Arantxa Sánchez Vicario pierde su fortuna: el divorcio con Santacana se cierra en Miami
Arantxa Sánchez Vicario enfrenta el cierre de su largo y polémico divorcio con Josep Santacana
El tribunal estadounidense determinó que Santacana gestionó correctamente su patrimonio
Arantxa ha logrado rehacer su vida personal, encontrando un nuevo amor y manteniendo una relación cercana con sus hijos
Arantxa Sánchez Vicario encara un nuevo capítulo en su vida personal y legal tras años de turbulencias económicas y familiares. Nueve años después de su separación de Josep Santacana, el divorcio entre ambos se resolverá finalmente en 2026, pero no en los términos que la campeona de Roland Garros hubiera deseado. El tribunal de Miami ha dado la razón a Santacana, poniendo fin a una larga batalla judicial que había mantenido en vilo a la familia y dejando claro que Sánchez Vicario no recuperará la fortuna que acumuló durante su carrera profesional. Los 30 millones de euros que había ganado en sus años de gloria en las pistas parecen ahora inalcanzables, y la ex tenista deberá continuar afrontando las consecuencias de sus decisiones financieras y legales.
El origen de este embrollo se remonta a 2017, cuando Santacana comunicó a Arantxa que mantenía una relación con otra mujer, que iniciaría los trámites de divorcio y que abandonaba la casa familiar en Miami. La tenista quedó sola con sus hijos, Leo y Arantxa, y, tras acudir a su familia, comenzó a descubrir la magnitud de sus problemas financieros. La fortuna que había amasado durante su carrera había sido gestionada por Santacana a través de complejas inversiones y sociedades, muchas de las cuales desaparecieron sin dejar rastro. La situación económica de Arantxa estaba en ruinas, y la perspectiva de recuperar siquiera una parte de sus bienes se volvía cada vez más complicada.
En un primer intento por cerrar su divorcio, Santacana recurrió a los tribunales de Barcelona, donde la legislación local es menos estricta en cuanto a la comprobación de movimientos financieros y el origen de las riquezas. Allí, el empresario obtuvo un fallo favorable que sentenciaba el divorcio. Sin embargo, Arantxa y su abogado, Ramón Tamborero, apelaron la resolución, argumentando que tanto ella como sus hijos residían en Miami y que, por lo tanto, era más adecuado que los tribunales estadounidenses gestionaran el proceso. La Audiencia de Barcelona aceptó su petición y envió el caso a Florida, iniciando así una investigación exhaustiva de las finanzas de Santacana como paso previo a la sentencia definitiva.
El análisis judicial en Miami fue exhaustivo, revisando cuentas bancarias, movimientos económicos y posibles maniobras para ocultar bienes. Arantxa esperaba que estas diligencias le permitieran recuperar parte de su patrimonio, consciente de que su exmarido había utilizado testaferros y estrategias legales para protegerse. Sin embargo, el tribunal determinó que Santacana tenía su situación financiera en orden y que el origen de su patrimonio en Florida estaba acreditado. Con esta resolución, el divorcio se formalizará en primavera, y la ex tenista no recuperará ni un solo euro de los 30 millones que había acumulado.
A pesar de esta decepción, Arantxa ha logrado rehacer su vida personal. Siete años después de su separación, ha encontrado un nuevo amor que comparte su afición por el deporte y se ha integrado plenamente en la vida de sus hijos. Las fotografías recientes muestran a la ex tenista disfrutando de actividades al aire libre y de eventos deportivos junto a su pareja, manteniendo una vida tranquila y estable. Además, continúa impartiendo clases de tenis y participando en programas deportivos de televisión, apoyada por su familia y manteniendo un perfil público discreto.
La situación penal de Santacana en Europa sigue siendo complicada. Por un aval solicitado conjuntamente durante su matrimonio y no devuelto, ha sido condenado a tres años y tres meses de prisión y a devolver más de tres millones de euros con intereses. Arantxa, por su parte, pactó con la Fiscalía, reconoció su deuda y la va reembolsando gradualmente. Este contexto refleja un panorama mixto: aunque no recupera su fortuna, Sánchez Vicario ha logrado estabilizar su vida personal, encontrar apoyo emocional y mantener su relación con sus hijos, mostrando resiliencia y capacidad de adaptación tras un largo y doloroso proceso judicial y familiar.