En la banda izquierda

Cucurella ya sufre a Vinicius

El lateral está sufriendo porque el brasileño no termina de ayudarle en defensa y, cuando lo hace, no cumple con el rigor táctico que exige Mourinho

La sociedad tampoco funciona en ataque: ocupan espacios similares, no se entienden en las combinaciones y el español duda cada vez que debe incorporarse

Mbappé no cumple

Marc Cucurella está pagando el precio de jugar por detrás de Vinicius. El lateral llegó al Real Madrid dispuesto a asumir el trabajo sucio para liberar al brasileño de obligaciones defensivas, pero el reparto de funciones ha terminado convirtiéndose en un problema. Una cosa es realizar un esfuerzo adicional y otra muy distinta defender prácticamente solo un costado completo.

Vinicius no termina de ayudarle. Y cuando baja, muchas veces lo hace sin el orden ni el rigor táctico que exige José Mourinho. No basta con perseguir al rival durante unos metros o acercarse a la jugada. Tiene que cerrar la línea de pase, acompañar el movimiento del lateral contrario y saber cuándo saltar a la presión. Si esa ayuda llega tarde o se realiza a medias, Cucurella queda igualmente expuesto.

Solo ante dos rivales

Los adversarios han detectado el problema y cargan el juego por la izquierda del Real Madrid. El extremo fija a Cucurella y el lateral aparece por fuera sin que Vinicius acompañe su recorrido. El español queda obligado a elegir: salir a tapar al poseedor y descubrir su espalda o proteger la profundidad y permitir que el rival avance.

Cualquiera de las dos decisiones puede terminar señalándole, aunque el problema nazca varios metros por delante. Cucurella tiene intensidad, agresividad y capacidad para corregir, pero no puede sostener durante todo el partido situaciones constantes de inferioridad. El desgaste físico también se dispara porque debe subir, regresar y corregir cada pérdida a máxima velocidad.

Cuando el centro del campo no bascula a tiempo, el lateral se convierte directamente en una isla. La expulsión de Huijsen en el Metropolitano agravó la situación, pero el problema ya se había manifestado antes. No se trata de una jugada concreta, sino de un desequilibrio estructural que los rivales comienzan a explotar.

Tampoco se entienden en ataque

La convivencia con Vinicius también está perjudicando a Cucurella cuando el Real Madrid tiene el balón. El brasileño necesita recibir abierto, conducir y encarar desde la banda izquierda. Ese posicionamiento ocupa el espacio natural por el que debería aparecer el lateral y reduce sus posibilidades de sorprender.

Cucurella no sabe cuándo doblar, cuándo aparecer por dentro o cuándo guardar la posición. Si sube y Vinicius pierde el balón, queda una autopista a su espalda. Si decide contenerse para proteger al equipo, pierde buena parte de la profundidad ofensiva que justificó su fichaje. Tampoco existe todavía una sociedad fluida de paredes, desmarques y coberturas entre ambos.

El problema no es que Vinicius tenga libertad. Las estrellas deben disfrutar de ciertas concesiones para marcar diferencias. El problema aparece cuando esa libertad no genera ventajas ofensivas suficientes y, al mismo tiempo, provoca un agujero defensivo. El brasileño tiene que ofrecer mucho más con el balón y aumentar su implicación sin él.

Mourinho está obligado a ordenar esa banda. Puede acercar a un centrocampista, limitar las incorporaciones de Cucurella o exigir a Vinicius un compromiso táctico mayor. Lo que no puede hacer es mantener al lateral expuesto durante cada transición. Cucurella parece peor futbolista porque está intentando ocupar demasiados lugares al mismo tiempo. Y nadie puede defender una banda entera solo.

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