La mayoría de las creaciones que vemos beben de diseños previos y se implementan a través de una creatividad que intenta llevar el resultado a una actualidad. Queda claro que en la moda se ha dado durante décadas, aunque, por ejemplo, en el mundo de la relojería suiza de lujo no es así. Podrá cambiar el interior, pero no lo que le rodea. Donde es así, es en el universo del motor y los aficionados lo saben. Desde Ferrari, pasando por Mercedes-Benz o Aston Martin, muchos respiran una evolución característica. Hay un coche que dio que hablar cuando vio la luz y sabemos que, en su inspiración, está involucrado James Bond. Este es el curioso motivo de cómo surge el Tesla Cybertruck.

Elon Musk tiene gran creatividad y en los últimos tres años no ha podido parar de sorprendernos. No sólo hablamos de este modelo que parece un tanque sacado de una película futurista, sino que también ha desarrollado un taxi sin conductor y sus coches se conducen solos. Pero para hacer este enorme diseño de líneas rectas, al que llamó Cybertruck, se inspiró en un coche que fue adquirido por 100 dólares y fue encontrado en un polvoriento almacén.
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Como si de un reality show se tratara, en 1989, una pareja de Long Island adquiría en una puja un garaje abandonado y lo hacía por una cantidad de dinero ínfima. Cuando se compran este tipo de almacenes, la mayoría de las veces no se abren las puertas y no sabes lo que hay dentro, así que es cuestión de suerte. Una vez abrieron la persiana, ambos se quedaron sorprendidos porque encontraron un coche bastante curioso, pero la auténtica alegría llegó cuando vieron que era un Lotus Esprit, que fue usado en 1977 por el personaje de James Bond en la película de La espía que me amó. Es verdad que en la grabación se usaron ocho modelos, pero sólo uno fue sumergido y funcionó como submarino y sí, fue este.

Al principio se alegraron, aunque no eran realmente conscientes del valor histórico que el vehículo poseía. Según relatan, el marido simplemente quería restaurar el coche por diversión y tenerlo en el garaje, nada más allá. Pero es verdad que el destino tenga otros planes. Cuando lo transportaron, vieron la matrícula y levantó sospechas entre la gente que les rodeaba. Así, después de tanta especulación, el propietario decidió alquilar una cinta VHS con la película y verla. Estaban en lo correcto y la matrícula de este coche submarino coincidía: PPW 306R.

Tras la autentificación por sus creadores originales, el tesoro pasó por una restauración y de vez en cuando se exhibía en ferias y eventos para entusiastas de clásicos. Hasta que, en 2013, la pareja decidió subastarlo en Sotheby’s. Esta puja dio mucho que hablar y un anónimo la ganó por algo más de 800.000 euros. Pero no tardó en salir a la luz y el nombre detrás era Elon Musk, creador de Tesla.

El magnate tecnológico, poco después, confirmó que había crecido en Sudáfrica, emocionándose con la escena de Bond conduciendo su Lotus desde un muelle, pulsando un botón… y viendo el coche sumergirse. Aunque es verdad que un poco más tarde llegó la decepción y, cuando apretabas el botón, la creación no se transformaba. Eso sí, más allá de que no fuese el vehículo que él pensaba, le sirvió para crear algo más grande y fue el Tesla Cybertruck.

Lo que Elon Musk anhelaba era satisfacer ese sueño de un niño que veía con sorpresa las películas del espía más famoso del mundo y quería sentirse como él, pero al final la versión adulta se inspiró en sus líneas rectas y futuristas para crear uno de los vehículos que más ha dado que hablar en los últimos tiempos. Al fin y al cabo, consiguió sacarle una rentabilidad multimillonaria a esos 800.000 € que pagó.
