Los médicos lo avalan: aunque todos asociamos la manzanilla a nuestras abuelas, en realidad es «una herramienta poderosa que la ciencia respalda»

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Los médicos lo avalan: aunque todos asociamos la manzanilla a nuestras abuelas, en realidad es "una herramienta poderosa que la ciencia respalda"

Durante generaciones, la manzanilla ha ocupado un lugar privilegiado entre las infusiones asociadas al bienestar. Su aroma suave y su sabor característico la convierten en una bebida habitual después de las comidas o antes de acostarse, pero detrás de esta sencilla planta existe una larga tradición de uso medicinal. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) señalan que la manzanilla pertenece a la familia Asteraceae y que sus flores contienen terpenoides y flavonoides. Entre sus usos tradicionales aparecen el alivio de molestias digestivas, los espasmos musculares, la inflamación y los problemas de sueño.

En la actualidad, la manzanilla continúa despertando interés por la variedad de efectos que se le atribuyen. Además, se utiliza para tratar las digestiones pesadas, los gases, las náuseas y determinados síntomas premenstruales. Uno de los componentes que más atención recibe es la apigenina, un compuesto presente en esta planta que puede interactuar con determinados receptores del cerebro relacionados con la relajación. El anestesiólogo y médico William Arias también destaca precisamente esta característica al relacionar la infusión con una rutina nocturna destinada a favorecer el descanso. Así, una taza de manzanilla puede formar parte de hábitos sencillos orientados al bienestar.

Manzanilla para dormir y relajarse

La manzanilla es famosa gracias a que proporciona una relajación casi inmediata, logrando calmar la ansiedad y consiguiendo promover el sueño. Históricamente se la ha usado como antiinflamatorio para reducir los espasmos y controlar las dolencias estomacales como los gases y/o la hinchazón.

Uno de los beneficios más conocidos de la manzanilla está relacionado con el descanso. Según el Centro Médico Anadolu, su contenido en apigenina puede favorecer la interacción con determinados receptores cerebrales y contribuir a un estado de relajación que facilite la conciliación del sueño.

La misma fuente recoge un estudio en el que las personas que consumieron té de manzanilla de forma habitual durante 28 días experimentaron una mejor calidad del sueño que quienes no lo hicieron.

Esta cualidad también puede resultar interesante cuando el estrés dificulta desconectar al final del día. El doctor William Arias plantea la infusión como una alternativa sencilla dentro de una rutina nocturna, especialmente ante situaciones de estrés, ansiedad o insomnio leve.

“No se trata de convertirla en un tratamiento por sí sola, sino de aprovechar el momento de calma que puede acompañar a una bebida caliente antes de acostarse”, sugiere el especialista.

¿Cuáles son los beneficios digestivos de la manzanilla?

El aparato digestivo es otro de los ámbitos en los que tradicionalmente se ha utilizado la manzanilla. Los expertos de Dietética Ferrer señalan que una infusión puede resultar útil después de comidas copiosas, especialmente cuando aparecen sensación de hinchazón o gases. También relaciona la planta con una mejor digestión, debido a su posible influencia sobre la producción de líquido biliar.

El Centro Médico Anadolu añade que sus compuestos pueden ayudar frente a algunas molestias gastrointestinales, entre ellas las náuseas, la indigestión y los gases. Sus propiedades antiinflamatorias también se han estudiado en relación con diferentes alteraciones digestivas. A su vez, la manzanilla se emplea para aliviar el malestar asociado a la gastritis y ayudar a relajar la musculatura del estómago y el intestino.

Manzanilla y control del azúcar

Entre los posibles efectos que recoge el Centro Médico Anadolu aparece también la relación entre el consumo habitual de té de manzanilla y los niveles de azúcar en sangre. La fuente explica que determinados estudios han observado concentraciones más bajas de glucosa entre quienes consumen esta infusión regularmente.

La posible explicación estaría relacionada con la actividad antioxidante y antiinflamatoria de algunos de sus compuestos. Sin embargo, este dato no significa que la manzanilla pueda sustituir una alimentación equilibrada ni los tratamientos indicados para controlar la glucosa. Puede contemplarse, más bien, como una bebida sin azúcar que encaja dentro de unos hábitos saludables.

Otros usos tradicionales de la manzanilla

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) recuerdan que la manzanilla se ha empleado tradicionalmente para una amplia variedad de problemas, desde inflamaciones y espasmos musculares hasta molestias menstruales, heridas y determinadas afecciones gastrointestinales. También se utiliza en cosmética y aromaterapia.

Desde Dietética Ferrer recogen otros usos tópicos tradicionales de la manzanilla, como su aplicación sobre irritaciones leves de la piel. También menciona su empleo para aliviar determinadas molestias asociadas al ciclo menstrual. No obstante, los usos tradicionales no deben confundirse automáticamente con tratamientos médicos demostrados.

En definitiva, la manzanilla destaca por ser una planta con una larga historia de utilización y por concentrar compuestos bioactivos de interés. Sus posibles beneficios abarcan principalmente la relajación, el sueño y la digestión. Por lo tanto, incorporarla como infusión puede ser una forma agradable de crear una pausa y acompañar hábitos cotidianos de bienestar.

A destacar que es mejor no dar té de manzanilla a los menores de cinco años, ya que, como recuerdan desde la Asociación Española de Pediatría, «infusiones tales como la manzanilla y el té verde pueden ocasionar efectos adversos en la absorción de hierro».

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