Liga: Barcelona – Real Madrid

Mbappé asalta el Camp Nou

Un doblete de Mbappé dio la victoria al Real Madrid en el Clásico en un recital táctico de Mourinho y un partidazo colectivo de todo el equipo madridista

Los blancos se quedan a tres puntos del Barcelona en un partido que puede ser un punto de inflexión en la temporada

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El Real Madrid ganó 1-2 el Clásico.

El Real Madrid es indestructible. Y si no lo es, al menos lo parece. El equipo de Mourinho dio todo un recital en el Camp Nou tanto de juego con el balón como de sacrificio colectivo sin él. Fue un equipo con mayúsculas. Un equipazo. Y con dos líderes: uno en el banquillo, Mourinho, y otro en el césped, Mbappé. El doblete del delantero francés dio una victoria merecida a los blancos, que se ponen a tres puntos de los de Flick en la Liga y dan un puñetazo en la mesa. Y eso que llegaron al Camp Nou sin portero… y sin Vinicius.

Mourinho se despertó con la hora cambiada y un bofetón en toda la cara. Courtois, con un fuerte proceso gripal, no podía viajar a Barcelona. El Real Madrid hizo oficial la baja de su portero antes del mediodía, pero el belga intentó el imposible de ganar tiempo para ver si mejoraba y viajaba por la tarde. Nanay. Cuentos chinos. Así que los blancos se presentaron en el Camp Nou como corderitos dispuestos a ser sacrificados a mayor gloria del Barcelona de Lamine Yamal, que podía dejar al Madrid en la cuneta de la Liga y sumido en su segunda crisis de la temporada.

Para componer su alineación Mou se guardaba una sorpresita. Cuando todo el mundo esperaba a Camavinga al lado de Tchouaméni el técnico del Real Madrid apostó por el viejo Bernardo Silva, que había sido hasta el Clásico más veces suplente que titular. La propuesta (arriesgada) escondía una intención de discutirle la pelota al Barcelona o, al menos, tenerla con criterio. Juntar a Bernardo, Bellingham y Arda Güler cerca de Tchouaméni suponía poblar el normalmente despoblado centro del campo del Real Madrid.

Arriba todo quedaba en manos de Diomande, que ocupaba el carril otrora de Vinicius, y de un Mbappé deseoso de hacer un gran partido en un partido grande con el Real Madrid. Atrás, sin el consabido Courtois, Fede Valverde, Konaté, Huijsen y Cucurella escoltaban a Lunin, que tenía este domingo la profesión más arriesgada del mundo.

Enfrente Flick iba con todo y eso que el Barcelona tenía sus bajas en defensa, la zona débil de un equipo imponente. Formaba con Joan García; Espart, Cubarsí, Gerard Martín, Cancelo; Rodri, Pedri, Fermín; Lamine Yamal, Gordon y Raphinha. Mucha pólvora para un Clásico que los azulgrana querían convertir en una noche inolvidable para su hinchada.

Un Madrid muy ordenado

A las nueve arrancó el Clásico en ese Camp Nou a medio terminar que aun así impone lo suyo. El Barça se quedó con la pelota con su habitual egoísmo futbolístico. Replegó juntito el Real Madrid que dibujaba un 4-5-1 de manual. Pero el problema del Madrid no era defenderse sino atacar. La pelota quemaba a los zagueros de Mourinho ante la presión de los de Flick. Pero el primer susto lo dio el Madrid tras un buen robo de Arda Güler a Pedri. El turco condujo con verticalidad hacia el área pero no vio a Mbappé en el segundo palo. Decidió tirar pero se le fue arriba.

Respondió Gordon con un disparo venenoso que botó en las narices de Lunin. El meta del Madrid atrapó con seguridad. El Barça dominaba el partido pero los blancos se negaban a encerrarse. Diomande y Güler se atrevían en el mano a mano por los costados y Bernardo y Bellingham no tenían miedo de que les quemara la pelota. Tácticamente el equipo de Mourinho estaba ordenadísimo y entre Bellingham y Bernardo ahogaban a Rodri y Pedri. Nada de encerrarse.

En el 17 el Real Madrid cocinó una gran jugada iniciada por una diagonal de Fede Valverde y una acción individual de Mbappé que abortó Cubarsí dentro del área. La pelota le cayó a Güler en la frontal y su disparo abajo lo sacó con mano firme Joan García. Los de Mourinho no le perdían la cara al Clásico. Ni muchísimo menos.

Hubo que esperar al 21 para que el Barcelona tuviera su primera ocasión tras una maniobra algo trompicada de Pedri. La pelota merodeó la frontal de la grande y allí percutió Raphinha pero su disparo se marchó arriba. Repitió ocasión dos minutos después el brasileño tras una gran asistencia de Gordon. Quiso ajustar tanto su disparo que se le marchó a la derecha de Lunin.

