El Real Madrid celebra su apuesta por Diomandé: «Va a ser un crack mundial»
El marfileño será titular en el Clásico por la banda izquierda y afronta el duelo con la confianza de Mourinho y del club
Su desequilibrio, su potencia física y su compromiso defensivo refuerzan la satisfacción del Madrid por un fichaje que parecía muy caro
Diomande cambia de estatus
Yan Diomandé será titular en el Clásico por la banda izquierda. El marfileño afrontará ante el Barcelona una de esas citas que sirven para medir a un futbolista del Real Madrid y lo hará en pleno crecimiento, con la confianza de José Mourinho y un club encantado con su apuesta. Los 125 millones de euros fijos, más otros 15 en variables, colocaron al extremo bajo el foco incluso antes de que pudiera empezar a explicar sobre el césped por qué se había hecho semejante esfuerzo. Ahora, sus actuaciones empiezan a dar la razón a quienes apostaron por él.
En el Real Madrid están felices con Diomandé. Con su rendimiento, con su evolución y con la personalidad que está mostrando para soportar la exigencia de la camiseta y el peso de su precio. A los 19 años, el marfileño empieza a hacerse un sitio en un ataque en el que cada oportunidad cuesta mucho. El siguiente examen será contra el Barcelona, donde ocupará el costado izquierdo ante la ausencia de Vinicius por sanción.
«Va a ser un crack mundial», asegura Mourinho de puertas hacia adentro. El portugués tiene una enorme confianza en sus posibilidades, aunque eso no rebaja la exigencia. Quiere que mejore su definición, que interprete mejor algunas jugadas y que aprenda a elegir cuándo debe encarar y cuándo conviene apoyarse en un compañero. Las condiciones están ahí. Ahora trabaja para sacarles el máximo partido.
Diomandé tiene algo que convence especialmente a su entrenador: hacia delante es determinante y hacia atrás ayuda. Puede desbordar, atacar el espacio y obligar al rival a retroceder, pero también regresar para acompañar a su lateral. Su potencia física le permite repetir esfuerzos y mantener esa presencia en las dos direcciones. Para Mourinho, ese compromiso tiene mucho valor.
Del precio a los hechos
El gol contra el Villarreal, su aportación frente al Sevilla y su actuación contra el Leipzig han reforzado la satisfacción del club. Ante su antiguo equipo firmó una volea a la escuadra y asistió a Mbappé en la victoria por 4-1. Una noche europea que le permitió enseñar buena parte de su repertorio y llegar al Clásico con más confianza.
Cada una de esas actuaciones ayuda a que la conversación se centre en su fútbol. Porque Diomandé aterrizó en Real Madrid acompañado de una cifra que amenazaba con ocuparlo todo. Cada suplencia abría un debate sobre la inversión. Cada error podía utilizarse para cuestionar una operación que exigía mirar también al futuro.
El Real Madrid asumió ese esfuerzo convencido de las posibilidades del futbolista. Ahora comprueba cómo empieza a trasladarlas a encuentros de máxima exigencia. Su velocidad genera problemas, su regate abre defensas y su físico le permite sostener duelos en los que otros atacantes sufren más. Todavía tiene margen de mejora, pero ya ofrece soluciones.
La personalidad también cuenta. Diomandé ha tenido que convivir con las dudas sin que eso le impidiera seguir intentando cosas. Pide el balón, encara y vuelve a buscar al defensor después de una acción fallida. Esa disposición resulta fundamental para un extremo que necesita asumir riesgos.
La confianza de Mourinho
Mourinho ha ido dándole espacio de forma progresiva. Primero llegaron las oportunidades desde el banquillo y después las titularidades y un protagonismo mayor. El precio no le garantizaba un puesto. Tenía que ganárselo con su rendimiento y con la respuesta a las exigencias del entrenador.
En ese camino, su trabajo defensivo le ha ayudado. El portugués quiere atacantes que participen cuando el equipo pierde la pelota y Diomandé está respondiendo. Sus ayudas permiten proteger el costado y dan más respaldo al lateral. Cuando recupera el balón, además, tiene fuerza y velocidad para recorrer metros y lanzar al equipo.
El Clásico le llega en ese momento de crecimiento. Jugará por la izquierda, con la responsabilidad de generar peligro y el trabajo de acompañar al equipo cuando toque defender. Una oportunidad para confirmar lo que viene enseñando y dar otro paso en su adaptación al Real Madrid.
En el club celebran haber apostado por él cuando el precio concentraba las dudas. Diomandé empieza a responder con goles, asistencias y trabajo. Mourinho lo tiene claro: «Va a ser un crack mundial». Contra el Barcelona tendrá un escenario enorme para seguir acercándose a ese pronóstico.