El mejor queso para el cerebro después de los 70: protege la memoria y ralentiza el deterioro cognitivo

El mejor queso para el cerebro después de los 70: protege la memoria y ralentiza el deterioro cognitivo

Con el paso de los años, una de las mayores preocupaciones relacionadas con la salud es mantener el cerebro en buen estado. La memoria, la capacidad de concentración y la agilidad mental pueden verse afectadas por el envejecimiento, aunque numerosos estudios demuestran que los hábitos de vida desempeñan un papel fundamental en este proceso. La alimentación, en particular, se ha convertido en uno de los grandes focos de investigación, ya que determinados nutrientes parecen influir en la conservación de las funciones cognitivas. Entre los alimentos que han despertado un interés creciente figura el mejor queso para el cerebro.

Durante mucho tiempo, los quesos curados y con mayor contenido en grasa fueron vistos con cierta desconfianza por su aporte calórico. Sin embargo, investigaciones recientes han comenzado a analizar sus posibles beneficios desde otra perspectiva. Algunos trabajos científicos sugieren que consumir determinadas variedades de queso dentro de una dieta equilibrada podría asociarse con un menor riesgo de deterioro cognitivo en personas mayores. Aunque los especialistas insisten en que no existe un alimento milagroso capaz de prevenir la demencia por sí solo, en un artículo publicado en iReceptář.cz, sí reconocen que ciertos productos aportan nutrientes especialmente interesantes para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.

¿Cuál es el mejor queso para el cerebro?

Una de las investigaciones que más atención ha generado fue desarrollada en Suecia, donde un equipo de científicos realizó el seguimiento de más de 27.000 personas durante aproximadamente 25 años.

Los resultados observaron que quienes consumían regularmente alrededor de 50 gramos diarios de queso entero presentaban una menor incidencia de demencia respecto a quienes apenas lo incluían en su alimentación. Entre los quesos presentes en el estudio figuraban variedades como cheddar, gouda o brie.

No obstante, los propios investigadores subrayaron que se trata de un estudio observacional. Esto significa que encontró una asociación estadística, pero no puede demostrar que el queso sea el responsable directo de esa protección.

Nutrientes que favorecen el cerebro

El interés científico no reside únicamente en el queso como alimento, sino en los nutrientes que contiene.

Las variedades curadas aportan proteínas de alto valor biológico, vitamina B12, vitamina K2, calcio, zinc y selenio, elementos que participan en distintos procesos relacionados con el sistema nervioso. La vitamina B12, por ejemplo, resulta esencial para el mantenimiento de las neuronas y la formación de la mielina, la capa que protege las fibras nerviosas.

Además, algunos quesos fermentados contienen compuestos bioactivos que podrían influir positivamente sobre la microbiota intestinal, un aspecto que actualmente centra numerosas investigaciones por su posible relación con la salud cerebral.

El papel del microbioma

En los últimos años, diversos estudios han demostrado que el intestino y el cerebro mantienen una comunicación constante mediante el denominado eje intestino-cerebro.

Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, algunos investigadores como los del National Institutes of Health consideran que los alimentos fermentados podrían favorecer una microbiota más diversa, capaz de influir indirectamente sobre procesos relacionados con la inflamación y el funcionamiento cognitivo.

Eso no significa que comer queso vaya a mejorar automáticamente la memoria, pero sí que puede formar parte de un patrón alimentario beneficioso cuando se combina con frutas, verduras, legumbres, pescado y cereales integrales.

Moderación antes que exceso: el mejor queso para el cerebro

Los especialistas coinciden en que estos resultados no deben interpretarse como una invitación a aumentar indiscriminadamente el consumo de queso.

Muchas variedades contienen cantidades elevadas de sal y grasas saturadas, por lo que conviene incorporarlas con moderación, especialmente en personas con hipertensión o enfermedades cardiovasculares.

La Harvard T.H. Chan School of Public Health recuerda que la calidad global de la dieta es mucho más importante que un alimento concreto. El queso puede tener cabida dentro de una alimentación saludable siempre que forme parte de un menú equilibrado y adaptado a las necesidades individuales.

Hábitos que realmente protegen la memoria

La evidencia científica actual señala que el mejor modo de cuidar el cerebro consiste en combinar diferentes hábitos saludables.

Mantener una alimentación variada, practicar ejercicio físico de manera regular, dormir lo suficiente, controlar factores como la hipertensión o la diabetes y mantener una vida social e intelectualmente activa son medidas que han demostrado contribuir a reducir el riesgo de deterioro cognitivo.

La Fundación Pasqual Maragall, dedicada a la investigación sobre el alzhéimer, insiste en que ninguna estrategia aislada garantiza la prevención de la enfermedad, pero la suma de pequeños hábitos saludables es lo que genera cambios a largo plazo.

Dónde comer buenos quesos para el cerebro y el paladar

Besta

Su carta presume de platos que significan la unión del mediterráneo y el atlántico. Como postres, hay que elegir el surtido de quesos gallegos, variedad de vaca y cabra en los que disfrutar a lo grande.

Habanera

En pleno corazón de Madrid, Habanera ofrece una propuesta de menú pensada para adaptarse a diferentes momentos del día. El menú smash burger apuesta por una hamburguesa de doble carne con bacon crujiente, queso fundido y encurtidos. Una opción que siempre apetece.

Eleven BCN NH Collection Calderon

En una fantástica terraza, puedes comer ceviche de corvina, el steak tartar, el carpaccio de atún o el pulpo, o una selección de especialidades inspiradas en el street food italiano, todas las variedades de Roman Style Pizza, y surtido de quesos de diversas variedades.

 

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