Contenido
- 0.1 Nadar está bien, pero los mayores de 60 años con poca movilidad pueden mejorar su equilibrio con este ejercicio
- 0.2 Soy entrenadora de fitness y recomiendo este ejercicio a los mayores de 60 años que quieran ganar músculo
- 0.3 No hace falta salir a correr: el ejercicio para mujeres que quieran tonificarse y bajar tripa tras las fiestas
- 1 Sprint de velocidad: qué es y por qué funciona
- 2 Otros entrenamientos que podrían ayudar a mejora tu salud
Muchas veces, entre el trabajo, las tareas de la casa y el cansancio general, entrenar queda al final de la lista. Pero hay una forma de moverte que rompe el círculo por completo y no requiere ni una hora, ni siquiera media.
Se trata del sprint de velocidad, un tipo de ejercicio breve y muy intenso que consiste en correr a máxima velocidad durante pocos segundos. Los resultados de distintos estudios especializados indican que con ráfagas cortas, el cuerpo responde.
En este artículo vas a ver qué es exactamente el sprint, cómo se practica de forma segura y por qué puede mejorar tu salud cardiovascular y muscular sin modificar tu agenda.
Sprint de velocidad: qué es y por qué funciona
El sprint de velocidad es un esfuerzo casi máximo, corto y explosivo, que suele durar entre 10 y 30 segundos. Después viene una pausa larga para recuperar. En ese contraste reside lo más importante de su mecanismo.
Durante esos segundos, tu cuerpo trabaja al límite. El corazón bombea más rápido, los pulmones se exigen y los músculos activan fibras que apenas se usan al caminar o correr despacio. Son las fibras rápidas, las que te dan potencia y agilidad, y que se pierden con la edad si no se estimulan.
Uno de los beneficios más claros es la mejora en la cantidad máxima de oxígeno utilizada. También se ha visto que este tipo de entrenamiento puede ayudar a controlar la presión arterial y el colesterol. En mujeres, además, parece generar respuestas especialmente positivas con muy poco volumen de trabajo semanal.
Al ser un ejercicio de impacto, el sprint también estimula los huesos, sobre todo en caderas, columna y piernas. Y, a nivel cerebral, el aumento del flujo sanguíneo durante esfuerzos intensos se asocia con una mejor función cognitiva a largo plazo.
Eso sí, no es magia ni sirve para todo. No sustituye al entrenamiento de fuerza ni garantiza una gran pérdida de grasa por sí solo.
Otros entrenamientos que podrían ayudar a mejora tu salud
Si correr a toda velocidad no es lo tuyo o no puedes hacerlo, hay otras opciones que también suman. Antes de entrar en ellas, recuerda que la variedad es muy importante a la hora de crear la rutina que mejor funcione para ti.
- Entrenamiento de fuerza básico: Mover peso, aunque sea con tu propio cuerpo, te ayuda a mantener músculo, proteger articulaciones y mejorar el metabolismo.
- Caminar a buen ritmo: Te permite mantener un nivel de actividad mínima de manera constante. Caminar rápido mejora la salud cardiovascular, reduce el estrés y encaja en casi cualquier rutina diaria.
- Intervalos en bici o elíptica: Si el impacto te molesta, puedes aplicar el mismo principio del sprint pedaleando o usando máquinas de bajo impacto, alternando esfuerzo alto y descanso.
- Movilidad y estiramientos activos: No mejoran la resistencia, pero sí el movimiento. Reducen rigidez, previenen molestias y hacen que los otros ejercicios sean más llevaderos.
No se trata de elegir una cosa u otra, sino de combinar. El sprint puede ser una herramienta potente, pero funciona mejor cuando forma parte de un conjunto equilibrado.






