El pescado azul se ha convertido en uno de los alimentos más recomendados por médicos y nutricionistas gracias a sus efectos positivos sobre la salud cardiovascular. Aunque muchas personas todavía asocian la grasa con algo perjudicial, lo cierto es que no todas son iguales. En el caso del pescado azul, su contenido en grasas saludables aporta importantes beneficios al organismo, especialmente por su riqueza en ácidos grasos omega 3. Entre estos, la sardina es uno de los más destacados. Es un tesoro de Omega-3 y vitaminas y también protege el corazón.
Según instituciones como el Hospital Sant Joan de Déu y la Asociación Estadounidense del Corazón, incluir este alimento en la dieta semanal ayuda a controlar el colesterol, proteger el corazón y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además de cuidar el sistema cardiovascular, el pescado azul también aporta proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales esenciales para el funcionamiento diario del cuerpo. La Fundación para la Salud Novo Nordisk recuerda que especies como la sardina son especialmente interesantes por su combinación de nutrientes y por su versatilidad en la cocina. Pueden prepararse a la plancha, al horno, a la parrilla o incluso consumirse en conserva sin perder gran parte de sus propiedades.
El pescado que protege el corazón y es una joya para mantenerte en forma
A ello se suma que organizaciones como WebMD subrayan su capacidad para fortalecer los huesos, mejorar la función cerebral y favorecer la salud ocular. Todo esto convierte al pescado azul en un alimento completo y muy recomendable dentro de una alimentación equilibrada.
Según el cardiólogo Aurelio Rojas, «No solo son ricas en EPA y DHA, los dos omega-3 más activos en el cuerpo humano, sino que también aportan vitamina D, selenio, calcio altamente biodisponible y proteína completa».
¿Qué se considera pescado azul?
El pescado azul recibe este nombre por la cantidad de grasa saludable que contiene. A diferencia del pescado blanco, posee una mayor proporción de ácidos grasos omega 3, fundamentales para el organismo. Entre las especies más conocidas se encuentran la sardina, la caballa, el salmón, el atún, el arenque, la anchoa y el boquerón.
El Hospital Sant Joan de Déu explica que muchas de estas variedades son típicas de la costa mediterránea y forman parte de recetas tradicionales muy apreciadas en España. Algunas se consumen frescas, mientras que otras suelen prepararse en salazón, marinadas o en conserva. Esta variedad facilita incorporarlas a la dieta habitual sin caer en la monotonía.
Sardinas: un alimento con grandes propiedades
Dentro del grupo de pescados azules, las sardinas ocupan un lugar destacado por su perfil nutricional. La Fundación para la Salud Novo Nordisk destaca que son ricas en omega 3 y beneficiosas para las articulaciones, la piel, los músculos y el sistema inmunológico.
Por su parte, WebMD explica que las sardinas contienen calcio, hierro, magnesio, fósforo, zinc, vitamina D y vitamina B12, entre otros nutrientes esenciales. Además, tienen pocas calorías y resultan fáciles de incorporar a una dieta equilibrada. Y es de destacar que protege el corazón.
Una de sus mayores ventajas de las sardinas es que, al consumirlas en conserva, también se aprovechan las espinas y la piel, lo que incrementa notablemente el aporte de calcio. Esto las convierte en una opción especialmente interesante para fortalecer los huesos y prevenir problemas relacionados con la pérdida de densidad ósea.
¿Cómo la sardina protege el corazón?
Uno de los beneficios más destacados del pescado azul es su capacidad para mejorar los niveles de colesterol. «Los ácidos grasos omega 3 ayudan a reducir el colesterol LDL, conocido popularmente como colesterol malo, y favorecen el aumento del colesterol HDL, considerado beneficioso para el organismo», mencionan los expertos.
La Asociación Estadounidense del Corazón señala que el consumo regular de pescado y marisco se relaciona con un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y por ello protege el corazón. Esto se debe a que los omega 3 contribuyen a disminuir la inflamación y favorecen una mejor circulación sanguínea.
«Además, al tratarse de una fuente de proteínas baja en grasas saturadas, el pescado azul representa una alternativa más saludable frente a algunas carnes grasas», comentan los profesionales.
Los expertos recomiendan consumir pescado azul al menos dos veces por semana para obtener estos beneficios y especialmente protege el corazón. Una frecuencia moderada puede marcar una diferencia importante en la salud cardiovascular a largo plazo.
Por qué la sardina protege el corazón
Los ácidos omega 3 presentes en el pescado azul también desempeñan un papel importante en la salud cerebral. Según WebMD, algunos estudios relacionan el consumo de sardinas y otros pescados ricos en estos ácidos grasos con un aumento de la materia gris del cerebro. Esto podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar determinados trastornos neurológicos.
La salud ocular también puede verse favorecida por este tipo de alimentación. Los omega 3 ayudan a disminuir el riesgo de degeneración macular y pueden aliviar la sequedad ocular. Por eso, muchos especialistas recomiendan incluir pescado azul dentro de una dieta variada y equilibrada desde edades viene tempranas.
Otros beneficios de las sardinas
Las sardinas son recomendadas para comer unas dos o tres veces por semana. Este pescado pequeño es una fuente extraordinaria de DHA y EPA, dos tipos de omega-3 esenciales para la comunicación entre neuronas y la preservación de la memoria.
¿Cómo el pescado azul previene la inflamación y el estrés oxidativo?
De una forma general, y mas allá de las sardinas, otro aspecto importante es la capacidad del pescado azul para combatir la inflamación y el estrés oxidativo. Nutrientes como el magnesio, el zinc, el hierro o la taurina ayudan a proteger las células y favorecen un mejor funcionamiento del organismo.
La inflamación crónica está relacionada con numerosas enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Por ello, mantener hábitos alimentarios saludables puede contribuir a reducir ese riesgo.
«El pescado azul destaca precisamente por ofrecer una combinación de grasas saludables, vitaminas y minerales que actúan de forma positiva sobre distintos sistemas del cuerpo», concluyen los profesionales.
Como recomendaciones, es preferible elegir sardinas frescas o en conserva de calidad, alternar preparaciones a la plancha, al horno o en aceite de oliva, y mantener una dieta equilibrada para potenciar todos sus beneficios también moderar la sal
