Champions: Real Madrid-Red Bull Leipzig

Goleada antes del Clásico

El Real Madrid goleó al Red Bull Leipzig con un once plagado de cambios pensando en el Clásico

Courtois fue el mejor del Madrid en la primera mitad, Vinicius volvió a naufragar y Bernardo, Güler, Mbappé y Diomande hicieron los goles blancos

real madrid leipzig
El Real Madrid goleó 4-1 al Leipzig.

Courtois dio alas al Real Madrid para acabar goleando al Red Bull Leipzig. Fue una victoria plácida, sobre todo en el segundo tiempo, antes de un Clásico que se presume volcánico. Mourinho hizo rotaciones pero su decisión más importante fue quitar del campo a Vinicius en el 70. El brasileño, que se fue enfadado y pitado, ya no volverá a jugar hasta el siguiente partido de Champions. Bernardo Silva, Güler, Mbappé y Diomande hicieron los goles del equipo de Mourinho, que firma un pleno de victorias en sus tres primeros partidos de Champions.

Mourinho pensaba en el Clásico. Lógico. Cualquier resultado del Real Madrid ante el Red Bull Leipzig tenía arreglo, pero lo del Camp Nou el domingo no. Por eso se guardó a Konaté, Cucurella, Dumfries, Tchouaméni y Diomande, que serán titulares ante el Barça, y presentó en Champions una alineación inédita. Era una noche para el plan B. Ah, y para que Fede Valverde viviera su segundo partido consecutivo como lateral derecho tras el éxito de crítica y público que consiguió en su media hora de estreno en Roma.

Al once del Real Madrid entraban directos tres suplentes habituales: Rüdiger, Camavinga y Bernardo Silva. Y por supuesto volvía Vinicius, tal como anunció Mourinho hace días. La Champions será su único contacto con la competición hasta dentro de un mes. Veremos dónde está el Madrid entonces en la Liga y cómo el equipo reacciona a su (exageradísima) sanción. Con descansos y rotaciones la alineación de Mourinho la conformaban Courtois; Valverde, Rüdiger, Huijsen, Carreras; Camavinga, Bernardo Silva; Güler, Bellingham, Vinicius; y Mbappé.

Enfrente el Red Bull Leipzig, rival propicio para una victoria balsámica antes de afrontar la batalla del Camp Nou. Era como la etapa llana que precede a otra de alta montaña. Pero, cuidado, que a veces las etapas llanas esconden caídas, abanicos y trampas en general. Salieron con descaro los alemanes. No les quemaba la pelota y apretaban cuando la perdían. El Real Madrid trataba de sortear la presión con balones largos o conducciones de Huijsen en lo que Camavinga y Bernardo Silva le cogían el aire al partido.

Rüdiger primero y Huijsen después marcaron la línea con sendos pescozones. Y a los cinco minutos Rómulo retrató la lentitud del alemán en carrera, pero Antonio, viejo zorro, corrigió con el cuerpo cuando el delantero del Red Bull Leipzig ya se internaba en el área. El segundo aviso lo dio Nusa en el 12. El habilidoso extremo noruego sentó a Güler y Valverde en una baldosa y su pase de la muerte se topó con el ogro Rüdiger.

La BMV gripa

Sin noticias de la BMV en el primer cuarto de hora. Bellingham como Abascal, emboscado entre azules; Mbappé como un cuarentón en un antro, esperando que alguien le viera; y Vinicius como Vinicius, nada de nada. Sólo los fogonazos de Arda Güler encendían cierta luz en el juego del Real Madrid. De sus pies salió una asistencia que Bernardo Silva no atinó a rematar en boca de gol. También Camavinga se unió a la fiesta con un par de conducciones marca de la casa. Se estaba ganando sin duda su presencia en el Camp Nou.

Se fue deshaciendo el Leipzig y el Real Madrid encontró parcelas libres. En una de ellas Bellingham encontró a Mbappé, que se escoró demasiado a la derecha y tiró muy forzado. Luego tuvo otra contra Vinicius, que corre menos que el Aston Martin de Alonso. El brasileño, además, sólo ve piernas rivales donde Güler ve espacios. Se llevó los primeros pitos del Bernabéu.

