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Con la llegada de la primavera se ve mejor clima, dan ganas de salir a caminar, ir al gimnasio o incluso alargar los planes fuera de casa, pero también regresa el polen y con él los síntomas de la alergia.
Las personas alérgicas no sólo ven la primavera como la llegada de días más largos, también la asocian a congestión, estornudos y ojos irritados. Sin embargo, los médicos recomiendan un ejercicio muy concreto para aliviar esos síntomas.
Este es el ejercicio que mejora la alergia en primavera, según los médicos
Los médicos apuntan al entrenamiento de resistencia, es decir, ejercicios de fuerza con pesas, máquinas, bandas elásticas o el propio peso corporal. No hablan de cardio suave ni de salir a correr más kilómetros, sino de trabajar los músculos con cargas moderadas de forma estructurada.
Un equipo de investigadores liderado por Tao Yu, WenHui Yue y ShuJun Zhang publicó en 2025 un ensayo clínico en el que analizaron el impacto de este tipo de ejercicio en personas con rinitis alérgica. El objetivo era comprobar si añadir fuerza al tratamiento habitual mejoraba los síntomas nasales y oculares, la calidad de vida y ciertos marcadores inflamatorios en sangre.
Cómo comprobaron los investigadores que el entrenamiento de resistencia mejora la alergia
Los investigadores reclutaron a 156 adultos diagnosticados de rinitis alérgica y los dividieron al azar en dos grupos. El grupo control mantuvo el tratamiento farmacológico habitual. El grupo experimental añadió un programa de entrenamiento de resistencia durante seis meses.
El plan de ejercicio fue concreto. Los participantes entrenaron tres veces por semana, entre 45 y 60 minutos por sesión. Trabajaron grandes grupos musculares con una intensidad situada entre el 50% y el 70% de su repetición máxima. Cada ejercicio incluía tres series de 8 a 12 repeticiones. Entrenadores supervisaron las sesiones y ajustaron las cargas de forma progresiva.
El equipo médico evaluó los síntomas en tres momentos: al inicio, a los tres meses y a los seis. Los participantes puntuaron la congestión, el goteo nasal y los estornudos, así como el picor y el lagrimeo ocular, mediante escalas visuales.
Los investigadores también midieron la calidad de vida con un cuestionario específico para rinitis y analizaron en sangre niveles de IgE, interleucina 4 e interleucina 6, todos relacionados con la inflamación alérgica.
Qué resultados obtuvo el estudio en pacientes con alergia
El grupo que entrenó fuerza mejoró más que el grupo control en casi todos los parámetros. A los tres y seis meses, los participantes que realizaron entrenamiento de resistencia registraron descensos en congestión nasal y síntomas oculares.
La calidad de vida también aumentó de forma significativa en el grupo experimental. Los participantes informaron de menos interferencias en el sueño, en las actividades diarias y en el estado de ánimo. El grupo que sólo siguió tratamiento farmacológico mostró avances más discretos.
Los análisis de sangre reforzaron esos datos clínicos. El equipo detectó reducciones mayores en IgE, interleucina 4 e interleucina 6 en quienes practicaron fuerza de forma regular.
El estudio no busca sustituir la medicación ni presenta el entrenamiento de resistencia como solución única. Cada paciente necesita una valoración individual. Pero los datos respaldan una idea práctica para la primavera: incorporar fuerza tres días por semana puede ayudar a controlar mejor la rinitis alérgica y a llegar al final del día con menos síntomas.
