José Mourinho protege a Vinicius, pero también le exige. Lo defiende ante los micrófonos y lo cambia cuando considera que el partido necesita otra cosa. Reivindica su fortaleza para seguir en el Real Madrid y, al mismo tiempo, le reclama más trabajo. En esa combinación se mueve la relación entre el entrenador y el brasileño, que afronta sus cuatro partidos de sanción en Liga después de una noche complicada en Roma.
La rueda de prensa previa al Sevilla permitió conocer algunos detalles de ese vínculo. Mourinho contó que pasa minutos a solas con Vinicius todos los días. No quiso revelar el contenido de las conversaciones. Sí dejó claro el valor que concede a su alegría, a su presencia en el vestuario y a la decisión de continuar en el club pese a las dificultades que encuentra a su alrededor.
«Si estuviese en su lugar, probablemente no estaría aquí. Habría forzado una salida a un país donde le respetasen», aseguró. Una defensa contundente, acompañada de un reconocimiento a los motivos del delantero: «Por madridismo y por amor al club se quedó».
Un respaldo que va más allá del fútbol
Mourinho se detuvo en la persona. Habló de un «chico espectacular», de alguien con quien resulta fácil mantener una buena relación y que aporta alegría al grupo. También de la capacidad para conservar la sonrisa después de los golpes.
«Le doy un valor tremendo porque siempre consigue vivir y sobrevivir con una sonrisa», explicó. El entrenador puso así el foco en el desgaste que, a su juicio, soporta Vinicius y en su manera de convivir con él.
Ese apoyo llega en un momento delicado. La sanción lo aparta de cuatro encuentros del campeonato y obliga al Madrid a buscar soluciones sin uno de sus principales desequilibrantes. Para el jugador comienza un periodo en el que deberá mantener la preparación y aprovechar sus oportunidades en Europa.
Las palabras de Mourinho pueden ayudar a sostenerlo durante esa ausencia. El mensaje público transmite confianza y pertenencia. El brasileño sigue contando para su entrenador, aunque eso no le garantice jugar todos los minutos.
Roma marcó el límite
La mejor prueba estuvo en el Olímpico. Vinicius tuvo un partido difícil y Mourinho decidió sustituirlo. Después llegó la remontada del Madrid, con una aportación decisiva de los futbolistas que entraron desde el banquillo.
El portugués explicó que el planteamiento de Gasperini había complicado la noche del brasileño al atacar constantemente por su banda. También reconoció su malestar por la naturaleza del segundo gol de la Roma, en un momento en el que consideraba que el encuentro estaba equilibrado.
«No debió hacer lo que hizo, pero ya está, no pasa nada», afirmó. Y recordó una cuestión elemental: «Yo hice cinco cambios, no sólo uno. El cambio es parte del fútbol».
La explicación permite entender su gestión. Mourinho puede defender a Vinicius y señalar un error en la misma comparecencia. Puede reconocer su importancia y retirarlo del campo. El respaldo personal convive con una exigencia deportiva que afecta a todos.
Más trabajo y una oportunidad en Champions
«Vinicius tiene que trabajar más». La frase también formó parte de su intervención y completa el retrato. El entrenador espera una respuesta del delantero, una mejora que se construye en los entrenamientos y debe aparecer después en los partidos.
La próxima oportunidad apunta a la Champions. Sin prometerle el puesto, Mourinho adelantó que piensa alinearlo de inicio el miércoles. Una posibilidad que permite al brasileño mirar hacia un objetivo inmediato mientras cumple su castigo en España.
No hay detalles públicos de un programa específico durante la sanción. Lo que sí ha explicado el técnico es que mantiene un contacto diario con él, que valora su compromiso y que contempla devolverlo al once europeo.
Cercanía sin perder autoridad
La relación se sostiene sobre ese equilibrio. Mourinho quiere que Vinicius se sienta acompañado, pero conserva la libertad para corregirlo y tomar decisiones. El delantero encuentra una defensa firme ante el exterior y una petición concreta cuando se habla de rendimiento.
Las conversaciones quedan dentro de Valdebebas. Fuera, el entrenador ha dejado dos mensajes que deberán avanzar juntos durante las próximas semanas: cree en Vinicius y espera más de él. El siguiente paso le corresponde al brasileño, que tendrá en la Champions la oportunidad de responder con fútbol.