Vinicius era la cruz y Arda Güler la cara. El turco encontraba a Mbappé cada vez que tocaba la pelota pero ambos jugaban demasiado solos. En el 27 llegó el tercer susto visitante, que nació de un (des)control de Camavinga en un cruce y acabó con una volea venenosa de Rómulo que desvió abajo Courtois con su habitual milagro de cada partido. Vini respondió a los pitos del Bernabéu con una acción individual que le llevó a plantarse en el área y a finalizar con un disparo duro pero centrado que desvió el meta Vandevoordt.

Con el Bernabéu ya harto de aburrirse Bellingham tuvo un disparo desde fuera del área en el 38 que se marchó arriba. Pero en el 40 llegó el cuarto aviso visitante. Nkunku se plantó solo delante de San Courtois, tras retratar a Huijsen en carrera, pero el meta del Real Madrid sacó una de sus manos imposibles.

Bernardo marca a lo Raúl

Fue entonces cuando se cumplió la ley del fútbol: el que perdona, lo paga. Y lo pagó caro el Leipzig. Una jugada cocinada entre Mbappé, Güler y Fede Valverde acabó con un disparo del turco, que se le quedó muerto entre las piernas al meta Vandevoordt. Por allí apareció, vivo y listo, Bernardo Silva para marcar un gol que habría firmado el mismísimo Raúl. El tanto espoleó al Real Madrid, que pudo hacer el segundo en una contra de Vinicius, que abrochó con un disparo lejano que desvió a córner el meta del Leipzig. Ahí murió la primera parte, marcada por la enorme actuación de Courtois que puso en ventaja al Madrid.

Reanudóse el juego con idéntico escenario del primer acto. Mismos actores cuando se alzó el telón en el Bernabéu. Pudo marcar Fede Valverde tras una magnífica pared de Arda Güler. Lo evitó el meta Vandevoordt con un paradón. Pero el Real Madrid sí que había salido ahora dispuesto a pasaportar el partido por la vía rápida. Lo logró tras un centro de Bellingham que cabeceó Mbappé en el segundo palo y fusiló Güler, por asegurar, en boca de gol. El VAR lo revisó rápido y validó el tanto. Pues 2-0 y partido encarrilado.

Lo pudo facturar del todo Mbappé en el 54 tras una buena jugada coral de todo el Real Madrid, pero su disparo se topó con el lateral de la red. Al minuto siguiente Fede Valverde evitó bajo palos el gol de Rómulo y se llevó la ovación del Bernabéu. Y dos minutos después hizo otro par de buenas acciones defensivas. La grada se lo agradecía, aliviada de que no merodee el centro sino la banda.

Mou se carga a Vinicius

El Real Madrid durmió el partido y en el 70 Mourinho hizo sus dos primeros cambios. Fuera Vinicius (sí, otra vez Vinicius) y dentro Diomande. Fuera Carreras y dentro Cucurella. El sopapo del cambio era monstruoso y el mensaje de Mourinho rotundo: se ha cansado de esperar a Vinicius. Puede que sea un cambio sin vuelta atrás. Y ya no volverá a tenerle hasta el día del AEK de Atenas. En el 77 se fue Güler a descansar con el buen sabor de boca del trabajo bien hecho. Entró en su lugar Brahim.

Con el partido resuelto, y ya sin Vinicius, llegó el tercero del Madrid. Lo marcó Mbappé con un disparo desde fuera del área que puso en la escuadra. Los defensas del Leipzig defendieron con la mirada tanto al asistente Diomande como al francés. No habían terminado de celebrar el gol los jugadores del Real Madrid cuando el Leipzig hizo el 3-1 en una contra que definió Gomis y que empañaba la goleada.

Menos mal que (ya sin Vinicius) apareció Diomande para sacarse una volea imposible dentro del área tras un buen pase de Brahim. Era el 4-1 y, ya en el 87, por fin Mourinho podía repantingarse en el banquillo. Quitó entonces a Bellingham y Mbappé para meter a Espí y Endrick. El gigante aún tendría tiempo para tener su habitual ocasión de gol, pero se topó con el palo. Fue la última del Real Madrid, que selló una goleada de Champions antes del Clásico. Pero esa ya será otra historia.

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