Los motivos del enfado del Real Madrid: del hijo de Negreira a la patada a Mbappé
La elección de Martínez Munuera e Iglesias Villanueva aumenta el malestar madridista por una designación filtrada y marcada por polémicas anteriores
Los pagos del colegiado al hijo de Negreira, la denuncia por los insultos a Vinicius y la entrada de Carlos Romero sobre Mbappé vuelven al primer plano
El CTA queda retratado: se confirma la filtración de Martínez Munuera e Iglesias Villanueva para arbitrar el Clásico
El Real Madrid llega al Clásico con un profundo malestar por la designación arbitral. Martínez Munuera dirigirá el encuentro e Iglesias Villanueva estará en el VAR. Dos nombres que se conocían antes de su confirmación y que reúnen antecedentes que explican la desconfianza madridista. La filtración ha añadido otro motivo de enfado a una relación deteriorada con el estamento arbitral.
El ruido empezó antes del anuncio. Mourinho ya expresó su incomodidad después de ganar al Leipzig, cuando le preguntaron por los posibles elegidos. El entrenador señaló el problema de conocer una designación antes de su comunicación oficial. Su protesta puso el foco en el procedimiento y en la exposición anticipada de los colegiados.
Pero el malestar del Real Madrid también tiene memoria. En el historial de ambos aparecen decisiones que provocaron protestas públicas, una denuncia formal del club y un episodio especialmente grave para Mbappé. A ello se suma la relación profesional de Martínez Munuera con el hijo de Negreira, conocida a través de la investigación judicial.
Martínez Munuera y los pagos al hijo de Negreira
El nombre de Martínez Munuera apareció en las informaciones sobre el sumario porque contrató servicios de coaching de Javier Enríquez, hijo de Negreira, y los pagó mediante transferencia bancaria, según declaró su hermano y asistente, Miguel Martínez Munuera. La finalidad descrita era mejorar su concentración durante los partidos.
El contexto explica la controversia. El padre de aquel profesional ocupaba la vicepresidencia del CTA y los pagos del Barcelona a su entorno terminaron bajo investigación. La contratación de esos servicios por un árbitro alimentó las preguntas sobre las relaciones existentes dentro del sistema. Martínez Munuera defendió públicamente su honestidad y aseguró que no había cometido ninguna ilegalidad. Esos pagos, por sí solos, no acreditan favoritismo hacia el Barcelona ni manipulación de partidos.
Para el Real Madrid, que decidió personarse en el caso Negreira para defender sus intereses, la credibilidad del arbitraje exige explicaciones y transparencia. Ese conflicto sigue abierto y condiciona el ambiente en el que se recibe una designación de esta importancia.
De la mano de Militao a la denuncia de El Sadar
Uno de los recuerdos más amargos con Martínez Munuera se remonta al Real Madrid-Sevilla de mayo de 2021. Una misma secuencia terminó cambiando de área y de beneficiario: el colegiado señaló un penalti sobre Benzema, pero la revisión de una mano anterior de Militao acabó convirtiendo la acción en pena máxima para el Sevilla. El encuentro terminó 2-2, en plena pelea por la Liga.
La decisión provocó una reacción poco habitual de Zidane, que reclamó explicaciones sobre el criterio de las manos y expresó su enfado. Aquella jugada quedó instalada entre los episodios que el madridismo recuerda cuando se discute la aplicación de unas normas que exige ver utilizadas con coherencia.
El choque institucional más directo llegó en marzo de 2024. El Real Madrid denunció a Martínez Munuera ante el Comité de Disciplina por la redacción del acta del partido contra Osasuna. El club le acusó de omitir los insultos contra Vinicius pese a los avisos de sus jugadores. La protesta trascendía una decisión deportiva: afectaba a la protección del futbolista y al registro de lo ocurrido en la grada.
El CTA rechazó aquella versión y sostuvo que en los audios no constaban las advertencias descritas por el Real Madrid. El informe del delegado federativo sí recogió cánticos contra el brasileño. El episodio dejó otro enfrentamiento público entre el club y el organismo arbitral.
Iglesias Villanueva y la entrada que indignó al Madrid
En el caso de Javier Iglesias Villanueva, el antecedente más contundente está en el Espanyol-Real Madrid de febrero de 2025. Carlos Romero cometió una dura entrada por detrás sobre Mbappé y recibió una amarilla. Desde el VAR no se solicitó una revisión en el monitor para valorar la expulsión. El defensa siguió jugando y marcó después el único gol del encuentro.
La secuencia explica la dimensión del enfado, ya que el futbolista que el Real Madrid reclamaba expulsar terminó decidiendo el resultado. El club elevó una queja formal y exigió los audios relacionados con las acciones que consideraba perjudiciales. La sala de vídeo, concebida para corregir errores graves, quedó en el centro de su protesta.
Ese es el episodio atribuible a Javier que pesa sobre esta designación. Las actuaciones de su hermano Ignacio corresponden a otro colegiado y no permiten adjudicarle responsabilidades ni relaciones personales por compartir apellido.
Las victorias tampoco borran las quejas
Martínez Munuera presenta un balance favorable al Madrid en sus cuatro Clásicos anteriores: tres triunfos blancos y uno azulgrana. Entre ellos están el 0-4 de Copa en el Camp Nou y el 4-1 de la final de la Supercopa de 2024. Son antecedentes que forman parte de su trayectoria y que deben contarse junto a las polémicas.
Pero una victoria no resuelve una denuncia por insultos ni elimina una protesta por una decisión concreta. El malestar madridista se sostiene sobre esos episodios, sobre sus exigencias de transparencia y sobre una filtración que ha vuelto a colocar al CTA bajo el foco antes del partido.
El Real Madrid quiere que el Clásico se decida en el césped. Llega, sin embargo, con demasiados recuerdos de encuentros en los que terminó reclamando explicaciones al arbitraje.