Sólo falta un cambio de opinión: Rodri está a un paso del Real Madrid
El centrocampista está deseando regresar a España y el Manchester City facilitaría su salida a cambio de 45 millones de euros
Mourinho no ha pedido su fichaje, pero considera que elevaría de forma inmediata el nivel competitivo de la plantilla
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El fichaje de Rodrigo Hernández por el Real Madrid ya no depende del futbolista, ni tampoco del Manchester City. Todo pasa por un cambio de criterio en las oficinas de Valdebebas. El internacional español está como loco por regresar a España y le encantaría vestir la camiseta blanca, mientras que el conjunto inglés estaría dispuesto a negociar su traspaso por una cantidad situada en 45 millones de euros. Una cifra más que asumible para un futbolista que acaba de demostrar en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá que sigue siendo el mejor mediocentro del planeta.
El gran obstáculo continúa siendo el mismo que hace unas semanas. El Real Madrid mantiene la decisión de no lanzarse a por el Balón de Oro, aunque el escenario ha cambiado considerablemente después de verle liderar a España hasta la conquista de la segunda estrella. Su torneo ha sido sencillamente extraordinario y ha vuelto a colocar su nombre sobre la mesa de muchos dirigentes del club blanco.
Quien también recibiría con agrado su llegada sería José Mourinho. El técnico portugués no ha solicitado expresamente el fichaje de Rodrigo, pero considera que un futbolista de su perfil supondría un salto de calidad inmediato para la plantilla. El entrenador entiende que el centro del campo ganaría liderazgo, personalidad y control del juego con un futbolista que domina como pocos el ritmo de los partidos.
El mediocentro perfecto para Mourinho
Rodrigo acaba de proclamarse campeón del mundo y fue elegido mejor jugador del torneo después de completar un campeonato sobresaliente. El futbolista del Manchester City volvió a demostrar que es mucho más que un pivote defensivo. Su capacidad para ordenar el juego, equilibrar al equipo y aparecer siempre donde lo necesita el partido fue decisiva para que España levantara la Copa del Mundo. Sus cifras hablan por sí solas: un 94% de acierto en el pase durante los ocho encuentros disputados y una autoridad absoluta en todos los escenarios de máxima exigencia.
Ese perfil encaja a la perfección con la idea futbolística de Mourinho. El portugués siempre ha construido sus mejores equipos alrededor de un mediocentro con jerarquía, inteligencia táctica y capacidad para gobernar los partidos. Rodri reúne todas esas condiciones. Su liderazgo silencioso, su lectura del juego y esa capacidad para cortar transiciones antes de que nazcan recuerdan inevitablemente al Xabi Alonso que dirigió el juego del Real Madrid durante la primera etapa del técnico portugués.
Además, Mourinho valora especialmente esa competitividad que Rodri adquirió durante su etapa en el Atlético de Madrid. El internacional español nunca ha escondido que Diego Simeone le enseñó el valor del llamado «otro fútbol»: saber cuándo detener una contra, cuándo asumir una falta táctica o cuándo imponer carácter en los momentos de máxima tensión. Virtudes que el entrenador portugués siempre ha considerado imprescindibles para conquistar grandes títulos.
Todo preparado… salvo el sí del Real Madrid
La llegada de Rodrigo tampoco obligaría necesariamente a sacrificar a Aurélien Tchouaméni. Mourinho contempla diferentes soluciones tácticas para hacer convivir a ambos. Desde un doble pivote de máximo nivel hasta la posibilidad de retrasar al francés al eje de la defensa en determinados encuentros, una demarcación en la que ya ha demostrado ofrecer un rendimiento más que notable.
Con contrato en el Manchester City hasta 2027, con el deseo de regresar a España y con el club inglés dispuesto a escuchar ofertas en torno a los 50 millones de euros, el escenario está prácticamente construido. Sólo falta un último movimiento.
Porque el futbolista quiere. El City vendería. Mourinho lo recibiría con los brazos abiertos. Ahora la pelota está en el tejado del Real Madrid. Si en Valdebebas cambian de opinión, una de las grandes operaciones del verano puede ponerse en marcha en cuestión de días.