no molestar parece un gesto de cortesía, pero la realidad es que podría generar incomodidad en el otro. El lenguaje corporal que proyectamos muestra mucho más de lo que creemos, como nuestras inseguridades, antes de que siquiera consigamos articular palabra.
Encoger la postura, por sutil que parezca, fulmina el carisma y la autoridad en cuestión de segundos. Para la psicología, la forma en la que gestionamos el espacio físico define la jerarquía en cualquier interacción social o profesional. Por lo tanto, aunque no lo hagan de forma consciente, aquellas personas que tienden a ocupar menos espacio envían señales directas de falta de confianza, derrota o sumisión.
¿Por qué ocupar menos espacio en el lugar destruye tu carisma en segundos?
El gran fallo que arruina tu carisma es no ocupar el espacio físico que te corresponde. Según explica Roberto Duque Roquero, profesor con décadas de experiencia y docente en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el acto de encogerse dentro de los límites de un asiento, por ejemplo, entorpece la comunicación. Esta postura, que el experto compara con meterse en un caparazón, transmite una sensación de tensión y ansiedad que el interlocutor capta de forma inconsciente, lo que genera un rechazo hacia la compañía de esa persona.
La solución para recuperar el carisma pasa por adoptar posiciones abiertas y expansivas de manera natural. El lenguaje corporal dominante requiere que estemos derechos, con el mentón elevado y, sobre todo, que permitamos que el aire circule alrededor de nuestro torso. Al evitar el aprisionamiento de los brazos, no solo mejoramos el contacto visual, sino que proyectamos una seguridad que invita a los demás a confiar en nuestro criterio y liderazgo.
¿Por qué es importante ocupar espacio sin miedo?
Para entender por qué este error resulta tan costoso en nuestras relaciones, conviene fijarse en los referentes de éxito. El conferencista Roberto Duque Roquero, quien también es abogado, menciona que las superestrellas de la música o los grandes oradores suelen dilatarse sobre el escenario, como una cuestión de eficacia comunicativa.
Basados en las investigaciones del profesor emérito de la Universidad de Texas, Mark Knapp, en su obra La comunicación no verbal, queda claro que los individuos con mayor seguridad acceden a territorios más amplios y realizan movimientos mucho más expansivos, explica Duque Roquero.
Como bien apunta el docente tras analizar El libro definitivo del lenguaje corporal, incluso la forma de usar las manos condiciona cuánto aprende un alumno o cuánto convence un vendedor. El cerebro del receptor no siempre identifica el gesto exacto, pero su inconsciente advierte si aprueba o no lo que está viendo.
Al final, la psicología humana funciona mediante estos códigos invisibles conocidos como lenguaje no verbal. Por eso, un pequeño cambio, como dejar de usar los reposabrazos como si fueran una celda, transforma radicalmente tu carisma. Lograr una presencia carismática no es imposible, solo requiere ser consciente de que la forma siempre es fondo en la comunicación humana. ¡No temas ocupar el espacio que te mereces!






