El verdadero lujo de Gstaad: conexiones, arte y la influencia de Marta Ortega
La Gstaad Art Week convirtió una vez más a la estación suiza en epicentro del arte y la alta sociedad
Entre los asistentes destacó Marta Ortega, presidenta de Inditex, quien visitó la exposición dedicada a Irving Penn en la galería Gagosian
La cita también sirvió de escenario para encuentros de alto nivel organizados por la firma francesa Destree
La estación suiza de Gstaad volvió a convertirse esta semana en un punto de encuentro privilegiado de la élite internacional gracias a la Gstaad Art Week, un evento cultural y de arte contemporáneo de alto nivel que reúne cada año a artistas, coleccionistas, diseñadores y grandes fortunas. Este enclave alpino, conocido por su discreción y exclusividad, ha sido desde principios del siglo XX refugio de aristócratas, magnates y celebridades, desde Grace Kelly y Elizabeth Taylor hasta los Rothschild, consolidándose como un lugar donde la tradición convive con algunas de las mayores fortunas del planeta.
Entre los asistentes destacados de esta edición se encontraba Marta Ortega, presidenta de Inditex, acompañada de su marido, Carlos Torretta, que participó en una agenda cargada de eventos culturales, presentaciones de arte y encuentros de alto nivel social y empresarial. Durante su estancia, Ortega visitó la galería Gagosian de Gstaad, donde se exhibe una exposición dedicada al fotógrafo estadounidense Irving Penn, ya presentada anteriormente en la Fundación Marta Ortega Pérez (MOP) de La Coruña. La presidenta de Inditex inauguró la muestra como parte de su labor al frente de la fundación, orientada a promover la fotografía, la moda y la cultura gallega. «Penn no solo fue un creador de imágenes extraordinario, sino un verdadero innovador que supo dar a la fotografía de moda un valor más allá de la página impresa», señaló Ortega durante la visita.
La Gstaad Art Week es también una plataforma de networking de alto nivel, donde se cruzan intereses culturales, empresariales y sociales. En este contexto, se celebró un encuentro organizado por la firma francesa Destree, fundada por Géraldine Guyot-Arnault, esposa de Alexandre Arnault (heredero de LVMH), junto a Laetitia Lumbroso, diseñadora con experiencia en Dior y Givenchy. Entre los invitados de este evento estuvieron la princesa Fabrizia Caracciolo, miembro de la histórica casa italiana Caracciolo di Castagneto; Tatyana Franck, directora del Museo Elysée de Lausana; y la asesora de arte Clarissa Post, formando un círculo que refleja la intersección perfecta entre arte, moda y poder financiero.
El protagonismo social de Marta Ortega se potenció gracias a su círculo de amigas, que combina herencia, talento y creatividad. Entre ellas destacan Sofía Sánchez de Betak (Chufy), directora de arte argentina e íntima de Ortega; la interiorista Martina Mondadori; la empresaria india Natasha Poonawalla, presidenta de la Fundación Villoo Poonawalla; y Tatiana de Pahlen, nieta de Gianni Agnelli, cuya familia transformó a Fiat en un imperio industrial. Juntas, estas mujeres representan una especie de «pandilla internacional» que combina moda, arte y conexiones globales, y que acompaña a Ortega en citas culturales de primer nivel.
Uno de los momentos más destacados de la semana fue la instalación de Álex de Betak, marido de Sofía Sánchez de Betak, en un granero del Oberland bernés. La obra, que combina los espacios tradicionales japoneses del chashitsu con la arquitectura rural suiza, buscaba crear un puente cultural entre Suiza y Japón, jugando con la luz y el espacio para invitar a la contemplación. Marta Ortega y su círculo de amigas recorrieron la instalación junto a la supermodelo Mariacarla Boscono, la fotógrafa Valerie Sadoun y el coleccionista Rajan Bijlani, demostrando cómo el arte y las relaciones estratégicas se entrelazan en estos eventos exclusivos.
La estancia en Gstaad tuvo también un componente personal para Ortega, quien estudió durante su adolescencia en el Aiglon College, a apenas una hora de la localidad, antes de continuar sus estudios en la European Business School de Londres. Esta formación internacional explica su facilidad para desenvolverse en círculos donde confluyen la alta sociedad, los negocios y la cultura.
Más allá del esquí, los hoteles de cinco estrellas o la postal alpina, el verdadero lujo de estos días en Gstaad ha sido formar parte de la conversación cultural y social del momento. Marta Ortega, con su círculo de amigas y aliados estratégicos, confirma su papel como una figura global que proyecta influencia, elegancia y poder más allá de las fronteras españolas, consolidando su perfil internacional en el corazón del arte, la moda y la alta sociedad mundial.