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A la hora de elegir qué agua beber a diario, muchas personas optan por el agua embotellada pensando que es más pura, segura o saludable que la del grifo. Sin embargo, esta elección no siempre está basada en información objetiva, sino en hábitos adquiridos y mensajes publicitarios poco precisos. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), establece que, en la mayoría de los casos, el agua del grifo es perfectamente apta para el consumo y constituye la mejor opción como agua de mesa.
En este sentido, mencionan que, en determinadas circunstancias como problemas de sabor derivados de la dureza o un exceso de cal, el agua embotellada puede resultar una alternativa razonable. Antes de comprar agua embotellada conviene conocer qué tipo de producto se está adquiriendo y cuáles son sus verdaderas características. No todas son aguas minerales naturales, aunque así pueda parecer por el diseño del envase o el lenguaje utilizado en la etiqueta. Además, el consumo habitual de agua mineral no tiene efectos curativos ni preventivos demostrados, más allá de situaciones concretas relacionadas con su composición. Elegir sin criterio puede afectar tanto al bolsillo como al medio ambiente, y también generar una falsa sensación de seguridad sobre su calidad. Por eso, resulta clave informarse para tomar decisiones responsables y ajustadas a las necesidades reales de cada persona y familia.
Los tipos de agua embotellada y su origen
Uno de los primeros aspectos que debes tener en cuenta al comprar agua embotellada es su procedencia. Según el Departamento de Salud de Minnesota, el agua embotellada puede provenir de manantiales, pozos, aguas superficiales o incluso de la red pública de abastecimiento.
«En algunos casos, se trata simplemente de agua del grifo que ha sido tratada o modificada en su contenido mineral. La diferencia principal radica en el origen y en el proceso de envasado, no necesariamente en la calidad», explican las autoridades. Además, comentan que las etiquetas deben cumplir requisitos legales estrictos e indicar con claridad si se trata de agua mineral natural, agua de manantial o agua preparada.
«Si una botella indica “agua de manantial”, el contenido debe proceder realmente de un manantial específico. Revisar esta información permite evitar confusiones y elegir con mayor criterio, sin dejarse llevar por reclamos comerciales poco claros», sostienen.
La importancia de la mineralización y su impacto en la salud
La composición mineral del agua es otro factor clave. La OCU señala que, como norma general, el agua del grifo es la mejor opción, pero si se opta por agua embotellada, conviene elegir aguas de mineralización débil o media para el consumo diario. Estas resultan más adecuadas como agua de mesa y menos exigentes para el organismo.
En el caso de la preparación de alimentos infantiles, se recomienda utilizar aguas de mineralización débil o muy débil y con bajo contenido en sodio. Para personas con cálculos renales, beber en abundancia agua de mineralización débil facilita el trabajo de los riñones.
«Las aguas con bajo sodio también pueden tener un efecto diurético suave, mientras que otras, con composiciones específicas, pueden presentar efectos laxantes», advierten los expertos de la OCU.
¿Cuál es el coste económico y ambiental del agua embotellada?
Comprar agua embotellada de forma habitual supone un gasto considerable. Según Natures Water , el precio del agua embotellada es muy superior al del agua del grifo, incluso más que otras bebidas. Por lo tanto, a largo plazo, este hábito puede afectar de manera notable al presupuesto familiar.
Además, advierten sobre el significativo impacto ambiental que genera la compra de agua embotellada. «Las botellas de plástico tardan más de 400 años en descomponerse y su tasa de reciclaje es baja», aseguran.
Los especialistas de Natures Water Ltd sostienen que el aumento de residuos contribuye a la contaminación y afecta a animales, especies marinas y ecosistemas, convirtiendo esta elección en un problema ambiental.
¿Cuándo se recomienda beber agua embotellada?
Existen situaciones en las que el agua embotellada es la mejor opción. El Departamento de Salud de Minnesota indica que es recomendable cuando no se dispone de un suministro seguro, durante desastres naturales, en viajes o si las autoridades notifican contaminación en el agua pública. También es esencial cuando un pozo privado presenta contaminantes sin tratamiento adecuado.
En estos casos, es especialmente importante usar agua embotellada para preparar fórmulas infantiles o para bebés menores de un año. Asimismo, algunas personas con condiciones de salud específicas pueden necesitar aguas con niveles más bajos de ciertas sustancias.
Consejos prácticos de consumo y conservación del agua embotellada
El Centro Tecnológico de Seguridad Alimentaria recomienda no aceptar botellas ya abiertas y revisar siempre el cierre. Una vez abierta, el agua debe consumirse en pocos días y mantenerse en lugares frescos, protegida de la luz solar y de olores fuertes.
También aconsejan que no se le debe añadir hielo, ya que suele proceder de agua del grifo y puede alterar su pureza. «Se recomienda no dejar las botellas en el suelo y seguir siempre las advertencias del etiquetado», mencionan. De esa manera, los cuidados ayudan a preservar la calidad del agua y a reducir riesgos innecesarios para la salud.
