Contenido
Comer pescados y mariscos forma parte de una alimentación equilibrada, variada y rica en nutrientes esenciales para el organismo. Aportan proteínas de alta calidad, ácidos grasos beneficiosos, vitaminas y minerales fundamentales. Sin embargo, una alimentación saludable no solo depende de qué comemos, sino también de cómo lo hacemos. Consumirlos de manera consciente implica conocer su origen, su correcta preparación y las partes más adecuadas para el consumo. Dentro del grupo de los mariscos, las gambas destacan por su popularidad y con ello una costumbre muy extendida: chupar la cabeza de las gambas. Pero esto puede resultar perjudicial para la salud si se practica con frecuencia.
Las gambas son uno de los mariscos más consumidos y apreciados en muchas culturas gastronómicas, tanto por su sabor como por su versatilidad en la cocina. La doctora Magda Carlas, asegura en Rac1, que «La gamba es un crustáceo realmente nutritivo. Tiene más de un 15% de proteínas de alto valor biológico, vitaminas, minerales». Se utilizan en platos tradicionales, recetas modernas y celebraciones especiales, lo que las convierte en un alimento habitual en muchas mesas. A pesar de su popularidad, existen costumbres asociadas a su consumo que no siempre son las más saludables. Una de ellas es chupar la cabeza de las gambas, una práctica extendida que suele considerarse inofensiva o incluso placentera. No obstante, desde el punto de vista nutricional y sanitario, esta acción puede implicar ciertos riesgos para la salud. «La cabeza de la gamba acumula sustancias que nos pueden traer problemas, como metales pesados. Por ejemplo cadmio·», explica Magda Carlas en Rac1.
Por qué es mejor no chupar las cabezas de las gambas
Por tanto, conocer qué partes de la gamba son más seguras y cómo consumirlas correctamente es fundamental para disfrutar de este marisco sin comprometer el bienestar general, diario y familiar.
En la cabeza se concentran todas las viseras
La cabeza de las gambas alberga la mayoría de sus órganos internos, responsables de funciones metabólicas y de filtrado. Estas vísceras no están diseñadas para el consumo humano frecuente, ya que actúan como sistemas de depuración del propio animal.
Acumulación de metales pesados
Las gambas, como otros crustáceos, pueden acumular metales pesados presentes en el agua, como cadmio, mercurio o plomo. Estos metales tienden a concentrarse especialmente en el hepatopáncreas.
Atida Mi Farma explica que «El hepatopáncreas presente en la cabeza puede acumular niveles significativos de cadmio». La ingesta regular, aunque sea en pequeñas cantidades, puede provocar una acumulación progresiva en el organismo humano, con posibles efectos negativos a largo plazo sobre el sistema nervioso, los riñones o el hígado.
Alto contenido en grasas y digestiones pesadas
Boticaria García, farmacéutica y nutricionista, asegura que «En la cabeza de las gambas hay mucha grasa y allí están los compuestos aromáticos del marisco». Estas grasas, aunque aportan sabor, pueden resultar difíciles de digerir para algunas personas.
Chupar la cabeza puede provocar sensación de pesadez, acidez o malestar gastrointestinal, especialmente en personas con digestiones sensibles o problemas digestivos previos.
El cadmio y sus efectos perjudiciales para la salud
El cadmio es un metal pesado presente de forma natural en el medio ambiente, pero cuya concentración ha aumentado debido a la actividad industrial y la contaminación de mares y océanos.
Según la Agency for Toxic Substances and Disease Registry es un «Metal que se encuentra en la corteza terrestre, asociado con minerales de cinc, plomo y cobre». Los crustáceos pueden absorber este metal a través del agua y del alimento que consumen, acumulándolo principalmente en el hepatopáncreas, ubicado en la cabeza.
La acumulación de cadmio en el cuerpo humano es especialmente preocupante porque el organismo lo elimina con mucha dificultad. Una exposición prolongada puede afectar negativamente a los riñones, debilitando su capacidad de filtrado, así como al sistema óseo, aumentando el riesgo de desmineralización y fragilidad ósea.
«Ingerir alimentos o tomar agua con niveles de cadmio muy altos produce irritación grave del estómago, lo que produce vómitos y diarrea y en ciertas ocasiones la muerte. Si se llega a un nivel suficientemente alto, se producirá daño del riñón», afirma la Agency for Toxic Substances and Disease Registry.
Las formas de consumir las gambas sin riesgos
Para disfrutar de las gambas de manera segura y saludable, es necesario tener en cuenta:
- Retirar la cabeza antes de consumirlas. consumir únicamente la parte central reduce significativamente el riesgo de ingerir sustancias nocivas.
- Eliminar el intestino. quitar la vena negra mejora tanto la higiene como el sabor.
- Cocinarlas correctamente. hervidas, a la plancha o al vapor son métodos seguros que eliminan posibles patógenos.
- Comprar gambas de origen controlado. priorizar productos con trazabilidad y controles sanitarios adecuados.
- Mantener la cadena de frío. evitar romperla desde la compra hasta la preparación.
