Ni plátano ni manzana: las 5 frutas que te ayudan a generar colágeno y tener una piel joven y radiante

Ni plátano ni manzana: las 5 frutas que te ayudan a generar colágeno y tener una piel joven y radiante

Hablar de frutas con colágeno puede resultar confuso a primera vista. El colágeno es una proteína de origen animal y, por definición, no está presente de forma directa en los alimentos vegetales. Sin embargo, algunas frutas desarrollan un papel clave en la estimulación de la producción natural de colágeno en el organismo, gracias a su contenido en vitamina C, antioxidantes y otros micronutrientes esenciales. Por eso, favorecen su síntesis y protegen el colágeno ya existente.

En los últimos años, el interés por el colágeno ha crecido de la mano del cuidado de la piel, la salud articular y el envejecimiento saludable. Desde la nutrición, los expertos coinciden en que no basta con consumir suplementos: la dieta diaria es determinante para mantener una producción óptima de esta proteína estructural. En ese contexto, ciertas frutas destacan por su capacidad para apoyar los procesos biológicos implicados en la formación del colágeno y por su efecto protector frente al estrés oxidativo, uno de los principales factores de su degradación.

Por qué la fruta es clave para generar colágeno

Distintos estudios muestran que el cuerpo humano produce colágeno de forma natural, pero esta capacidad disminuye con la edad. Un ejemplo es una publicación hecha por David M. Reilly y Jennifer Lozano, donde cuentan las distintas etapas del colágeno de la piel.

A partir de los 25 o 30 años, la síntesis se ralentiza progresivamente, lo que se traduce en pérdida de firmeza en la piel, mayor fragilidad articular y menor elasticidad de los tejidos. Para fabricar colágeno, el organismo necesita aminoácidos específicos y otros factores esenciales, entre los que destaca la vitamina C.

Las frutas ricas en vitamina C y polifenoles activan las enzimas responsables de unir las fibras de colágeno y, además, protegen esta proteína frente al daño causado por los radicales libres. Por eso, incluir determinadas frutas de forma regular no solo contribuye a una dieta equilibrada, sino que actúa como un apoyo real a la estructura interna del cuerpo.

Naranja: el clásico imprescindible

La naranja es, probablemente, la fruta más asociada a la vitamina C. Un artículo de Continental Hospitals destaca que una sola pieza cubre gran parte de las necesidades diarias de este nutriente, indispensable para la síntesis de colágeno.

Además, la naranja aporta flavonoides con efecto antioxidante que ayudan a frenar la degradación del colágeno ya formado, algo especialmente relevante en la piel expuesta al sol o a la contaminación urbana. Consumida entera, y no solo en zumo, también aporta fibra y favorece la salud intestinal, un factor indirecto pero relevante para la absorción de nutrientes.

Kiwi: pequeño, pero muy potente

El kiwi destaca por su altísima concentración de vitamina C, superior incluso a la de los cítricos, como explica un video publicado por GastroLab. Esta fruta, además, contiene vitamina E y compuestos fenólicos que actúan en sinergia para proteger las fibras de colágeno del daño oxidativo.

Otro punto a su favor es su aporte de cobre, un mineral menos conocido pero esencial en la formación del colágeno, ya que interviene en la maduración y resistencia de las fibras.

Fresas: antioxidantes al servicio de la piel

Las fresas no solo son ricas en vitamina C, sino que también aportan antocianinas, unos antioxidantes responsables de su color rojo intenso. Estas sustancias ayudan a reducir la inflamación y el estrés oxidativo, dos procesos que aceleran la pérdida de colágeno con el paso del tiempo.

Investigaciones de la Universitat de Lleida concluyen que su bajo contenido calórico y su elevada densidad nutricional las convierten en una opción habitual en dietas orientadas al cuidado de la piel.

Papaya: aliada de la regeneración

La papaya es una fruta tropical que aporta vitamina C, vitamina A y enzimas digestivas como la papaína. Este conjunto de nutrientes favorece no solo la síntesis de colágeno, sino también la renovación celular y la correcta asimilación de proteínas, como explica una publicación del National Institutes of Health, algo clave para que el organismo disponga de los aminoácidos necesarios.

La vitamina A, presente en forma de betacarotenos, participa en la reparación de los tejidos y en el mantenimiento de la piel, mientras que su perfil antioxidante ayuda a proteger el colágeno frente al envejecimiento prematuro.

Mango: nutrición y protección estructural

El mango combina vitamina C, betacarotenos y polifenoles, lo que lo convierte en una fruta especialmente interesante para la salud de la piel. En Etnco.co hay publicaciones que explican que estos compuestos no solo estimulan la producción de colágeno, sino que refuerzan la matriz extracelular, donde esta proteína cumple su función estructural.

Además, el mango aporta pequeñas cantidades de zinc, un mineral que participa en la síntesis de proteínas y en los procesos de cicatrización. Su consumo regular, dentro de una dieta equilibrada, contribuye a mantener la firmeza de los tejidos y la salud articular.

 

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