Manda la pizarra de Mou

El Real Madrid siguió percutiendo por los costados con Diomande y Güler, pero la mala noticia para Mourinho fue que Valverde se echó la mano al bíceps femoral. Parecía tocado pero Dumfries empezó a calentar. Luego le tocó al Barcelona el susto. Xavi Espart se echó al suelo con un problema muscular y tuvo que entrar en su lugar Balde. Cancelo pasaba a la banda derecha. Fede Valverde seguía estirando en el campo intentando ganar el descanso como fuera.

Otra ocasión para el Real Madrid en el 32. El centro con el exterior lo puso Güler y el remate acrobático de volea fue de Mbappé. A las nubes. A la vuelta un robo de Gordon a Güler provocó la ocasión más clara para el Barcelona. El inglés remató a bocajarro ante Lunin, que metió una mano de muchísimo mérito para enviar a córner.

En el minuto 40 el Real Madrid hizo la jugada del siglo. Fue su posesión más larga del primer tiempo. Tocaron la pelota ocho jugadores de campo (todos menos Bellingham y Güler). Diomande aceleró tras el pase de Cucurella por la izquierda, la puso al área y el despeje de Gerard Martín, malo y al centro,  tocó en Mbappé, que trataba de estorbar, y marcó el 0-1 casi sin querer. Bueno, sin casi. Lo marcó sin querer.

Mbappé… sin querer

Echóse arriba el Barcelona y Lamine perdonó el empate en una jugada facilísima para él. Dentro del área pequeña, a tres metros de la portería, el genio de Rocafonda la pegó picuda y la echó fuera. Respondió Mbappé con un tiro al palo (que era fuera de juego) y otra de Diomande que habría sido el 0-2 justo al filo del descanso. El costamarfileño se echaba las manos a la cabeza.

Fue la última ocasión antes de que el Clásico llegara al descanso, del que regresamos sin cambios ni en el Barcelona ni en el Real Madrid. Tchouaméni se llevó una amarilla a los 50 segundos por ir a la presión sin medir y pisar a Cubarsí. Mourinho puso a calentar a Camavinga. Apretó Lamine, que trató de echarse al Barça a sus espaldas. Provocó un córner en el 49 en la primera ocasión en que se fue de Cucurella.

En la contra siguiente Bellingham se ofuscó en un dos contra uno contra Gerard Martín y no fue capaz de ver a Mbappé, que estaba solo para plantarse mano a mano ante Joan García. La ocasión había sido de esas que no se pueden perdonar. Y volvieron a repetir la misma jugada los mismos protagonistas. Otra vez Bellingham se la echó demasiado larga a Mbappé y le dio tiempo a corregir a Balde.

El Real Madrid comenzó a gobernar el Clásico. Increíble. Sufría el Barcelona, que no olía la pelota. El Camp Nou alucinaba pepinillos. Diomande se llevó una coz de Cancelo en una contra pero, en lugar de tirarse, decidió seguir hasta que se quedó tieso en el centro del campo. La entrada, vista después en el monitor, era de roja pero los jugadores del Madrid son naif, que dice Mourinho, y no se tira ninguno.

Empata Raphinha

De la posible expulsión de Cancelo llegamos al empate del Barcelona justo a la hora de partido. A la salida de un córner, mal defendido por el Real Madrid, Pedri filtró un pase a Raphinha dentro del área. El brasileño, libre de marca, se sacó un disparo cruzado que Lunin llegó a tocar pero fue incapaz de despejar. Esa pelota, ustedes y yo lo sabemos, Courtois la para. Mourinho, ya con el Clásico empatado, tuvo que quitar a Fede Valverde, más que tocado, para que entrara Dumfries.

Al Real Madrid se le había puesto cuesta arriba el Clásico. Mucho. En el 65 Lunin se rehízo con una gran parada a un cabezazo de Gerard Martín a la salida de un córner. Apretó el Barça pero resistió el Madrid, que volvió a echarse a los pies de Arda Güler y Diomande. Hora de los cambios. Salía De Jong por Fermín. Mourinho se lo estaba pensando demasiado y tenía jugadores como Diomande y Bernardo Silva que ya estaban tiesos.

En el 77 apareció Lamine Yamal por la zona de la mediapunta y se sacó un disparo sutil que se marchó fuera por poco. Por fin Mourinho se dio cuenta de que tenía que quitar a Bernardo, que no podía más. Entró Camavinga por él casi en el 80. Luego entraron De Jong y Gabriel Jesús. El Clásico tenía más pinta de acabar pintado de azulgrana que de blanco. Pero entonces llegó una jugada escandalosa cocinada entre Bellingham y Arda Güler, acelerada por Camavinga, que corrió y se metió en el área. Trituró a Cubarsí, levantó la cabeza el francés y asistió a Mbappé, que fusiló a Joan García.

El zarpazo del Real Madrid le ponía muy cerca de ganar el Clásico. Entraron Trent y Espí por Diomande y Güler ya en los minutos de prolongación. Sufrieron, remaron y se llevaron una victoria merecidísima. La victoria de Mbappé. La victoria de Mourinho. La victoria del Real Madrid.

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